{"id":4985,"date":"2022-01-10T16:28:03","date_gmt":"2022-01-11T00:28:03","guid":{"rendered":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/?page_id=4985"},"modified":"2024-09-27T14:54:24","modified_gmt":"2024-09-27T21:54:24","slug":"la-mistica-salvaje-2015","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/la-mistica-salvaje-2015\/","title":{"rendered":"LA M\u00cdSTICA SALVAJE 2015"},"content":{"rendered":"<p class=\"centered-quote\"><a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20231225171123\/https:\/\/revistadestiempos.com\/\">Revista destiempos N\u00b045<\/a><\/p>\r\n<h1>&ldquo;LA M\u00cdSTICA SALVAJE DE DAVID ROSENMANN-TAUB&rdquo;<\/h1>\r\n<h2>De Diana Mar\u00eda Rodr\u00edguez V\u00e9rtiz<\/h2>\r\n<h3>Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico<\/h3>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n<p>En el a\u00f1o 1915, y tras un largo periodo de convalecencia, Miss Montague se encontraba en un estado de conciencia estable. As\u00ed,   puede salir al jard\u00edn del hospital en el que estaba internada para tomar un poco de aire fresco, experiencia que da  pie  a  una  vivencia m\u00edstica, a un estado de plenitud: \u201cDe  manera completamente inesperada (pues jam\u00e1s hab\u00eda so\u00f1ado algo  as\u00ed)  mis  ojos  se  abrieron y, por  primera vez en mi vida, tuve una visi\u00f3n fugitiva de la belleza ext\u00e1tica de lo real[...]No vi  nada  nuevo,  pero vi todas las cosas habituales a una luz nueva y milagrosa, a la que, creo, es su verdadera luz\u201d (Hulin, <em>La m\u00edstica salvaje<\/em>, 32).<\/p>\r\n<p>\u00bfExperiencia  est\u00e9tica?  \u00bfFen\u00f3meno  m\u00edstico? \u00bfEstado suprasensorial como respuesta a un periodo complicado tanto f\u00edsica como emocionalmente? Michel Hulin cita el testimonio completo de la paciente francesa  como un acertado ejemplo de lo que entiende como \u201cm\u00edstica salvaje\u201d, esto es, aquella  experiencia de uni\u00f3n y plenitud que, a diferencia del camino que toma la m\u00edstica religiosa, llega de s\u00fabito, y es desen-cadenada por fen\u00f3menos totalmente aleatorios, al tiempo que se presenta en la vida de personas quiz\u00e1 totalmente desinteresadas en  v\u00edas religiosas, o disciplinas y caminos enfocados en la pureza del esp\u00edritu. \u201cLo s\u00fabito de la experiencia, una cierta desproporci\u00f3n entre su intensidad y la aparente banalidad de la se\u00f1al que la desencadena, [as\u00ed como] la misteriosa efusi\u00f3n de felicidad que la corona\u201d (<em>Ibid<\/em>, p. 13) son algunos de los rasgos que caracterizar\u00e1n a este tipo de m\u00edstica.<\/p>\r\n<p>En un breve poema publicado en <em>El mensajero<\/em> (2003), David Rosenmann-Taub escribe a prop\u00f3sito de una flor, una petunia:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Lentiscos,<br>\r\npesta\u00f1as delatoras,<br>\r\nlos dedos del granizo<br>\r\nentornan la petunia:<br>\r\nte asomas:<br>\r\nel roc\u00edo te alumbra.<br>\r\n(Rosenmann-Taub, <em>El mensajero<\/em>, 15)<\/p>\r\n<p>La imagen de la solan\u00e1cea oculta entre los lentiscos, la cual  invita a  ser  contemplada y alumbra a trav\u00e9s  del  roc\u00edo  (huella de la madrugada), nos remite a ese momento ext\u00e1tico de luminosidad provocado por una experiencia tan sencilla y casi  cotidiana  como la de mirar la vegetaci\u00f3n. Podr\u00edamos vincularlo de esta manera con la m\u00edstica salvaje.<\/p>\r\n<p>El tema de la m\u00edstica ha sido una constante en la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub. Desde  el  primer poemario  pu-blicado por el chileno nos encontramos con temas propios de la b\u00fasqueda  espiritual, alusiones a una  uni\u00f3n  con  Dios,  as\u00ed  como  un  constante  apostrofar a lo Absoluto. Los  t\u00edtulos mismos de varios de sus poemarios sugieren esta inquietud: <em>El cielo en la Fuente<\/em>, <em>La ma\u00f1ana eterna<\/em>; <em>El mensajero<\/em>; <em>La enredadera del J\u00fabilo<\/em>; <em>Los despojos del sol: Ananda primera<\/em>. Basta, de esta manera, con asomarse a los primeros referentes  paratextuales  para guiarnos  sobre  las inquietudes del  poeta. Y vale la pena aclarar que si bien David Rosenmann-Taub no es un poeta m\u00edstico, s\u00ed guarda una estrecha relaci\u00f3n y presenta una constante inquietud por temas propios de este fen\u00f3meno de plenitud y uni\u00f3n con lo divino o Absoluto.