{"id":489,"date":"2015-02-15T22:12:08","date_gmt":"2015-02-16T06:12:08","guid":{"rendered":"http:\/\/dff-monolith.com\/?page_id=489"},"modified":"2015-09-22T11:34:03","modified_gmt":"2015-09-22T19:34:03","slug":"article17-cortejo-y-epinicio","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/article17-cortejo-y-epinicio\/","title":{"rendered":"Cortejo y Epinicio por Hern&aacute;n del Solar"},"content":{"rendered":"<p class=\"centered-quote\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/elmercblk.gif\" alt=\"alt\" width=\"175\" height=\"22\"><br \/>\r\n  Santiago de Chile<br \/>\r\n  10 junio 1979<\/p>\r\n<h1>Cortejo y Epinicio<br \/>\r\n  David Rosenmann-Taub<\/h1>\r\n<h2>Editorial Esteoeste<\/h2>\r\n<h2>Por Hern&aacute;n del Solar<\/h2>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n<p>Hemos recibido casi simult&aacute;neamente dos libros de este poeta chileno, publicados por la Editorial Esteoeste de Buenos Aires. Naci&oacute; entre nosotros en 1927 y aunque a menudo se halle fuera del pa&iacute;s, se tiene un claro sentido de su valor dentro de la poes&iacute;a nacional, no son pocos los que le admiran y quisieran verle participar en las reuniones literarias, que nuestro autor reh&uacute;sa, evita sabiamente. Sin embargo, ha obtenido premios significativos, se le busca, y &eacute;l, con lealtad para s&iacute; mismo, muestra alegremente su ausencia. Lo que parece interesarle de veras es su trabajo. Recordamos un viejo poema suyo, que acerca a su poes&iacute;a, considerada herm&eacute;tica, distante de la comprensi&oacute;n habitual:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>Yo canto como el sol,<br \/>\r\n  y el sol no canta.<\/em><\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>Yo sue&ntilde;o como Dios,<br \/>\r\n  y Dios no sue&ntilde;a.<\/em><\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>Yo, cual la tierra, muero,<br \/>\r\n  y la tierra no muere, &iexcl;pero canta!<\/em><br \/>\r\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>[<em>Cuaderno de Poes&iacute;a<\/em>: Poema IV, &ldquo;<em>El Raudal<\/em>&rdquo;]<\/strong><\/p>\r\n<p>Los dos libros que han llegado a nuestras manos en estos d&iacute;as son <em>El Cielo en la Fuente<\/em> y <em>Cortejo y Epinicio<\/em>. Dos obras que no se asemejan a las habituales. &iquest;Cu&aacute;l es la diferencia esencial? En las otras, generalmente, el poeta se halla frente al mundo y, de una u otra manera, muestra a las cosas, los seres, los explica y realza. En &eacute;stas, el poeta crea su mundo, el propio, y desde &eacute;l nos habla, nos ense&ntilde;a su conciencia, ese recinto privado, a veces incomunicable. As&iacute;, pues, nos parece que para entrar en &eacute;l debemos, en principio, abandonar todo razonamiento, el hilo conductor de la l&oacute;gica, y caminar por lo reci&eacute;n creado con un permanente sentimiento de asombro.<\/p>\r\n<p>Y no se piense ante tales palabras que nos encontramos ante un hermetismo buscado y rebuscado, como suele suceder frente a muchos poetas de aqu&iacute; y otras partes. En <em>El Cielo en la Fuente<\/em> y <em>Cortejo y Epinicio<\/em> la naturalidad del misterio nos hace avanzar ante cosas y seres veros&iacute;miles, reales, que no se explican, que, simplemente, son. Lo imaginario es aqu&iacute; lo real. Lo sentimos, lo palpamos, lo tenemos, porque las palabras son, ni m&aacute;s ni menos, que simple poes&iacute;a. Ah&iacute; est&aacute; su fuerza, su gracia. Parece que el poeta nos hablara desde muy lejos, m&aacute;s all&aacute; de lo viviente, desde un conocimiento de descubridor de su propio destierro.<\/p>\r\n<p>No obstante, hay una transfigurada realidad que nos circunda en casi todo poema, y, si tendemos el o&iacute;do, escuchamos con el coraz&oacute;n alerta y entendemos el rumor de la poes&iacute;a en medio de las im&aacute;genes, muchas de ellas cotidianas, que nos permiten vivir en el sue&ntilde;o de la realidad. Tomemos un ejemplo de <em>Cortejo y Epinicio<\/em>. Acerqu&eacute;monos a una bella y comprensible realidad:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>Es un claro de luna desmoronado, ciego,<br \/>\r\n  que l&oacute;bregos estambres enarbola; es un claro<br \/>\r\n  de luna en la pared del comedor, y avanza,<br \/>\r\n  por garras de candor, las alas a la rastra.<br \/>\r\n  Bajel de inmensidad, todo gris ligereza,<br \/>\r\n  con indolencia gris te amustias y tu vuelo,<br \/>\r\n  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;rezongando, rebota.<br \/>\r\n  Las bandejas se apartan de tus torcidos mimbres:<br \/>\r\n  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;te mastica la sombra:<br \/>\r\n  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;a las sillas recorre<br \/>\r\n  un conventual chirrido, la alcuza tintinea<br \/>\r\n  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;roncamente en el trinche,<br \/>\r\n  las servilletas gritan, se funden los rincones.