{"id":224,"date":"2015-02-11T01:25:26","date_gmt":"2015-02-11T09:25:26","guid":{"rendered":"http:\/\/dff-monolith.com\/?page_id=224"},"modified":"2015-07-22T21:11:03","modified_gmt":"2015-07-23T05:11:03","slug":"interview05-drt-interview","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/interviews\/interview05-drt-interview\/","title":{"rendered":"Entrevista a David Rosenmann-Taub por Franco Fasola"},"content":{"rendered":"<p class=\"centered-quote\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/logo_lanacion-domingo.gif\" alt=\"\" width=\"181\" height=\"68\"><br \/>\r\n  Santiago de Chile<br \/>\r\n  22 Agosto 2004<\/p>\r\n<h1>Entrevista a David Rosenmann-Taub<\/h1>\r\n<h2>por Franco Fasola<\/h2>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n<p>Su obra yace en un cofre en el fondo del mar. Vive en Estados Unidos, considerado como un genio, pero en su pa&iacute;s, pocos saben qui&eacute;n es. Muchos lo postulan al Nacional de Literatura, pero a &eacute;l, poco le importa. Por estos d&iacute;as prepara <em>Pa&iacute;s M&aacute;s All&aacute;,<\/em> lo &uacute;ltimo de su enigm&aacute;tica poes&iacute;a.<\/p>\r\n<blockquote><p>&ldquo;C&oacute;mo me gustar&iacute;a jam&aacute;s haber nacido,<br \/>\r\n      libre de lo de ayer, jam&aacute;s haber nacido,<br \/>\r\n      dejar correr el tiempo, jam&aacute;s haber nacido. (&hellip;)<br \/>\r\n      Para no cavilarme, para no volver nunca,<br \/>\r\n      Dios m&iacute;o, yo creyera en Ti para no ser...&rdquo;<\/em><\/p>\r\n<p>      De su poema LXIII &ldquo;Ci&eacute;naga&rdquo; de <em>El Mensajero<\/em>\r\n<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n<p>Inubicable. Desaparecido en acci&oacute;n. Mito viviente. A juicio de Armando Uribe, David Rosenmann-Taub es a quien realmente se le debe dar el Premio Nacional de Literatura, pero en Chile nadie lo conoce.<\/p>\r\n<p>Radicado en Estados Unidos hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, no sabe ni de c&iacute;rculos ni de premios. No le interesan. Tiene 77 a&ntilde;os. Y con su vida, la famosa m&aacute;xima se cumple: nadie es profeta en su tierra.<\/p>\r\n<p>A David Rosenmann-Taub parece gustarle el autoexilio. Y aunque la distancia y el tiempo lo han alejado profundamente de Chile, <em>El Mensajero<\/em>, uno de sus &uacute;ltimos libros, figura como una de las mejores obras po&eacute;ticas del a&ntilde;o pasado. Aunque sus textos son s&oacute;lo para iniciados. De hecho, abordarlos es tarea tit&aacute;nica. No por nada desde peque&ntilde;o ha llevado la a veces inc&oacute;moda chapa de &ldquo;genio&rdquo;.<\/p>\r\n<p>El poeta, nacido en 1927, es hijo de padres polacos. Aprendi&oacute; a leer al a&ntilde;o y medio, y a los tres escribi&oacute; sus primeros poemas. Su padre Manuel Rosenmann era pol&iacute;glota y lo comenz&oacute; a atiborrar de literatura. Su madre Dora Taub, pianista, le ense&ntilde;&oacute; a tocar el instrumento cuando ten&iacute;a dos a&ntilde;os. A los nueve, ya ten&iacute;a a su primer alumno de piano.<\/p>\r\n<p>Cuando ni&ntilde;o, le dictaba sus ideas a su madre. &ldquo;Siempre he escrito. Esto del amor por las letras, yo lo explicar&iacute;a como un matrimonio. Estoy casado con las letras&rdquo;, cuenta desde Estados Unidos. Durante su infancia, en la que asiste al Colegio Europeo y al Liceo de Aplicaci&oacute;n, nacen sus primeras poes&iacute;as, escritas en los recreos.<\/p>\r\n<p>Por esos a&ntilde;os escribe <em>El Adolescente<\/em> (revista literaria <em>Caballo de Fuego<\/em>, 1941) y el primer volumen de <em>Cortejo y Epinicio.