<\/p>\r\n<p>\u00bfA qu\u00e9 tipo de m\u00edstica aluden los versos de Rosenmann-Taub? Si bien, la menci\u00f3n de diferentes tradicio-nes  religiosas y v\u00edas de purificaci\u00f3n es incesante en sus escritos; as\u00ed como un insistente cuestionamiento en torno a la figura de Dios; la referencia a t\u00f3picos cl\u00e1sicos de la m\u00edstica  como la luz, la noche, y el desierto; y la imposibilidad del lenguaje para dar cuenta de la plenitud y la belleza (en el caso del chileno no s\u00f3lo de lo divino sino de la naturaleza y ciertas vivencias humanas), entre muchos otros temas propios de la senda espiritual \u00bfPodr\u00edamos afirmar que se trata de una poes\u00eda m\u00edstica religiosa? \u00bfo simplemente religiosa? Valdr\u00eda la pena, una vez identificados los evidentes rasgos que hacen del tema m\u00edstico, y dentro de \u00e9sta a la m\u00edstica religiosa,  una cons-tante en la poes\u00eda de Rosenmann-Taub, reflexionar en torno al uso y di\u00e1logo con estos referentes.<\/p>\r\n<p>En la tercera reedici\u00f3n de <em>Cortejo y epinicio<\/em> (1949), primer poemario publicado del autor, Mar\u00eda Nieves Alonso se\u00f1ala que la oes\u00eda del chileno es \u201cescritura estremecida del sue\u00f1o de Dios\u201d (Rosenman-Taub. <em>Cortejo y epinicio<\/em>, 12), y tambi\u00e9n una escritura de la orfandad de Dios. A este tema se ir\u00e1n sumando versos y visiones en torno a aquello que relacio-namos con las m\u00faltiples maneras de nombrar a la divinidad o lo Absoluto. No s\u00f3lo desde tradiciones religiosas y espirituales como la jud\u00eda, cristiana, o budista; David Rosenmann-Taub dialogar\u00e1 tambi\u00e9n con todo aquello que tenga la capacidad de iluminarnos y sumergirnos, (m\u00e1s que dar respuestas) en  el misterio de aquello que nos rebasa como humanos. <\/p>\r\n<p>Uno de los poemas m\u00e1s comentados de <em>Cortejo y epinicio<\/em>, fue justamente \u201cDios se muda de casa...\u201d en donde en un tono juguet\u00f3n Dios cambia de habitaci\u00f3n en un coche de lujo, guarda \u00e1ngeles, coros y edenes, y durante este proceso \u201c- los grimorios ganz\u00faan la absoluta palabra- se le escapa la luz del carro de mudanza, con primogenitura\u201d (<em>ibid<\/em>, 64). Palabra absoluta e iluminadora, que adem\u00e1s sonsaca  a una descarga de luz; imagen de fuerza y magia de la palabra que nos remite tanto a la tradici\u00f3n m\u00edstica jud\u00eda, como al libro de Juan, (1:1) de la Sagrada Biblia, \u201cDios y el verbo eran al principio, y eran uno mismo.\u201d<\/p>\r\n<p>Esta forma de presentar a la divinidad tan humana-mente (\u00bfDios siempre resfriado, tendr\u00e1 temperatura?\/ Cosmol\u00e1grima:\/ me desgarras y estrujas\/ contubernio de sales\/ sin verter tu aleluya.\/ \u00bfDios, siempre despiadado, se fatiga en la ruta?) (<em>ibid<\/em>, 67) y presentar  tambi\u00e9n a un Dios proclive al abandono, pues Dios se muda de casa, Dios convive con nosotros pero a trav\u00e9s de un \u201ccontubernio de sales\u201d, y no vierte su aleluya; podr\u00eda casi chocar con la sugerencia a una uni\u00f3n con la divinidad que hallamos en versos escritos poste-riormente. En el autocomentario al poema XV, del libro <em>Quince: autocomentarios<\/em> (2008), Rosenmann-Taub mencio-na sobre el cierre de estos versos:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">\u00a1Musa a granel!<br>\r\n\u00bfQui\u00e9n yo? Ritual<br>\r\nsin mago aval:<br>\r\nfuror. \u00bfSoy \u00c9l?<br>\r\nTiendo el papel.<br>\r\n\u00a1Corresponsal!<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">\u00a1Corre, esponsal!: Dios y el poeta se amalgaman.<br>\r\nSi yo, \u00abquiz\u00e1\u00bb, no soy \u00c9l, por mi -su-<br>\r\ncorrespondencia \u00c9l entiende -se informa de- lo<br>\r\nque no \u00abcomprende\u00bb. (Rosenmann-Taub,<br>\r\n<em>Quince: autocomentarios<\/em>, 213)<\/p>\r\n<p>Si el poeta tiene la cualidad de ser mensajero esta con-dici\u00f3n es m\u00e1s para dar cuenta a Dios del universo humano que para transmitir a los humanos sobre lo divino, y esta tarea de mensajero se da a trav\u00e9s de una especie de amalgamiento del poeta con Dios mismo. Uni\u00f3n en la que (por lo menos en este poema), a diferencia de la experiencia m\u00edstica, no existe una p\u00e9rdida del yo con Dios o lo absoluto (\u201cyo, \u00abquiz\u00e1\u00bb, no soy \u00c9l...\u201d), pero s\u00ed anuncia una comuni\u00f3n. \u00bfpuede entonces consi-derarse  como  m\u00edstico este tipo de uni\u00f3n? Para Evelyn Underhill, y respaldado por varios estudiosos de la m\u00edstica despu\u00e9s de que la autora pionera en los estudios sobre dicho fen\u00f3meno lo presentara en su ya can\u00f3nico estudio, uno de los aspectos b\u00e1sicos del fen\u00f3meno m\u00edstico consiste justamente en la renuncia del yo, pues \u201cLa m\u00edstica, cuyo gran nombre se da con harta frecuencia a estas actividades suprasensoriales, no tiene nada en com\u00fan con esto. No es individualista. Implica, en rigor, la abolici\u00f3n de la individualidad, de esa r\u00edgida sepa-raci\u00f3n, ese \u00abYo, M\u00ed, M\u00edo\u00bb que hace del hombre una cosa finita y asilada.