{"id":4671,"date":"2021-07-14T12:58:54","date_gmt":"2021-07-14T20:58:54","guid":{"rendered":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/?page_id=4671"},"modified":"2021-07-14T12:58:54","modified_gmt":"2021-07-14T20:58:54","slug":"cortejo-y-epinicio","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/cortejo-y-epinicio\/","title":{"rendered":"Cortejo y Epinicio"},"content":{"rendered":"<h2>&ldquo;CORTEJO Y EPINICIO&rdquo;<br>de David Rosenmann-Taub<\/h2>\r\n<h3>por ULYSES<\/h3>\r\n\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n\r\n<p>Este poeta, nacido en 1927, en la calle Echaurren de nuestro viejo Santiago, se estrena con su libro &ldquo;Cortejo y Epinicio&rdquo;, sin ninguna huella adolescente. Lo decimos en el aspecto t\u00e9cnico de la cultura, del dominio expresivo y tambi\u00e9n por el desenfado para cantar muchos \u00e1ngulos escabrosos de esa multiplicidad inconmensurable del hombre. Adem\u00e1s, un atento y h\u00e1bil leer ha dado a Rosenmann un amplio registro formal; adjetivaci\u00f3n sorprendente, formas captadas de la t\u00e9cnica musical y de la m\u00e1s noble poes\u00eda. Los grandes l\u00edricos alemanes y la Biblia, en cuanto ella encierra un inmenso tesoro de conocimiento del ser humano, perdido en la inmensidad del tiempo, han servido para adosar la expresi\u00f3n original de este poeta, a nuestro juicio el m\u00e1s interesante surgido en los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Leamos su primer acorde de la sugerente profundidad del genio de Weimar.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>Despu\u00e9s, despu\u00e9s el viento entre dos cimas,<br>\r\ny el hermano alacr\u00e1n que se encabrita,<br>\r\ny las mareas rojas sobre el d\u00eda.<br>\r\nVoraz volc\u00e1n; el nimbo pasaremos.<br>\r\nEl buitre morir\u00e1; laxo castigo.<\/strong><\/p>\r\n<p>No es m\u00e1s ni menos que &ldquo;laxo castigo&rdquo; la muerte para el que busca el vellocino de oro o el fuego sagrado. La idea de la muerte, hermanada a una disociaci\u00f3n er\u00f3tica, anterior a la afirmaci\u00f3n o la queja definida del sexo, caracteriza esta poes\u00eda, mitigada, en sus impulsiones tiernas, con el sarcasmo:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>Con trapitos de musgo, cari\u00f1o m\u00edo,<br>\r\nte envolver\u00e9. Haga tuto mi ni\u00f1o lindo.<br>\r\nTe envolver\u00e9 bien, hijo,<br>\r\ncon esmeraldas y halos alabastrinos,<br>\r\ny a tus manitas cubrir\u00e9, cari\u00f1o m\u00edo,<br>\r\ncon gusanos bonitos.<br>\r\nHaga tuto mi ni\u00f1o, ni\u00f1o podrido.<\/strong><\/p>\r\n<p>El sarcasmo no parece fruto de un escepticismo prematuro del joven poeta, sino de una conciencia di\u00e1fana de la vida que no carece de amor; pero que al desahogar la vivencia l\u00edrica, se hace angustiosa, propensa a ser confundida con el sadismo incestuoso, sin importancia en el fen\u00f3meno puramente est\u00e9tico.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>Esta ni\u00f1a se visti\u00f3 de novia<br>\r\npara casarse con la muerte,<br>\r\nse puso galas y galas<br>\r\ny a La Que Hiede;<br>\r\nde tastaz llen\u00f3 su boca<br>\r\npara alegrar humanos jueces.<br>\r\nReconoci\u00f3se en la ma\u00f1ana,<br>\r\ncomo un atado de serpientes.<\/strong><\/p>\r\n<p>Y as\u00ed como la muerte se asocia en dos vocablos de distinta alcurnia: &ldquo;laxo&rdquo; y &ldquo;castigo&rdquo;, como quien dice de movimiento y origen \u00e9tico, el amor a sus antepasados se hace s\u00edmbolo, nada m\u00e1s que en una alusi\u00f3n de este poema con raigambre hebrea:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>&ldquo;Ay si te pudiera volver a ver y te saludara<br>\r\ny a\u00fan no me diera cuenta. \u00a1Oh! coger\u00eda tus manos,<br>\r\nte mirar\u00eda largo, y a lo mejor -es muy posible-<br>\r\nestar\u00eda mirando hacia otro lado mientras hablabas<br>\r\npero sabr\u00eda que estabas ah\u00ed de donde ven\u00eda tu voz.&rdquo;<\/strong><\/p>\r\n<p>En una ligera cr\u00f3nica anterior sobre este mismo poeta, basada en la impresi\u00f3n de un recital, le exig\u00edamos una mayor plenitud de vida, lo que implicaba un reproche a cierto estatismo erudito, m\u00e1s de anciano que de muchacho, que secaba, probablemente, la vivencia.<\/p>\r\n<p>Sin embargo, la lectura pausada de su libro &ldquo;Cortejo y Epinicio&rdquo;, nos hace rectificar, en parte, este juicio. Porque, en verdad, la extraordinaria riqueza psicol\u00f3gica y el fin\u00edsimo estro de David Rosenmann, sublima su propia limitaci\u00f3n objetiva, llev\u00e1ndola al l\u00edmite de la m\u00e1s pura poes\u00eda, rest\u00e1ndole trascendencia a todo aspecto temporal.<\/p>\r\n<p>Nunca se pierde en el curso de este libro denso, la invocaci\u00f3n a Dios, un Hacedor severo y c\u00f3smico, l\u00edrico y judaico:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>&ldquo;El cielo enardecido late campos llameantes.<br>\r\nEs la boca de Dios la que muerde la cumbre&rdquo;<\/strong><\/p>\r\n<p>Y tal vez por estas mismas causas, basadas en una absorbente tradici\u00f3n racial, cuando el poeta David Rosenmann canta a Cristo lo hace con tonalidad directa y humana que nos recuerda el \"Poema al hijo\" de Joaqu\u00edn Cifuentes Sep\u00falveda:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>&ldquo;Entra como var\u00f3n, humanamente<br>\r\nsegando mis entra\u00f1as; con tridente<br>\r\nhaz lava y lava el coraz\u00f3n,<br>\r\nhazme cobarde, no valiente.&rdquo;<\/strong><\/p>\r\n<p align=\"center\"><br><em>en revista OCCIDENTE - marzo de 1950<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&ldquo;CORTEJO Y EPINICIO&rdquo;de David Rosenmann-Taub por ULYSES Este poeta, nacido en 1927, en la calle Echaurren de nuestro viejo Santiago, se estrena con su libro &ldquo;Cortejo y Epinicio&rdquo;, sin ninguna huella adolescente. 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