{"id":495,"date":"2015-02-15T22:16:27","date_gmt":"2015-02-16T06:16:27","guid":{"rendered":"http:\/\/dff-monolith.com\/?page_id=495"},"modified":"2015-09-22T11:32:52","modified_gmt":"2015-09-22T19:32:52","slug":"article18-los-despojos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/article18-los-despojos\/","title":{"rendered":"Los Despojos del Sol por Alberto Rubio"},"content":{"rendered":"<p class=\"centered-quote\"><strong>LAS &Uacute;LTIMAS NOTICIAS<\/strong><br \/>\r\n  Santiago de Chile<br \/>\r\n  31 julio 1977<\/p>\r\n<h1>Los Despojos del Sol<br \/>\r\n  David Rosenmann-Taub<\/h1>\r\n<h2>Publicado por Esteoeste<\/h2>\r\n<h2>Por Alberto Rubio<\/h2>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n<p>Antes que dirigirse a lectores, el poeta no s&oacute;lo procura decirse algo, sino construirse ante s&iacute; mismo con la palabra &ndash; si cabe expresarlo as&iacute; &ndash;; por eso el lenguaje en &eacute;l se alejar&aacute; mucho de los significados comunes. A menudo la aut&eacute;ntica poes&iacute;a presenta resistencia al lector. Hasta brotan en ella nuevos vocablos: as&iacute;, el que nomina las agrupaciones b&aacute;sicas de <em>Los Despojos del Sol<\/em>, de David Rosenmann-Taub, obra aparecida recientemente con el sello \"esteoeste\" (Argentina), en su <em>Ananda Primera<\/em>. El vocablo ir&aacute; revelando su sentido ordenador con la anunciada publicaci&oacute;n de la <em>Ananda Segunda<\/em>.<\/p>\r\n<p>&iquest;La naturaleza, la actividad, los acontecimientos o la mera conciencia crean la realidad de la persona en toda su singularidad? En los hechos de la vida, en nuestros actos, en los sucesos que nos afectan, en el mundo exterior, &iquest;nos reconocemos, o acaso nos sirven para \"ser\"? &iquest;O acaso logramos esa singularidad s&oacute;lo mediante la &iacute;ntima, profunda percepci&oacute;n de nosotros mismos?<\/p>\r\n<p>A mi parecer, entre tales interrogantes maduran las vivencias del \"<em>Diario de un Guijarro<\/em>\" y de otros poemas del libro, expresi&oacute;n de un dram&aacute;tico divorcio en el hombre entre la conciencia de s&iacute; mismo y su existencia.<\/p>\r\n<p>Sin duda, se es persona en cuanto se tiene conciencia de s&iacute;; pero el entregarse uno a existir es como perder esta conciencia: es decir, al darse a los actos y reacciones habituales. Resultado parad&oacute;jico: no se es persona en cuanto se existe. Si se percibe uno en puro acto de conciencia, se aprehende hecho casi de vac&iacute;o. &iquest;Qu&eacute; es este vac&iacute;o? &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la realidad de uno mismo? Desde otro punto de vista, no es posible el conocimiento pleno de s&iacute;: se vive aprisionado irremisiblemente en la existencia o en la conciencia, mundos incomunicables.<\/p>\r\n<p><em>Sal&iacute;, por fidelidad. &iquest;A qui&eacute;n?<\/em>, dice el poema I. Uno sale para existir y demostrarse su propia existencia &ndash; dig&aacute;moslo as&iacute; &ndash;, para encontrarse consigo mismo; pero no se encuentra, ya que deja de percibirse, de reconocerse en los actos comunes. Esto equivale, por otra parte, a no haber salido, a no haber existido plenamente, ya que la existencia plena requiere la conciencia:<\/p>\r\n<p><em>alparme, abrirme, ahora, cerrarme, con di&aacute;fano sigilo (si no, &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a?), estrechando la gavilla que me purifica desde que s&eacute; que no existo<\/em>.<br \/>\r\n  Esto significa, a su vez, negar el movimiento o demostrar su ineficacia: <em>Inm&oacute;vil, captur&eacute; la esquina donde gira el Emporio de Todo<\/em>. [Poema I.]<\/p>\r\n<p>Tampoco la naturaleza alimenta la realidad de la persona. \"<em>Convoqu&eacute; alamedas para serv&iacute;rmelas<\/em>\" [Poema III]. Pero las alamedas \"<em>dormitan desequidas<\/em>\". No se disfrutan. No nos reflejamos en el espejo, sino el espejo se refleja en nosotros. El espejo vacante no refleja nada; a lo sumo, \"<em>casi refleja<\/em>\", y \"<em>apenas<\/em>\", \"<em>la forma de lo informe<\/em>\". Si queremos servirnos de la naturaleza, ella se sirve de nosotros; si queremos asimilarla, ella misma nos devora. As&iacute;, dice de las endibias el comensal, en el poema \"<em>Manjar<\/em>\":<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>dan comienzo<br \/>\r\n  a la voracidad: gozan su modo<br \/>\r\n  de asumir mi saliva.<\/em><\/p>\r\n<p>No nos pertenece el cuerpo: \"<em>hombros, p&aacute;rpados, manos<\/em>\"; ni los retratos nos representan; son horizontes imposibles de asir, \"<em>torrenciales<\/em>\", \"<em>codiciosos<\/em>\" de nosotros mismos, que nos sorbieran y desprendieran de nuestra propia identidad (Poema VIII). La Divinidad no se halla fuera del encierro en que nos debatimos. Dios no est&aacute; m&aacute;s all&aacute;, sino aqu&iacute;, \"<em>entre el ropero y el lecho<\/em>\" (Poema VII). Guardamos identidad con &eacute;l antes que semejanza. Impone silencio y es el silencio. No nos presta ayuda para conocernos. Conocernos resulta m&aacute;s dif&iacute;cil que conocer a Dios.