\u201d (Underhill, <em>La m\u00edstica<\/em>, 88) \u00bfQu\u00e9 clase de uni\u00f3n con Dios o lo Absoluto  sugiere la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub? \u00bfEs uni\u00f3n o di\u00e1logo con lo divino lo que proponen los versos del chileno? \u00bfCu\u00e1l es la expresi\u00f3n de la divinidad en su poes\u00eda, de qu\u00e9  manera nos hacemos conscientes de \u00e9l y nos fundimos en lo infinito? Estas  son  algunas de las preguntas b\u00e1sicas que guiar\u00e1n nuestra propuesta de lectura en un estre-cho v\u00ednculo con la m\u00edstica salvaje.<\/p>\r\n<p>Una de las evidentes  caracter\u00edsticas se\u00f1aladas por la cr\u00edtica respecto a la obra de nuestro autor es justamente la consciencia del poema como un lenguaje m\u00e1s para  decir lo indecible, para aproximarnos a lo humanamente indefinible. El ep\u00edgrafe que abre su tercer libro <em>Los surcos inundados<\/em> (1951), \u201cDonde muere la m\u00fasica, otra vez las palabras\u201d  realza la idea de las artes en general para expresar lo inexpresable, o intentarlo, pues donde acaba el terreno de uno puede inter-venir otro tipo de lenguaje art\u00edstico. Esta situaci\u00f3n, en  el campo de  las  letras, nos recuerda los caminos de aproxi-maci\u00f3n a las experiencias trascendentes estudiadas por Michael A. Sells \u201cThe transcendent must be beyond names, ineffable. In order to claim that the transcendent is beyond names, however, I must give it a name, \u201cthe transcendent\u201d. Any statement of ineffability, \u201cX is beyond names,\u201d generates the aporia that the subject of the statement must be named (as X) in order for us to affirm that is beyond names\u201d (1957, 2). As\u00ed, existen para el autor tres formas de intentar expresar lo indecible: el silencio, el lenguaje apof\u00e1tico (mencionar a trav\u00e9s de la negaci\u00f3n qu\u00e9 ser\u00eda Dios), y la distinci\u00f3n entre los atributos nombrables de lo que no se puede nombrar. En aquellas per-sonas que tienen una experiencia m\u00edstica siempre existir\u00e1 la impotencia de poder describir estas vivencias con cualquier lenguaje humano, aunque ciertamente el arte presente signi-ficativas ventajas para describir este tipo de vivencias. La am-big\u00fcedad  propia  del lenguaje  po\u00e9tico, por ejemplo, permite un aproximamiento m\u00e1s amplio a la expresi\u00f3n de lo trascen-dente. Rosenmann-Taub, ha puesto en di\u00e1logo a la pintura, la m\u00fasica y la literatura, a lo largo de toda su obra para dar cuenta de los absurdos intentos, apenas los rasgu\u00f1os, par\u00e1-frasis e intentos de aproximaci\u00f3n a lo infinito.<\/p>\r\n<p>Pero, como hemos se\u00f1alado anteriormente, a David Rosenmann-Taub no le interesa dar cuenta de una experien-cia de uni\u00f3n con lo divino, al poeta le interesa escribir a Dios, y ah\u00ed su imposibilidad. Hay momentos de plenitud, sufri-miento, experiencias de euforia, y aqu\u00ed encontramos un estrecho v\u00ednculo con el lenguaje m\u00edstico, pero \u00e9stas se presen-tan m\u00e1s por la conciencia de Dios, por vivir en un pedazo del mismo, que por la total uni\u00f3n con \u00c9l, \u00bfel medio para expresar esta experiencia? La conciencia del alcance del poema mismo: <\/p>\r\n<p class=\"half-centered half-title\">INALCANZABLE<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Euforia<br>\r\nde pamplinas: suplicio placentero<br>\r\nde cuadradas coronas:<br>\r\nautoridad de m\u00e9danos. <\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Escarb\u00e9: recog\u00ed \u2013prosternaci\u00f3n\u2013<br>\r\nun balbuceo.<br>\r\nLa lucerna sell\u00f3:<br>\r\n\u00abNuestro aposento\u00bb.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Me incrustar\u00e9 en las v\u00e9rtebras<br>\r\n\u2013pinzas \u2013 de Dios: poema.<br>\r\n(Rosenmann-Taub, <em>El mensajero<\/em>, 125)<\/p>\r\n<p>Rosenmann-Taub dialoga tambi\u00e9n con la experiencia de los m\u00edsticos en uno de los aspectos m\u00e1s violentos para quienes han vivido este fen\u00f3meno; aquel que se refiere al sentido de orfandad, al deseo de volver a los brazos del amado, de repetir la experiencia m\u00edstica. Quien ha vivido un desbordamiento de este tipo, cambia radicalmente y quiere volver a Dios o lo Absoluto. Los primeros versos de <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em> de san Juan de la Cruz, son el ejemplo can\u00f3nico de esta b\u00fasqueda amorosa.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">\u00bfAd\u00f3nde te escondiste,<br>\r\nAmado, y me dejaste con gemido?