<br \/>\r\n  Es un luto estridente, es un lamento eterno<br \/>\r\n  de cucharas, manteles, platos, saleros, vasos;<br \/>\r\n  es un claro de luna, desmoronado, ciego,<br \/>\r\n  que l&oacute;bregos estambres enarbola; es un claro<br \/>\r\n  de luna en la pared del comedor, y avanza,<br \/>\r\n  por garras de candor, las alas a la rastra.<\/em><br \/>\r\n  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[<em>Cortejo y Epinicio<\/em>: Poema X, \"<em>El gato coge a una mariposa<\/em>\"]<\/p>\r\n<p>La ep&iacute;mone (repetici&oacute;n de verso y a veces de palabras) da fuerza, enigm&aacute;tico vigor a la poes&iacute;a que juega con el misterio, realiz&aacute;ndolo, poni&eacute;ndolo a nuestra vista para que lo vivamos. En este mismo libro hallamos otro ejemplo de vigorizaci&oacute;n de la realidad transformada en una transfiguraci&oacute;n que nos sumerge en un mundo interior, musicalmente murmurada para que el coraz&oacute;n la acoja:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>Despu&eacute;s, despu&eacute;s el viento entre dos cimas,<br \/>\r\n  y el hermano alacr&aacute;n que se encabrita,<br \/>\r\n  y las mareas rojas sobre el d&iacute;a.<br \/>\r\n  Voraz volc&aacute;n: aureola sin imperio.<br \/>\r\n  El buitre morir&aacute;: laxo castigo.<br \/>\r\n  Despu&eacute;s, despu&eacute;s el himno entre dos v&iacute;boras.<br \/>\r\n  Despu&eacute;s la noche que no conocemos<br \/>\r\n  y extendido en lo nunca un solo cuerpo<br \/>\r\n  callado como luz. Despu&eacute;s el viento.<\/em><br \/>\r\n  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[<em>Cortejo y Epinicio<\/em>: Poema I, \"<em>Preludio<\/em>\"]<\/p>\r\n<p>Como hemos advertido, David Rosenmann-Taub no es un poeta f&aacute;cil, de una interioridad que de inmediato se refleje en el espejo de las palabras. La suya, lo repetimos, es creaci&oacute;n permanente, cambiante, la cual no se bordea, se mira como algo evidente, se est&aacute; observando para que se nos revele. Hay que internarse por ella y explorar con el alma su misterio. No se explica, porque entonces se aparta, se cierra, se oscurece. Es de una originalidad intensa, profunda, inalcanzable para la saeta trizadora de la l&oacute;gica. Por algo dijo de ella Francis de Miomandre, Premio Goncourt 1908, obtenido por su novela <em>Escrito en el agua<\/em>: \"Su autor posee un acento y una calidad totalmente excepcionales. No veo a nadie, ni aun entre nosotros, que se atreva a abordar la expresi&oacute;n po&eacute;tica con tan desgarradora violencia.\" A veces, la violencia sonr&iacute;e, y todo lo dice en un par de versos.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">En &ldquo;<em>&Iacute;caro<\/em>&rdquo; leemos:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>&iexcl;Espaldas,<br \/>\r\n  asediadme!<\/em><br \/>\r\n  [<em>Cortejo y Epinicio<\/em>: Poema LIX]<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">O bien:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>&iexcl;Mi dama calva, mi apacible dama!<br \/>\r\n  &iquest;Qu&eacute; armi&ntilde;o en r&aacute;fagas<br \/>\r\n  rob&oacute; tus trenzas<br \/>\r\n  de cucaracha?<\/em><br \/>\r\n  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[<em>Cortejo y Epinicio<\/em>: Poema XLII]<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Y humor negro:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>Acabo de morir: para la tierra<br \/>\r\n    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;soy un reci&eacute;n nacido.<\/em><br \/>\r\n    &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[<em>Cortejo y Epinicio<\/em>: Poema XVII, &ldquo;<em>Genetrix<\/em>&rdquo;]<\/p>\r\n<p>Su fantas&iacute;a es a menudo delirante. Hace y deshace mundos. Levanta los sue&ntilde;os y los derriba para que renazcan. Dios, la vida y la muerte cruzan su poes&iacute;a secretamente, y el poeta sabe que para su coraz&oacute;n herido no hay otro b&aacute;lsamo que la palabra po&eacute;tica:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">... <em>se olvida de la muerte<br \/>\r\n  y la vida que ri&ntilde;en en un rinc&oacute;n vac&iacute;o.<br \/>\r\n  Y Dios se va sin verlas, mas siente escalofr&iacute;o.<\/em><br \/>\r\n  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<strong>[<em>Cortejo y Epinicio<\/em>: Poema XXVII]<\/strong><\/p>\r\n<p>Una voz, la suya, sin que otra la iguale en nuestro orbe po&eacute;tico, canta internamente para que exista un eco en hombre o mujer de alma alzada hacia el sue&ntilde;o, al delirio, a la realidad viva que cruza por sus palabras.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Santiago de Chile 10 junio 1979 Cortejo y Epinicio David Rosenmann-Taub Editorial Esteoeste Por Hern&aacute;n del Solar Hemos recibido casi simult&aacute;neamente dos libros de este poeta chileno, publicados por la Editorial Esteoeste de Buenos Aires. 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