{"id":471,"date":"2015-02-15T21:58:22","date_gmt":"2015-02-16T05:58:22","guid":{"rendered":"http:\/\/dff-monolith.com\/?page_id=471"},"modified":"2015-07-22T21:24:02","modified_gmt":"2015-07-23T05:24:02","slug":"article14-between-earth-sky","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/article14-between-earth-sky\/","title":{"rendered":"Entre la tierra y el cielo, por Crist&oacute;bal Solari"},"content":{"rendered":"<p class=\"centered-quote\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/elmercblk.gif\" alt=\"alt\" width=\"175\" height=\"22\"><\/em><br \/>\r\n  Santiago de Chile<br \/>\r\n  14 diciembre 2002<\/p>\r\n<h1>Entre la tierra y el cielo<\/h1>\r\n<h2>por Crist&oacute;bal Solari<\/h2>\r\n<p class=\"centered-quote\">Reedici&oacute;n de <em>Cortejo y Epinicio<\/em><br \/>\r\n  David Rosenmann-Taub<br \/>\r\n  LOM Ediciones<\/p>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n<p>Con <em>Cortejo y Epinicio<\/em>, Editorial LOM da inicio a la publicaci&oacute;n de una serie de obras del poeta chileno radicado en Estados Unidos, David Rosenmann-Taub. La empresa no es menor y puede ser un hito tan importante como dif&iacute;cil de dimensionar para la tradici&oacute;n po&eacute;tica chilena.<\/p>\r\n<p><em>Cortejo y Epinicio<\/em> (1949) es el primer poemario de Rosenmann-Taub, libro que, como todos los de este autor, es ignorado por la mayor&iacute;a, pero de existencia vagamente conocida. Desde luego, para los poetas de generaci&oacute;n, sus compa&ntilde;eros de jornada (Alberto Rubio, Luis Merino Reyes, Antonio de Undurraga, Augusto Iglesias), tuvo un impacto del cual quedan testimonios. Asimismo, la cr&iacute;tica de entonces recogi&oacute; estos versos con una mezcla de perplejidad y entusiasmo. La reedici&oacute;n de LOM, por lo tanto, nos abre y enfrenta a una poes&iacute;a cuyo conocimiento no pod&iacute;a demorar m&aacute;s y cuya asimilaci&oacute;n, como el propio poeta lo ha se&ntilde;alado, parece situarse en generaciones futuras, pero que reclama una lenta preparaci&oacute;n.<\/p>\r\n<p>Faltar&iacute;a a la verdad un cr&iacute;tico que pretendiera que estos poemas se ofrecen d&oacute;cilmente al lector aun m&aacute;s preparado y atento y sensible. Es una poes&iacute;a de arduo desentra&ntilde;amiento, porque, quiz&aacute;s, lo primero que haya que afirmarse de ella es lo profundamente concebida que se encuentra en y desde las entra&ntilde;as de Rosenmann-Taub. Es una poes&iacute;a en que ese entra&ntilde;amiento parece ser tal que pudo quedar recluida all&iacute; en los penetrales, en las habitaciones m&aacute;s interiores de su alma.<\/p>\r\n<p>Si Octavio Paz se&ntilde;al&oacute; respecto a los poetas americanos que, indios o mestizos, tuvieron que poblar con palabras extra&ntilde;as, el idioma europeo, la tierra americana, dicha afirmaci&oacute;n queda estrecha trat&aacute;ndose del autor de <em>Cortejo y Epinicio<\/em>: el poeta aqu&iacute; parece verse forzado a elaborar, a partir del castellano, un lenguaje propio para la creaci&oacute;n de su mundo po&eacute;tico, casi como esos grandes f&iacute;sicos que se vieron en la necesidad de elaborar nuevas formas de c&aacute;lculo matem&aacute;tico para dar cuenta de sus descubrimientos. El lector, pues, no puede sino experimentar una sensaci&oacute;n de extranjer&iacute;a al v&eacute;rselas con poemas que incluso hoy conservan un car&aacute;cter sobremanera bizarro (en el sentido en que los franceses otorgan a esa palabra).