<br>\r\nComo el ciervo huiste<br>\r\nhabi\u00e9ndome herido;<br>\r\nsal\u00ed tras ti clamando y eras ido. (de la Cruz, <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>, 13)<\/p>\r\n<p>Una de las maneras en las que los poetas har\u00e1n evidente este deseo de volver a Dios, es a trav\u00e9s de un cons-tante  apostrofar a lo divino. Este recurso tiene diversas expresiones, las cuales pueden variar desde un lenguaje agresivo hasta una comunicaci\u00f3n con dejos   de pl\u00e1tica cotidiana, generalmente con muestras de desesperaci\u00f3n, fruto de un deseo que desborda a lo humano. En la relaci\u00f3n otidiana que Rosenmann-Taub entabla con Dios a trav\u00e9s de sus versos, y en el amalgamiento que implica ser m\u00e1s bien un mensajero para Dios que un mensajero de Dios, encontramos tambi\u00e9n  este  recurso. Al mismo tiempo encontramos en los versos del poeta una desesperada  necesidad de Dios en su alma, un llamado a la presencia divina para calmar las cualidades que lo definen como humano. En estos versos de la segunda parte de \u201cG\u00f3lgota\u201d podemos apreciar esta deses-peraci\u00f3n no s\u00f3lo por la presencia, si no por el ser tomado por lo divino:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Tanto marjal de odio es demasiado:<br>\r\nentra Cristo, a mi alma.<br>\r\nTanto rojo vinagre es demasiado:<br>\r\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;desped\u00e1zala.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Entra como var\u00f3n,<br>\r\nsegando mis latebras: con tridente<br>\r\nhaz de solfatara el coraz\u00f3n,<br>\r\nhazme cobarde, no valiente.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tijerea y m\u00e1s tijerea<br>\r\nlas opulencias de eslabones:<br>\r\nm\u00e1s desafiante y m\u00e1s perpetua<br>\r\nmi huesca nunca recoge noche.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Para que rompas, te doy ira;<br>\r\npara que hables, te doy voz;<br>\r\ntijerea y m\u00e1s tijerea,<br>\r\ntijeret\u00e9ame el coraz\u00f3n.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Alumbra, ciego, acrece, acrece:<br>\r\nyesca pupilas de Jacob;<br>\r\npara que rompas, te doy ira;<br>\r\npara que hables, te doy voz.<br>\r\n(Rosenmann-Taub, <em>Cortejo y epinicio<\/em>, 85)<\/p>\r\n<p>Respecto a las diversas formas de dirigirse y nombrar a Dios, de definir y convivir con la divinidad, Hern\u00e1n D\u00edaz Arrieta enfatizaba, a prop\u00f3sito del primer poemario publicado del joven poeta chileno: \u201cDios preocupa a David Rosenmann-Taub; se toma con \u00c9l irreverentes familiaridades [...] que s\u00f3lo encierran fantas\u00edas audaces como algunas del Romancero o los m\u00edsticos\u201d (D\u00edaz Arrieta, \u201cCortejo y epinicio\u201d). Es evidente que desde los primeros trabajos de Rosenmann-Taub la figura de Dios inquieta, m\u00e1s por lo que significa que por las juguetonas formas en las que se le llama o se le define. \u00bfDe qu\u00e9 manera le preocupa Dios al poeta? Y m\u00e1s precisamente \u00bfQu\u00e9 es lo que le preocupa de Dios, de los poetas y los humanos frente a Dios? Apostrofarlo, reconocerse en \u00e9l, no  poder definirlo, humanizarlo, son algunos de los m\u00e1s evidentes caminos mediante los cuales encontramos la figura de Dios, su enigma,  en los versos del poeta chileno. Y en este sentido remarcamos que Rosenmann-Taub se encuentra m\u00e1s interesado en se\u00f1alar lo ritual en lo religioso, y a trav\u00e9s de esto seguir  apostrofando a su cotidiano Dios, que sugerir a la religi\u00f3n como un \u00fanico camino para un encuentro con lo divino. El ritual religioso pide, ruega la llegada de Dios, no nos acerca a \u00e9l por s\u00ed mismo:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered half-title\">ELEG\u00cdA Y KADISCH<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">\u00a1Acontecieras a convalecer!<br>\r\nTe saludara y no me diera cuenta. Pergaminos...<br>\r\nPaladas...<br>\r\nDe qu\u00e9 c\u00e9sped el cielo.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Compens\u00e1ndote <em>ah\u00ed<\/em>,<br>\r\ntantear\u00eda otro v\u00e9rtigo, quiz\u00e1<br>\r\nla rada de secretos:<br>\r\nsonsacarte<br>\r\nen oraci\u00f3n de sarmentosa luz.<br>\r\n(Rosenmann-Taub, <em>Cortejo y epinicio<\/em>, 43)<\/p>\r\n<p>Una presencia tan fuerte de la divinidad y sus atributos en el poeta podr\u00eda sugerirnos un v\u00ednculo con una  m\u00edstica de corte religioso, m\u00e1s que natural, o profana. Vale la pena entonces realizar algunas precisiones. <\/p>\r\n<p>Al referirse a la m\u00edstica desde una aproximaci\u00f3n fen\u00f3-menol\u00f3gica, Juan Mart\u00edn Velasco se\u00f1ala a estas vivencias como \u201cexperiencias   interiores, inmediatas, fruitivas, que tienen lugar en un nivel de conciencia que supera la que rige en la experiencia ordinaria y objetiva, de la uni\u00f3n\u2013cualquiera que sea la forma en que se la viva\u2013 del fondo del sujeto con el todo, el universo, el absoluto, lo  divino, Dios o el Esp\u00edritu.