<\/p>\r\n<p>Atrevid&iacute;sima la visi&oacute;n del universo en \"<em>Rito<\/em>\". El cosmos vagabundea \"<em>desvencijado<\/em>\", pero como en pa&ntilde;ales, \"<em>alhorre a&uacute;n<\/em>\", sin ni siquiera enterarse de su propia orfandad y fragilidad, a oscuras y en busca de m&aacute;s tiniebla, como si su m&aacute;s alto grado de evoluci&oacute;n fuera el buscar la conciencia del hombre aturdidamente, intuyendo que s&oacute;lo en ella, &uacute;nica luz, podr&aacute; alcanzar sentido su viaje. Gracias al contacto con ese \"yo\" del poema, surgir&aacute; triunfante la belleza. Acto ritual, r&iacute;tmico del cosmos en pos de su madurez de \"<em>esti&eacute;rcol<\/em>\", pero madurez al fin:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>Fr&aacute;gil, ilusionado,<br \/>\r\n  sobre su b&oacute;sforo de tropezones<br \/>\r\n  mustios, alhorre a&uacute;n, desvencijado,<br \/>\r\n  sin ni siquiera o&iacute;r getseman&iacute;,<br \/>\r\n  ciego tras m&aacute;s ceguera,<br \/>\r\n  el lerdo carromato estrepitoso<br \/>\r\n  de las constelaciones<br \/>\r\n  preguntar&aacute; en la casa venidera,<br \/>\r\n  confundido, por m&iacute;:<br \/>\r\n  &iexcl;maduro esti&eacute;rcol para siempre hermoso!<\/em><\/p>\r\n<p>Releemos alguna p&aacute;gina de Jean Rostand, el bi&oacute;logo. La vida habr&iacute;a aparecido quiz&aacute; s&oacute;lo en este planeta, y la conciencia s&oacute;lo en el hombre. Puro azar. La conciencia humana, &uacute;nica luz del universo: el concebirlo resalta espeluznantemente nuestro sentimiento de orfandad y aislamiento. \"Yo no ver&iacute;a nada de imposible el que nuestro mundo tuviera el tr&aacute;gico privilegio del cerebro humano y que &eacute;l fuera el &uacute;nico lugar del universo en donde el ciego juego de las mol&eacute;culas hubiera terminado en reflexi&oacute;n y tormento.\"<\/p>\r\n<p>Con el paso de los a&ntilde;os cobra mayor relieve en uno el apreciar la conciencia como verdadero refugio en la vida &ndash; pese a esa sensaci&oacute;n de aislamiento que pueda provocar &ndash;, actitud que debi&oacute; de tener su origen en Jes&uacute;s de Galilea. Dicen la estrofas finales de un poema de Luis Cernuda, \"<em>Tarde Oscura\":<\/em><\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>Por estos suburbios<br \/>\r\n  s&oacute;rdidos, sin norte<br \/>\r\n  vas, como el destino<br \/>\r\n  in&uacute;til del hombre.<\/em><\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><em>Y en el pensamiento,<br \/>\r\n  luz o fe ahora<br \/>\r\n  buscas, mientras vence<br \/>\r\n  afuera la sombra.<\/em><\/p>\r\n<p>A nuestro parecer, David Rosenmann-Taub, en alucinante visi&oacute;n, con mucho de extra&ntilde;o humorismo, exalta la conciencia y la voluntad creadora en su poema transcrito y en otros del libro. Nos deja algo as&iacute; como c&oacute;smicamente desolados, pero a la vez nos conforta con esa tranquilidad que sobreviene tras la presencia o la experiencia de un drama seguido del logro de una verdad.<\/p>\r\n<p>Valdr&iacute;a la pena detenerse m&aacute;s en estos poemas. Quiz&aacute;s El Eclesiast&eacute;s, Pascal, el pensamiento existencialista, traer&iacute;an puntos de referencia y comparaci&oacute;n. Y <em>El Cementerio Marino<\/em>. De alg&uacute;n modo se siente que la flecha de Zen&oacute;n que hiriera a Val&eacute;ry hiere tambi&eacute;n a Rosenmann-Taub.<\/p>\r\n<p>Ojal&aacute; que esta versi&oacute;n breve de una experiencia en la m&aacute;s inmediata lectura de un libro exigente no violente demasiado a sus lectores ni a su propio autor. Quiz&aacute;s en estas l&iacute;neas se interpreta o divaga m&aacute;s, que se valoriza; pero conste, al menos, esa experiencia, frente a un notable texto de poes&iacute;a.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"LAS &Uacute;LTIMAS NOTICIAS Santiago de Chile 31 julio 1977 Los Despojos del Sol David Rosenmann-Taub Publicado por Esteoeste Por Alberto Rubio Antes que dirigirse a lectores, el poeta no s&oacute;lo procura decirse algo, sino construirse ante s&iacute; mismo con la palabra &ndash; si cabe expresarlo as&iacute; &ndash;; por eso el lenguaje en &eacute;l se alejar&aacute; [&hellip;]","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":150,"menu_order":40,"comment_status":"closed","ping_status":"open","template":"","meta":{"nf_dc_page":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"class_list":["post-495","page","type-page","status-publish","hentry"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/495","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=495"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/495\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2992,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/495\/revisions\/2992"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/150"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=495"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}