<\/em> Y a partir de all&iacute;, todo fue silenciosa creaci&oacute;n e &iacute;mpetu de erudici&oacute;n: estudi&oacute; espa&ntilde;ol en el Instituto Pedag&oacute;gico de la Universidad de Chile y realiz&oacute; una serie de cursos en los que intent&oacute; atrapar la esencia de la vida: bot&aacute;nica, astronom&iacute;a, anatom&iacute;a, ingl&eacute;s, franc&eacute;s, portugu&eacute;s, est&eacute;tica y arte.<\/p>\r\n<p>Muchos han rotulado de &ldquo;m&iacute;stico&rdquo; al trabajo de Rosenmann-Taub. Por esa raz&oacute;n no es extra&ntilde;o que la poes&iacute;a de San Juan de la Cruz y Juana In&eacute;s de la Cruz sean medulares en su obra. &ldquo;Fundamentales para la historia de la poes&iacute;a, no para m&iacute;. En Juan de la Cruz observo lo mismo que en Teresa de &Aacute;vila: mente alucinada, de soberana inteligencia, por encima de la vida en el planeta. Juana In&eacute;s de la Cruz hizo, en <em>Primero sue&ntilde;o<\/em>, una imitaci&oacute;n de las <em>Soledades<\/em> de G&oacute;ngora: lo que en G&oacute;ngora cumple fines pl&aacute;sticos, en ella cumple fines conceptuales. M&aacute;s que una poetisa, m&aacute;s que una mujer, ella es una fuerza que embellece cualquier cosa&rdquo;, cont&oacute; en una de las pocas entrevistas que ha dado a la prensa, hace ya algunos a&ntilde;os.<\/p>\r\n<p><em>Cortejo y Epinicio<\/em> (1949) gan&oacute; el premio del Sindicato de Escritores. En 1951, la editorial Cruz del Sur publica <em>Los Surcos Inundados<\/em>, que obtiene el Premio Municipal de Poes&iacute;a. Luego de ese auspicioso inicio en las letras nacionales, la senda de Rosenmann-Taub se va haciendo cada vez menos conocida para todos. Su padre enferm&oacute; y &eacute;l se hizo cargo de la familia. Se alej&oacute; de los c&iacute;rculos literarios y comenz&oacute; a ganarse la vida ense&ntilde;ando m&uacute;sica.<\/p>\r\n<p>En 1973, y mientras ca&iacute;a Allende, la empleada dom&eacute;stica de su casa rob&oacute; muchas de sus posesiones. All&iacute; se van sus horas de insomnio. M&aacute;s de cinco mil p&aacute;ginas manuscritas, sin copia, desaparecieron.<\/p>\r\n<p><strong>EL VATE<\/strong><\/p>\r\n<p>Seg&uacute;n la Real Academia Espa&ntilde;ola &ldquo;vate&rdquo; significa &ldquo;adivino, vaticinador&rdquo;. &Eacute;se fue uno de los elementos que motiv&oacute; a Kenneth Douglas, profesor de literatura de la Universidad de Yale, a considerar a Rosenmann-Taub para darle la beca Oriental Studies Foundation. As&iacute; pod&iacute;a escribir y dictar conferencias en Nueva York. Era 1976 y all&iacute; comienza su etapa de outsider. Pero para Rosenmann-Taub, el significado de vate es a&uacute;n m&aacute;s amplio que el del diccionario: &ldquo;cuando la poes&iacute;a contiene un elemento de conocimiento que va m&aacute;s all&aacute; del conocimiento inmediato, donde a trav&eacute;s de la voz del poeta est&aacute; hablando la totalidad del ser humano, se dice vate&rdquo;.<\/p>\r\n<p>As&iacute;, radic&aacute;ndose en Estados Unidos, David comienza a desaparecer. Aunque cultiva amistad con poetas como Alberto Rubio y Armando Uribe, de quienes opina son &ldquo;poetas muy dotados, limpios y consistentes amigos&rdquo;. De ese grupo, se ven pocos. &ldquo;En Chile, como en todas partes, hab&iacute;a individuos que pretend&iacute;an ocupar todos los sitios, y actuaban como agresivas vedetes. Afortunadamente, exist&iacute;a un grupo, no muy numeroso, de intelectuales con generosidad y curiosidad. Hern&aacute;n D&iacute;az Arrieta (Alone), Mariano Latorre, Ricardo A. Latcham, Julio Arriagada, Enrique Molina, Samir Nazal: humanamente, joyas&rdquo;, dec&iacute;a hace algunos a&ntilde;os.