\u201d (Velasco, <em>El fen\u00f3meno m\u00edstico<\/em>, 23), otra de las caracter\u00edsticas b\u00e1sicas del fen\u00f3meno m\u00edstico  se refiere a la presencia de lo infinito en lo finito, y a la conciencia de lo universal en quienes las viven. A pesar de que este tipo de vivencias son fruitivas, existen tradiciones (religiosas y profanas) que han creado caminos espec\u00edficos para conseguir este punto cumbre de uni\u00f3n con Dios o lo infinito. As\u00ed, una de las principales diferencias entre la m\u00edstica religiosa y la m\u00edstica profana, y dentro de \u00e9sta la m\u00edstica salvaje, ser\u00e1 justamente que en este tipo de experiencias no hay una v\u00eda asc\u00e9tica necesariamente  para buscar esta uni\u00f3n, la experiencia cumbre de todo camino religioso. Otro importante punto de divergencia es que, si bien existe  una especie de iluminaci\u00f3n a trav\u00e9s de este tipo de vivencias, la m\u00edstica religiosa siempre explicar\u00e1 el fen\u00f3meno desde su cosmovisi\u00f3n, obviamente relacionada al credo al que pertenezca; y por su parte, los m\u00edsticos profanos buscar\u00e1n diversos caminos para dar cuenta de esta vivencia, los cuales pueden variar desde argumentos cient\u00edficos o psicol\u00f3gicos, hasta experimentos v\u00eda la ingesta de drogas y estupefacientes. <\/p>\r\n<p>As\u00ed, para aproximarnos a las relaciones de la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub con la m\u00edstica salvaje, es necesario realizar una  importante aclaraci\u00f3n: nuestro an\u00e1lisis no sostiene, como hemos se\u00f1alado, que el autor chileno sea un poeta m\u00edstico o haya tenido una experiencia m\u00edstica, aqu\u00ed nos interesa  se\u00f1alar las relaciones e inquietudes, as\u00ed como los di\u00e1logos que sostiene con diversos autores  y tradiciones m\u00edsticas, y m\u00e1s precisamente, los vasos comunicantes entr su trabajo art\u00edstico y las manifestaciones de la \u201cm\u00edstica salvaje\u201d, experiencia ligada m\u00e1s a un hundimiento en el mundo, una conciencia del individuo en un todo, que a la uni\u00f3n con lo divino o lo Absoluto a trav\u00e9s de un fundimiento del alma, o v\u00eda un amor infinito.<a href=\"#foot01\" id=\"src01\"><strong class=\"footnote\">[1]<\/strong><\/a> \u00bfC\u00f3mo se manifiesta eso que denominamos m\u00edstica salvaje,   en la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub?  Un poema del apartado \u201cContinuo \u00e9xtasis\u201d (t\u00edtulo  bastante sugerente en relaci\u00f3n con el fen\u00f3-meno m\u00edstico), de <em>Cortejo y epinicio<\/em> puede guiarnos en torno estas interrogantes:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered half-title\">XXIII<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Crece el aire. Es de noche<br>\r\nsobre la faz de Dios. Sobre mi aurora,<br>\r\ntemerosos, los cielos,<br>\r\ntransitorios remolques,<br>\r\ncantan. Mi faro, sesgo<br>\r\ntersa la Mano F\u00e1bula,<br>\r\nengendramos el roc\u00edo.<br>\r\nTras la ermita\u00f1a vega sibilina,<br>\r\nla dehesa estelar.<br>\r\nPalafito, mi fragua<br>\r\nse complace: acaricia<br>\r\nla luz: coronar\u00e1.<br>\r\nMe acuno. Enardecidos<br>\r\nen la boca de Dios los astros gozan.<br>\r\n(Rosenmann-Taub, <em>Cortejo y epinicio<\/em>, 55)  <\/p>\r\n<p>En el primer testimonio citado al inicio de este art\u00edculo hallamos un estado de paz y maravilla a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n de un  espacio cotidiano y de convivencia con la naturaleza. Los versos de este poema de Rosenmann-Taub sugieren una experiencia similar, pues nos encontramos con la entrada de un estado de interacci\u00f3n con lo infinito, a trav\u00e9s de una  primera  experiencia  cotidiana,  natural, que es la menci\u00f3n al aire que crece. En un escenario nocturno los cielos cantan e interact\u00faan con el yo l\u00edrico, y juntos engendran el roc\u00edo. Se va forjando a lo largo del poema un espacio de armon\u00eda con el universo: \u201cla dehesa estelar\u201d, los astros en la boca de Dios; y este estado nos recuerda otro de los aspectos b\u00e1sicos de la m\u00edstica salvaje: \u201cEn efecto, no se trata ya aqu\u00ed de intervenir activamente en el mundo, de atacar o defenderse, sino solamente, al parecer, de hundirse gustosamente en la contemplaci\u00f3n   fascinada de la inagotable riqueza de lo percibido\u201d (Hulin, <em>La  m\u00edstica  salvaje<\/em>, 93), y paralelamente: \u201cen la medida exacta en que m\u00e1s hemos agarrado el mundo\u2013al menos subjetivamente\u2013, tambi\u00e9n el  mundo nos agarra m\u00e1s.\u201d  (ibid, 95). As\u00ed, encontramos algunos   indicios que sugieren una uni\u00f3n: \u201cmi fragua\u201d (entendida como la llama o el fuego propio) <em>complacida<\/em>\u201d \u201cacaricia la luz: coronar\u00e1\u201d. Estamos ante una total armon\u00eda con la luz (divina, absoluta) que puede ser tocada y adem\u00e1s coronar\u00e1 a la voz l\u00edrica. El  poema cierra con una imagen de calma absoluta ante lo infinito \u201cMe acuno. Enardecidos en la boca de Dios los astros gozan\u201d. Este sentimiento oce\u00e1nico acompa\u00f1ado de una inmensa tranquilidad, a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n de elementos y fen\u00f3menos naturales, ser\u00e1 persistente a lo largo de los poemarios de David Rosenmann-Taub. En el poema LXXVIII de <em>El mensajero<\/em>, podemos leer:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Sublime rumbo de la arena,<br>\r\nrumbo sublime de la ola,<br>\r\nsublime bloque embaucador,<br>\r\ncon lo sagrado de la arena<br>\r\nreci\u00e9n pulsada por la ola.