<\/p>\r\n<p>Quiz&aacute;s por la resistencia que opone su poetizar a encasill&aacute;rselo en la l&iacute;nea de alguna tradici&oacute;n, por esta su extrema singularidad, a la hora de buscar paralelos (in&uacute;tiles, por cierto) viene a la memoria la poes&iacute;a de un Lucio Piccolo o de Gottfried Benn. Su lenguaje es suntuoso, abundante en vocablos de un cultismo exquisito (desde el \"epinicio\" del t&iacute;tulo, pasando por \"cin&eacute;reos\", \"azacel\" \"barzales\", \"embalumo\", \"gilvos\", \"escarzo\", \"corimbos\", \"esguilaremos\", \"rijoso\", \"zupia\", \"bardal\", \"estuoso\", \"atufo\", entre tantos), en combinaciones extra&ntilde;as (\"los grimorios ganz&uacute;an la absoluta palabra\", \"&ntilde;arcas axilas que titila el p&aacute;rpado) e incluso en palabras de su invenci&oacute;n (\"cosmol&aacute;grima\", \"palomas&aacute;lomaspalomas\").<\/p>\r\n<p>La musicalidad de su poes&iacute;a es rigurosa. Sus poemas pueden leerse como una sonata de Beethoven o de Schubert. Sabemos que la interpretaci&oacute;n musical deja un espectro de libertad al int&eacute;rprete, pero est&aacute; sujeta a reglas. Rosenmann-Taub tambi&eacute;n establece las propias. Los silencios en el corte de los versos tienen una extensi&oacute;n, los que separan las estrofas, otra. Al interior del verso, la pausa de una \"coma\" es distinta a la de los \"dos puntos\" o a la del \"gui&oacute;n\"; la regularidad de los acentos, las reiteraciones paralelas, la m&eacute;trica impecable (v&eacute;anse sonetos como \"Itrio\" o \"Schabat\") forman una estructura r&iacute;tmica en la que nada ha sido dejado al azar. La c&eacute;lebre estampa dedicada a las achiras (XLV), por ejemplo, exige una lectura con una din&aacute;mica de aceleraci&oacute;n creciente (que casi deja sin aliento), seguida de un breve reposo (dado por una separaci&oacute;n) antes de una \"coda\" explosiva.<\/p>\r\n<p>Entre las muchas figuras que se utilizan, quiz&aacute;s sea necesario destacar el \"ox&iacute;moron\" (la uni&oacute;n de dos conceptos contradictorios), pero que Rosenmann-Taub despliega en m&uacute;ltiples matices y variables. La tensi&oacute;n no surge as&iacute; de la conjunci&oacute;n de conceptos meramente antit&eacute;ticos, sino de un dislocamiento oblicuo que atraviesa versos enteros. Ello se debe, acaso, a que el tema central de estos versos es un di&aacute;logo crispado y lacerado del poeta con Dios.<\/p>\r\n<p>Incluso en los momentos que permiten aflojar la atenci&oacute;n que reclama una realidad y un decir de una intensidad extraordinarios, llega el tono de la desesperada invocaci&oacute;n que Rosenmann-Taub dirige a Dios, <em>este Dios distra&iacute;do que cierta vez nos hizo<\/em>, un Dios vivo (<em>No el cad&aacute;ver de Dios lo que medito<\/em>) y, a la vez, \"glacial\", ante el cual el poeta es incapaz de definirse. La complejidad de esa relaci&oacute;n, en la que se traban amor y odio, mutuas recriminaciones y alabanzas, puede encontrarse resumida en el bello y profundo poema XXIV, que se inicia y cierra con el estribillo: <em>Era yo Dios y caminaba sin saberlo.\/ Eras oh t&uacute;, mi huerto, Dios y yo te amaba<\/em>.<\/p>\r\n<p>La reedici&oacute;n de <em>Cortejo y Epinicio<\/em> es ya un acontecimiento po&eacute;tico, m&aacute;s todav&iacute;a si consideramos lo que sostuvo (o m&aacute;s bien demostr&oacute;) el poeta Armando Uribe en la presentaci&oacute;n del libro: tomando en cuenta las diferencias profundas que presenta en relaci&oacute;n con la primera edici&oacute;n, se trata de un nuevo libro.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Santiago de Chile 14 diciembre 2002 Entre la tierra y el cielo por Crist&oacute;bal Solari Reedici&oacute;n de Cortejo y Epinicio David Rosenmann-Taub LOM Ediciones Con Cortejo y Epinicio, Editorial LOM da inicio a la publicaci&oacute;n de una serie de obras del poeta chileno radicado en Estados Unidos, David Rosenmann-Taub. 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