<\/p>\r\n<p>Hoy, desde su destierro voluntario en Estados Unidos, David Rosenmann-Taub, quien es considerado por Uribe &ldquo;El poeta vivo m&aacute;s importante y profundo de toda la lengua castellana&rdquo;, habla, en exclusiva para Leer sobre lo que le queda de vida y obra.<\/p>\r\n<p class=\"the-question\">&iquest;<strong>Qu&eacute; opina cuando le dicen que su obra po&eacute;tica est&aacute; llena de &ldquo;secretismo&rdquo;?<\/strong><\/p>\r\n<p>\"&iquest;Secretismo? Supongo que usted se refiere a &ldquo;hermetismo&rdquo;. Le parecer&eacute; pretencioso: &iquest;le dir&iacute;a usted a Einstein: &lsquo;&iquest;Hay algo de &ldquo;secretismo&rdquo; en su teor&iacute;a de la relatividad?&rsquo;. Para quienes no la entienden, por supuesto. Entender, incluso en qu&eacute; consiste una ensalada, exige atenci&oacute;n, y &eacute;sta demanda educaci&oacute;n. El lector desatento encontrar&aacute; herm&eacute;tico cualquier texto, o, peor, creer&aacute; haberlo entendido.\"<\/p>\r\n<p class=\"the-question\">En su poes&iacute;a, &iquest;qu&eacute; es m&aacute;s importante, el sonido o el fondo?<\/p>\r\n<p>\"Alterar&eacute; un poco la pregunta: &iquest;qu&eacute; es m&aacute;s importante, la forma o el fondo? El fondo implica sustancia. Esta misma pregunta usted se la podr&iacute;a hacer a un m&uacute;sico: &ldquo;&iquest;qu&eacute; es m&aacute;s importante: lo que suena o el fondo?&rdquo; &ldquo;Bueno&rdquo;, le dir&iacute;a, &ldquo;lo que pasa es que el fondo suena&rdquo;. Aparentemente, forma y fondo son dos cosas. En realidad, se trata de una. Lo que no tiene fondo es sin valor y sin funci&oacute;n. Todo es para el sentido. La poes&iacute;a, cuando lo es, expresa el saber en la forma m&aacute;s esencial. Poes&iacute;a, para m&iacute;, es saber con exactitud. Saber, es decir, crecer. De lo contrario, para qu&eacute; la poes&iacute;a.\"<\/p>\r\n<p class=\"the-question\">&iquest;C&oacute;mo ha influido su cercan&iacute;a con la m&uacute;sica en sus poemas?<\/p>\r\n<p>\"A m&iacute; la m&uacute;sica y la literatura no me influyen. Es mi experiencia diaria, mi contacto, f&aacute;cil o dif&iacute;cil, con la existencia lo que me motiva a escribir. Leer algo que me entusiasma, me lleva a leer m&aacute;s, no a escribir. El vocablo &ldquo;influencia&rdquo; - como se lo usa en las historias de la literatura, de la m&uacute;sica, de la pintura - es una manera diplom&aacute;tica de llamar al &ldquo;robo&rdquo;. Si algo ya est&aacute; escrito, si estoy de acuerdo con lo que he le&iacute;do, har&eacute; la recomendaci&oacute;n del texto que le&iacute;, pero no lo vuelvo a escribir.\"<\/p>\r\n<p class=\"the-question\">&iquest;Por qu&eacute; ha publicado tan poco en relaci&oacute;n con lo que ha escrito?<\/p>\r\n<p>\"Aunque he publicado una parte muy reducida de lo que he escrito, son m&aacute;s de diez libros. No es f&aacute;cil publicar en Chile. Preg&uacute;ntele esto a cualquier escritor chileno. Muy conocido el ejemplo de Gabriela Mistral, cuyo primer libro fue publicado en Estados Unidos; el segundo y el tercero en Buenos Aires y M&eacute;xico. Para publicar <em>Crepusculario<\/em>, Neruda recibi&oacute; ayuda econ&oacute;mica de Alone, lo que revela que la editorial le cobr&oacute;.<\/p>\r\n<p>Despu&eacute;s de que Arturo Soria, el editor de Cruz del Sur, regres&oacute; a Espa&ntilde;a, no encontr&eacute; editor. Y yo no estaba en condiciones de pagar para que ciertas editoriales me publicaran. Desde los diecisiete a&ntilde;os de edad he comido de mi bolsillo. Mi padre, un trabajador inagotable de maravillosa responsabilidad, no logr&oacute; &eacute;xito en lo econ&oacute;mico; yo tuve que colaborar con &eacute;l, con felicidad, para sostener a los m&iacute;os. No necesito contarle a usted an&eacute;cdotas de las puertas cerradas que he encontrado en Santiago para publicar.