<br>\r\nCon la sorpresa de la ola<br>\r\nReci\u00e9n pulsada por el sol.<br>\r\n(Rosenmann-Taub, <em>El mensajero<\/em>, 113) <\/p>\r\n<p>En estos versos la contemplaci\u00f3n del mar y otros elementos como las olas y la arena llevan a un estado de paz, a trav\u00e9s de un ritmo que bien puede emparejarse con el del oleaje marino. Aqu\u00ed, lo sagrado est\u00e1 relacionado con los elementos de la naturaleza: la  arena, la ola, el sol, sus movimientos son sublimes y sagrados. Vale la pena aclarar que, aunque en muchos de los versos escritos por  Rosenmann-Taub encontramos en estos elementos naturales una carga sagrada, no nos encontramos ante una divinizaci\u00f3n de lo natural ni ante la uni\u00f3n perfecta con la naturaleza. Esto puede definirse como una m\u00edstica de la naturaleza, en la cual la misma representa el Todo, lo Absoluto. Tampoco nos encontramos ante una \u201cm\u00edstica natural\u201d, la cual se refiere, siguiendo a R.C. Zaehner, a aquellas experiencias en las cuales \u201cThe nature mystic identifies himself with the whole of Nature, and in his exalted moments sees himself as  being one with the Nature and as having passed beyond good and evil.\u201d (<em>Mysticism Sacred and Profane<\/em>, 109) En este tipo de experiencias encontramos una comuni\u00f3n con la naturaleza, s\u00ed, pero entendida como lo natural (solamente y separado del Todo). Para Zaehner, la manifestaci\u00f3n de la \u201cm\u00edstica natural\u201d pod\u00eda estar presente tanto en la m\u00edstica profana como en la m\u00edstica sagrada.<\/p>\r\n<p>La relaci\u00f3n naturaleza-m\u00edstica en la poes\u00eda de Rosenmann-Taub, se da m\u00e1s en un plano de gu\u00eda hacia un sentimiento de plenitud y tranquilidad, y de consciencia del cosmos; que en un plano que posiciona a la naturaleza como el  Todo. Existe un sentimiento oce\u00e1nico en la poes\u00eda del chileno, y tambi\u00e9n una conciencia de lo universal en lo humano, y rebasando a lo humano, al mismo tiempo. Pero la naturaleza se presenta como el camino, la primera situaci\u00f3n que desencadena reflexiones y sentimientos en torno a lo niversal. En este sentido, el poeta refuerza su relaci\u00f3n con la m\u00edstica salvaje, pues es el car\u00e1cter de cotidiano de la naturaleza, m\u00e1s que su definici\u00f3n con o como el Todo, lo divino o lo Absoluto, es lo que permite la entrada a este estado de \u201cm\u00edstica salvaje\u201d. Que los espacios de la naturaleza no sean los \u00fanicos que invitan a este sentimiento y reflexi\u00f3n, es una clara muestra de ello. En el poema \u201cHacia el bosque\u201d, encontramos en un escenario habitual, una casa, algunos elementos relacionados con la m\u00edstica en el arte: <\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">La puerta<br>\r\ndulcemente entreabierta. La paloma<br>\r\npenetr\u00f3. La paloma<br>\r\nsobre la mesa:<br>\r\nen la blanqu\u00edsima casa picote\u00f3,<br>\r\nblanqu\u00edsima,<br>\r\nunos instantes,<br>\r\nen la taza vac\u00eda picoteaba blanqu\u00edsima.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">\u00bfD\u00f3cil?\u00bfEbria?\u00bfSaciada?<br>\r\nVol\u00f3 de muro a muro muchas veces,<br>\r\ny huy\u00f3 no por la puerta<br>\r\n\u2013sello ahora, cristal\u2013, no s\u00e9 por d\u00f3nde,<br>\r\nno la vi, s\u00ed la vi.<br>\r\n(Rosenmann-Taub, <em>Me incit\u00f3 el espejo<\/em>, 61)<\/p>\r\n<p>El espacio del hogar, y dentro del mismo objetos tan cotidianos como tazas y mesas, cobran un sentido vinculado con la purificaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n en torno al vac\u00edo y a lo desconocido, a trav\u00e9s de dos importantes s\u00edmbolos: la paloma y la puerta, sobre el segundo es de notar la presencia que tiene en la  m\u00edstica, pues esta representa f\u00edsicamente la divisi\u00f3n entre el espacio sagrado y  el  profano. As\u00ed, por una puerta \u201cdulcemente entreabierta\u201d, como un atisbo, penetra una paloma (y aqu\u00ed existe una multiplicidad de lecturas en torno a esta ave, las cuales var\u00edan desde la tradici\u00f3n isl\u00e1mica hasta la cristiana, pero siempre vinculadas con el proceso asc\u00e9tico, la pureza, y obviamente con el Esp\u00edritu Santo), a una \u201cblanqu\u00ed-sima  casa\u201d, segundo  indicio  de  pureza. Y entre todos los objetos a los que puede aproximarse, desea picotear una taza vac\u00eda. <\/p>\r\n<p>Al reflexionar en torno a la relaci\u00f3n de la