{"id":4673,"date":"2021-07-14T13:10:03","date_gmt":"2021-07-14T21:10:03","guid":{"rendered":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/?page_id=4673"},"modified":"2021-07-14T13:11:08","modified_gmt":"2021-07-14T21:11:08","slug":"cielo-manana-eterna","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/cielo-manana-eterna\/","title":{"rendered":"Cielo, manana eterna"},"content":{"rendered":"<h2><span style=\"font-size:75%; color:#aaa;\">El Cielo en la Fuente\/La Ma\u00f1ana Eterna. David Rosenmann-Taub<\/span><br>\r\nCielo, ma\u00f1ana eterna<\/h2>\r\n<h3>Por Felipe Ruiz<\/strong><br>Rocinante, abril de 2005.<\/h3>\r\n\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n\r\n<p><strong>El Cielo en la Fuente\/La Ma\u00f1ana Eterna<\/strong>\u00a0son la \u00faltima obra de este aclamado pero incomprendido autor chileno, radicado en Estados Unidos. Se trata de la continuaci\u00f3n l\u00f3gica de su aplaudido\u00a0<em>El Mensajero<\/em>\u00a0y, a su vez, el empalme necesario de una consistencia po\u00e9tica dif\u00edcil de encontrar. No exagera nuestro actual Premio Nacional de Literatura,\u00a0<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books-2015\/El-Cielo-200.jpg\" width=\"151\" height=\"200\" style=\"float:right; padding:4px 0 4px 4px;\">Armando Uribe, cuando sindica a Rosenmann-Taub como uno de los autores m\u00e1s fascinantes del panorama po\u00e9tico actual: se trata de uno de estos edificios en que la calidad de la &ldquo;obra&rdquo; excede las restricciones del objeto libro como factura material, convirti\u00e9ndose el \u00faltimo en depositario m\u00e1s que epicentro de la actividad po\u00e9tica.<\/p>\r\n<p>Dif\u00edcil tarea cr\u00edtica la hermen\u00e9utica de esta entrega sin confrontarla con el resto de su cuidada obra. Sin embargo, un &ldquo;estadio&rdquo; ser\u00eda el posible lugar, el rinc\u00f3n, de acercamiento al movimiento dual que configurara\u00a0<em>El Cielo en la Fuente\/La Ma\u00f1ana Eterna<\/em>. La primera, sobre todo, se centra en la aventura de Jesusa, personaje que alterna di\u00e1logos con los otros taludes de la tr\u00edada: un &ldquo;\u00e9l&rdquo; (Padre) y un &ldquo;ello&rdquo; indescifrable, en un comienzo:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>Demasiado garfiada en dos palancas<br>\r\nacechas la ceniza.<br>\r\n&mdash;Mi coraz\u00f3n&mdash; grit\u00f3.<br>\r\nLa sombra de las clavenillas.<br>\r\nTres Y dos,<br>\r\nY dos para tres.<\/strong><\/p>\r\n<p>Se anuncia, sin embargo, a partir de la reiteraci\u00f3n de la tr\u00edada, el aprendizaje de Jesusa a trav\u00e9s de &ldquo;la comarca&rdquo; y el espacio boreal que constituye a la fuente como el epicentro de la acci\u00f3n del eterno sobre la infanta. Aprendizaje que es, a su vez, reencuentro con lo inefable y la trascendencia como\u00a0<em>sine qua non<\/em>\u00a0del saber de su experiencia. Mientras Jesusa se obstine \u2014y esto lo recalca Rosenmann-Taub a partir de reiteradas exclamaciones\u2014, arrogante, contra la voluntad triplicadora del dueto, mientras su empe\u00f1o sea la b\u00fasqueda de una autoconfirmaci\u00f3n el\u00e9ctrica del Yo en la fuente, no encontrar\u00e1 el camino de vuelta a su propio coraz\u00f3n:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>Vivir\u00e9 lo que no me diste,<br>\r\nSalvar\u00e9 lo que me enjoyaste.<\/strong><\/p>\r\n<p>La aventura de Jesusa es, en este sentido, el momento de la pasi\u00f3n. No hemos de encontrar mejor construcci\u00f3n epic\u00e9ntrica en el suelo norteamericano, en este sentido, que la obra de un chileno perpetrando la inversi\u00f3n de g\u00e9nero a partir de su experiencia de la neurosis colectiva. El sue\u00f1o de retorno de Jesusa es violento y neuro ext\u00e1tico; en efecto, pues parece no comprender el significado profundo de su aventura como un viaje hacia la madre. Es ella, finalmente, quien da paz a la ni\u00f1a y es esa voz la que de pronto asoma confusa como hablante femenino primero, intervenido por el flujo de su inconsciente matria:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>-\u00a1Me oyes, me oyes aun!<br>\r\n-Desde siempre, Jesusa,<br>\r\nAqu\u00ed, en mi coraz\u00f3n.<\/strong><\/p>\r\n<p>El coraz\u00f3n perdido y el coraz\u00f3n recuperado son el lugar de la aparici\u00f3n del tercero en este caso, la tercera, para forjar\u00a0<em>La Ma\u00f1ana Eterna<\/em>. No espere el lector avisado que la perpetua eternidad sobre la fuente repose aqu\u00ed, para siempre, sobre la c\u00e1ndida esperanza de la terna.\u00a0<em>La Ma\u00f1ana Eterna<\/em>\u00a0inaugura y cierra el momento del descanso de Jesusa y apenas abre la aventura de forja de Pedrito, personaje del segundo estadio. Pedrito encuentra, restituye la polaridad masculina del tridente a partir de la experiencia de claustrofobia del circuito cerrado.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"El Cielo en la Fuente\/La Ma\u00f1ana Eterna. David Rosenmann-Taub Cielo, ma\u00f1ana eterna Por Felipe RuizRocinante, abril de 2005. El Cielo en la Fuente\/La Ma\u00f1ana Eterna\u00a0son la \u00faltima obra de este aclamado pero incomprendido autor chileno, radicado en Estados Unidos. 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