\"<\/p>\r\n<p class=\"the-question\">&iquest;Se sinti&oacute; c&oacute;modo alguna vez en Chile?<\/p>\r\n<p>\"Chile es igual a Francia, a Espa&ntilde;a, a Estados Unidos: sacamos la fachada y la gente tiene el mismo comportamiento: de vez en cuando - yo dir&iacute;a de vez en<br \/>\r\n  cuand&iacute;simo -, entusiasmo y buena voluntad, y, a menudo, indiferencia. Me he sentido c&oacute;modo en mi pa&iacute;s de la misma manera que en Nueva York o en Par&iacute;s. &iquest;Se puede estar c&oacute;modo en alguna parte? Me siento bien cuando estoy con gente que quiero y me quiere: eso no tiene nada que ver con el lugar.\"<\/p>\r\n<p class=\"the-question\">&iquest;Qu&eacute; cosas lo siguen uniendo a Chile?<\/p>\r\n<p>\"Es lo mismo que si, en cierto modo, me preguntaran - aunque estoy exagerando -: &iquest;qu&eacute; cosas lo siguen uniendo a su madre y a su padre? Incluso si Chile desapareciera, yo sigo unido a Chile. Es el lugar donde nac&iacute;. La cuadra donde viv&iacute; es otra - hay nuevos edificios -, pero, en m&iacute;, se alzan las casas de los cuatrocientos, los impares, de Echaurren. Para bien y para mal, soy chileno.\"<\/p>\r\n<p class=\"the-question\">&iquest;Qu&eacute; opina de las nuevas generaciones po&eacute;ticas chilenas?<\/p>\r\n<p>\"La poes&iacute;a es un fen&oacute;meno de la Tierra. La poes&iacute;a chilena es poes&iacute;a cuando, adem&aacute;s de chilena, es poes&iacute;a.\"<\/p>\r\n<p class=\"the-question\">&iquest;Qu&eacute; est&aacute; preparando actualmente?<\/p>\r\n<p>\"<em>Pa&iacute;s M&aacute;s All&aacute;<\/em> es un libro que he estado escribiendo toda mi vida. No es el &uacute;nico libro que he trabajado de esta manera. Todos mis libros los arrastro pr&aacute;cticamente desde que tom&eacute; conciencia de mi vocaci&oacute;n.<\/p>\r\n<p>Una de las primeras cosas que reflexion&eacute; fue la raz&oacute;n de crecer. &iquest;Por qu&eacute; mi cuerpo debe desgastarse para que mi mente se abra? Progresivo cierre del ciclo vital, para progresiva apertura del ciclo mental. Hay que pagar con la muerte el precio de crecer.<\/p>\r\n<p>&iquest;Y cu&aacute;l es la raz&oacute;n de recordar? Cada d&iacute;a cargamos el cad&aacute;ver del d&iacute;a anterior. Cada d&iacute;a experimentamos este <em>pa&iacute;s<\/em>: la propia interioridad ya est&aacute; lejos. Nuestro hoy ser&aacute; ma&ntilde;ana un paisaje inalcanzable. Cada instante se aleja infinitamente de uno mismo, y s&oacute;lo podemos mantenerlo por una relativa memoria. Lo que llamamos presente es el m&aacute;s inmediato pasado: cuando uno lo constata como presente, ya es pasado. E, inevitablemente, va a llegar un d&iacute;a en que, para cada uno de nosotros, el haber participado de la existencia ser&aacute; haber habitado un <em>pa&iacute;s<\/em> que est&aacute; <em>m&aacute;s all&aacute;<\/em> de nosotros.<\/p>\r\n<p>No s&oacute;lo he querido expresar esto a trav&eacute;s del libro. Me propuse expresar cu&aacute;l es la raz&oacute;n de que sea as&iacute; para m&iacute;. Este libro lo he llevado como mi carne y mis huesos.\"<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Santiago de Chile 22 Agosto 2004 Entrevista a David Rosenmann-Taub por Franco Fasola Su obra yace en un cofre en el fondo del mar. 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