m\u00edstica con las artes pl\u00e1sticas, en el caso concreto del trabajo del escultor Anish  Kapoor, Amador Vega sugiere en torno a las piezas oblicuas del artista anglo-indio, una constante reflexi\u00f3n en torno al vac\u00edo, y con  \u00e9ste el infinito. Al situarse uno frente a las oblicuas esculturas de Kapoor, se tiende a un sentimiento de \u201canonadamiento\u201d, que en el m\u00e1s intenso de los casos implica la inserci\u00f3n en el vac\u00edo mismo:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered half-tighter\">El vac\u00edo es el lugar en el que habita la nada de Dios, en la medida que hemos conseguido, mediante un proceso asc\u00e9tico del pensamiento, eliminar todas las im\u00e1genes y los atributos que tenemos asociados a la divinidad. Pero este proceso es paralelo al sujeto que se abisma en el fondo insondable para unirse, anonadado ya, con la nada de Dios. (Vega, \u201cExperiencia m\u00edstica y experiencia est\u00e9tica en la modernidad\u201d, 258)<\/p>\r\n<p>El picotear al vac\u00edo sugerido en los versos citados, de una forma pura, \u201cblanqu\u00edsima\u201d, tambi\u00e9n da una idea de probar, aproximarse solamente, a ese infinito. Finalmente la paloma, no se sabe si d\u00f3cil, ebria o saciada, sale por otro lugar, ya ha probado un poco del  vac\u00edo, no podr\u00eda salir por la entreabierta puerta por la que ha ingresado, y para los humanos no es posible conocer el espacio de su partida. La puerta ahora est\u00e1 purificada, pero cerrada, \u201csello-cristal\u201d. Y este indicio de pureza ha partido provocando incertidumbre, tanto como sucede despu\u00e9s de una experiencia de aunque sea un poco, un picoteo, de infinito. <\/p>\r\n<p>Aunque el espacio casero y cotidiano se presta a este tipo de vivencias y reflexiones, en la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub los  sumergimientos en el vac\u00edo y la consciencia del cosmos se presentan generalmente en escenarios propios  de la naturaleza. Jardines,   monta\u00f1as, elementos naturales como el viento o el agua, \u00e1rboles, flores, dan pie a una reflexi\u00f3n que culmina con una consciencia de lo universal en relaci\u00f3n con la voz l\u00edrica. Todos estos elementos naturales se encuentran en escenarios cotidianos en donde calles,   playas, o tiestos, contienen el germen de lo incontenible.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">El alcahaz abr\u00ed con torbellino<br>\r\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;vulnerable y triunfal.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dioses de Dios, los frisos<br>\r\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;cernieron el sat\u00e9lite<br>\r\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;gorjeo de mis sienes.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">\u00a1Salad el cielo, cielos retenidos!<br>\r\n&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;...Oh piscina inmortal.<br>\r\n(Rosenmann-Taub, <em>Cortejo y epinicio<\/em>, 124)<\/p>\r\n<p>Testigo de la apertura a lo infinito. La inmortalidad que s\u00f3lo puede vivirse a trav\u00e9s de la libertad, abriendo jaulas. Y en este  poema nos encontramos con un universo que puede contener sat\u00e9lites, dentro de uno mismo, conciencia de inmensidad. En otros versos encontramos esta manifestaci\u00f3n del universo a trav\u00e9s de diferentes elementos, como el mar: \u201cinerrantes glicinas de celajes: gaviotas: Dios viajero: m\u00e1rmol: mar.\u201d(<em>ibid<\/em>, 45), \u201cMe deslumbro, arrecife..\u201d (<em>Me incit\u00f3 el espejo<\/em>, 69); el paisaje vegetal: \u201cHechizo de verdor, en el verdor, consternado de que nada se pierde...\u201d (<em>ib\u00eddem<\/em>); el viento;  la lava: \u201cEn las lavas sensuales busco siempre el regreso\/ a los cielos profundos del r\u00edo...\u201d (<em>Cortejo y epinicio<\/em>, 146). Y estas constantes apelaciones a escenarios y elementos propios de la naturaleza nos remiten a esa necesidad, tambi\u00e9n fuertemente  presente en el sentimiento m\u00edstico, de volver al origen. El origen representado desde diversas tradiciones m\u00edsticas como aquel espacio en el que el hombre pod\u00eda con-vivir con el creador, y tambi\u00e9n como un espacio fuertemente ligado a lo natural. En occidente el jard\u00edn del Ed\u00e9n es quiz\u00e1 la representaci\u00f3n m\u00e1s  conocida, el hombre expulsado de ese para\u00edso natural divino por su condici\u00f3n de pecador es condenado a la vida terrenal.