{"id":411,"date":"2015-02-15T20:33:51","date_gmt":"2015-02-16T04:33:51","guid":{"rendered":"http:\/\/dff-monolith.com\/?page_id=411"},"modified":"2015-07-22T21:21:26","modified_gmt":"2015-07-23T05:21:26","slug":"article04-poetic-enigma","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/article04-poetic-enigma\/","title":{"rendered":"David Rosenmann-Taub: Un enigma po&eacute;tico por Pedro Gandolfo"},"content":{"rendered":"<p class=\"centered-quote\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/elmercblk.gif\" alt=\"\" width=\"175\" height=\"22\"><br \/>\r\n  <strong>Revista de Libros<\/strong><br \/>\r\n  27 mayo 2007<\/p>\r\n<h1>David Rosenmann-Taub: Un enigma po&eacute;tico<\/h1>\r\n<h2>por Pedro Gandolfo<\/h2>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n<p><em><strong>Auge<\/strong><\/em>&nbsp;es el s&eacute;ptimo t&iacute;tulo que el poeta chileno, radicado ya por largo tiempo en Estados Unidos, publica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Re&uacute;ne 62 poemas con una unidad formal bastante clara. En general son poemas cortos, con una m&eacute;trica breve, marcados por un ritmo en constante aceleraci&oacute;n y ascenso o bien por abruptas detenciones est&aacute;ticas. Para lograr estos efectos, Rosenmann-Taub recurre con frecuencia a los \"dos puntos\", que los emplea con gran maestr&iacute;a como verdaderos atajos sem&aacute;nticos, sonoros y gr&aacute;ficos: los versos se precipitan o son lanzados en una suerte de disparos en los cuales el poeta ahorra el m&aacute;ximo de recursos. Hay poemas -varios- construidos sin ning&uacute;n art&iacute;culo, comprimidos y densificados con pulcritud, como si se tratasen de versos latinos. Por ejemplo, el poema XLIV, denominado \"Ductivo\": Moho:\/ letargo.\/ Cosmos: \/ par&aacute;sito.<\/p>\r\n<p>Otro recurso que se emplea en todo el poemario son las comillas para indicar un di&aacute;logo o conversaci&oacute;n dentro del poema. El poeta, en Auge, est&aacute; permanentemente haciendo preguntas, conversando, relatando, en tono bastante coloquial e, incluso, sarc&aacute;stico. &iquest;Con qui&eacute;n se da este di&aacute;logo? No podemos estar seguros, es parte del enigma, pero a veces la charla parece entablarse con Dios o con el mismo poeta: \"&iquest;T&uacute;, cuerpo: un enemigo?\"\/ \"Te deshaces\".\/ Me recost&eacute; para luchar conmigo:\/ Mustia morosidad. Me alc&eacute;: \"Las paces\".<\/p>\r\n<p>Sabemos que el proyecto completo de Rosenmann-Taub est&aacute; atravesado por el imperativo de dejar en evidencia el m&aacute;ximo de las posibilidades sonoras de la poes&iacute;a, aproxim&aacute;ndola de este modo a la m&uacute;sica. Podr&iacute;a decirse que para &eacute;l, en la poes&iacute;a, la forma, el contenido y el esp&iacute;ritu de la obra, todos inescindibles, son captados por el o&iacute;do. La empresa racional, la empresa de desentra&ntilde;ar el verbo, el significado, se la encomienda, o mejor dicho, se centra en el o&iacute;do. El ritmo, los silencios, las rimas externas e internas, los quiebres m&eacute;tricos, las modificaciones en la prosodia, las aliteraciones y dem&aacute;s figuras que apelan a la construcci&oacute;n controlada de una musicalidad son esenciales en la lectura de esta obra.<\/p>\r\n<p>En este empe&ntilde;o&nbsp;<em>Auge<\/em>&nbsp;es un libro extremo. Nos encontramos, pues, ante un libro extremo cuyo autor es poeta de extremos en el sentido de que \"cualquier palabra pronunciada requiere de alg&uacute;n tipo de continuaci&oacute;n, lo pronunciado nunca es el fin, sino el extremo del habla\". El esfuerzo de Rosenmann-Taub por la negaci&oacute;n de todo lo superfluo coloca los versos en el l&iacute;mite de la inteligibilidad. Se trata de querer liberar al lenguaje po&eacute;tico, desesperadamente, de su propia masa y de las leyes de gravedad, de modo que el tema se desmenuza y salpica cuando choca con las pausas, las rimas o las im&aacute;genes.<\/p>\r\n<p>El recorrido de un creador que pone en obra esta po&eacute;tica, de manera implacable, no puede ser sino solitario y a menudo incomprendido. En la tradici&oacute;n po&eacute;tica del siglo pasado se dan precedentes de poetas que incursionaron en b&uacute;squedas semejantes (Mallarm&eacute;, Benn, Mandelstam) y las incomprensiones y malentendidos tambi&eacute;n son an&aacute;logos.&nbsp;<em>Auge<\/em>, en griego antiguo, significa, \"luz brillante\", brillo que refleja un estar vivo, un nacer, pero que tambi&eacute;n puede enceguecer. Es el riesgo de poetizar en las extremidades del habla. Rosenmann-Taub nos coloca deliberadamente en esa zona liminar. Casi al final del libro incluye un bell&iacute;simo poema, que por su calma y equilibrio, parece indicarnos las otras opciones que est&aacute;n a su mano pero que &eacute;l nos substrae: En el n&aacute;ufrago d&iacute;a de mi nave m&aacute;s bella\/ me encaram&eacute; sobre su mastelero\/ para mirar el mar.\/ No hab&iacute;a mar: no hab&iacute;a ni su huella: \/no hab&iacute;a ni el vac&iacute;o dese d&iacute;a postrero.\/ S&oacute;lo hab&iacute;a mirar.\/ Mir&eacute; el mirar del navegar que espero.<\/p>\r\n<p>La lectura de este poemario es, as&iacute;, ardua e impone un leer y releer para que quiz&aacute;s avenga al final ese \"Entonces comprend&iacute;\" con el cual se cierra este libro.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Revista de Libros 27 mayo 2007 David Rosenmann-Taub: Un enigma po&eacute;tico por Pedro Gandolfo Auge&nbsp;es el s&eacute;ptimo t&iacute;tulo que el poeta chileno, radicado ya por largo tiempo en Estados Unidos, publica en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. 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