<\/p>\r\n<p>La idea de la renuncia a la naturaleza y a las posibilidades en las que la misma nos encierra, est\u00e1 ligada a la incapacidad de enunciar absolutamente todo en lo que nos envuelve. Los humanos, siguiendo la dicotom\u00eda m\u00e1s elemental en el pensamiento levisstrausiano \u201cnaturale-za\/cultura\u201d, al formar una cultural disponen de un c\u00f3digo para descifrar la naturaleza y la vida en la misma desde una simbolizaci\u00f3n humana, lo cual rompe a su vez el v\u00ednculo directo con la naturaleza. \u201cPero una vez m\u00e1s, la ruptura con la Naturaleza, el avance en la Cultura, ha implicado un extra\u00f1amiento respecto del entorno y del animal en nosotros mismos. El lenguaje es la condici\u00f3n necesaria de la excelencia humana, pero el hombre no se puede comunicar con sus parientes animales ni  gritar ni pedirles ayuda\u201d (Steiner, <em>Nostalgia  del  absoluto<\/em>, 71). El lenguaje, en tanto logro y creaci\u00f3n humana, puede dar cuenta del mundo humano, pero jam\u00e1s estar\u00e1 posibilitado para describir experiencias divinas o naturales en su totalidad, ah\u00ed la paradoja, incluso de la poes\u00eda, de que en la ambig\u00fcedad y el alcance que propone como producto de creaci\u00f3n, sigue s\u00f3lo aproxim\u00e1ndose  a aquello que puede vivir el humano y que a su vez lo rebasa.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered half-title\">ASF\u00d3DELO<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">La sesi\u00f3n, escarpada<br>\r\nDios, inicuo, asqueroso:<br>\r\ncomo la poes\u00eda.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mitad, del sinsentido:<br>\r\ncomo la poes\u00eda.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;T\u00fa, hombre sorprendido,<br>\r\nsuperfluo, temeroso:<br>\r\nbreve llanto sin l\u00e1grimas:<br>\r\ncomo la poes\u00eda. (<em>El mensajero<\/em>, 89)<\/p>\r\n<p>De nuevo la meditaci\u00f3n que se abre en torno a lo divino proviene de la alusi\u00f3n a una planta. El asf\u00f3delo, que con sus flores blancas se emplea en ceremonias f\u00fanebres y recuerda la finitud y la impotencia de lo humano y su creaci\u00f3n. Est\u00e1 presente tambi\u00e9n un Dios bastante \u201chumanizado\u201d, un Dios parte de las imposibilidades cotidianas. Imagen que podemos encontrar, como lo hemos mencionado,  desde los primeros poemarios del artista chileno. En relaci\u00f3n con Dios, la Naturaleza, y lo Absoluto Emil Cioran sentencia: \u201cLa adoraci\u00f3n endios\u00f3 a Dios. Tambi\u00e9n ella hace de los paisajes sombras de absoluto. Efluvios de sensaciones hacen palidecer el  cielo  ante la  tierra; los encantos de la existencia se ali-mentan de las melod\u00edas del alma  y, desde lo hondo de las cuevas, oyes la armon\u00eda de los astros.\u201d (Cioran, <em>Breviario de los vencidos<\/em>, 45) Y aqu\u00ed es clara la relaci\u00f3n del poeta respecto a  esta  afirmaci\u00f3n en torno a Dios, pues son los humanos quienes no pueden asirlo en su totalidad, y as\u00ed, en juego o impotencia, lo humanizan  intentando definirlo, lo adoran y encuentran en los paisajes sombras de su presencia. \u00bfLa poes\u00eda? Apenas un intento, una aproximaci\u00f3n al ser supremo, el poema con el que cierra <em>El mensajero<\/em>, es claro al respecto:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Conque manso el potrillo... \u00a1Mansa coz<br>\r\nde ch\u00facaro denuedo!<br>\r\nPor resultado, versos:<br>\r\npar\u00e1frasis de Dios. (<em>El mensajero<\/em>, 147)<\/p>\r\n<p>Ante un Dios inaccesible, \u00bfqu\u00e9 recursos tiene el hombre de aproximarse a lo infinito? La contemplaci\u00f3n, aquella que se presenta con frecuencia en la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub a trav\u00e9s de la experiencia cotidiana de la naturaleza. \u201cM\u00edstica natural\u201d o \u201cM\u00edstica de la naturaleza\u201d, la han definido algunos te\u00f3ricos, y en su capacidad de desbordar a quienes tienen o dan cuenta de esta vivencia, siempre presente de  manera fortuita a trav\u00e9s de los elementos naturales y no naturales de la cotidianidad, es que hemos optado por entenderla como \u201cM\u00edstica salvaje\u201d. Sobre esta clase de destellos y conocimiento apunta E. Underhill:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Todas las aprehensiones verdaderas y de primera mano de lo Divino conseguidas mediante el uso de s\u00edmbolos, como en la vida religiosa; todos  los  grados de la plegaria existentes entre la meditaci\u00f3n y la plegaria de uni\u00f3n; muchas fases de la inspiraci\u00f3n po\u00e9tica y las \u00abvislumbres de la verdad\u00bb, son actividades de la mente iluminada. \u00abver a Dios en la naturaleza\u00bb, adquirir una radiante conciencia de la \u00abotredad\u00bb de las cosas naturales, es la forma m\u00e1s sencilla y com\u00fan de iluminaci\u00f3n. La mayor\u00eda de la gente, en el embeleso producido por la emoci\u00f3n o por la belleza, ha conocido destellos de una visi\u00f3n rudimentaria de este tipo. Cuando esta conciencia es recurrente, como ocurre en muchos poetas, se produce esa aprehensi\u00f3n, parcial pero a menudo arrolladora, de la Vida Infinita inmanente en todas las cosas vivas... (op. cit, 269-270)<\/p>\r\n<p>Y es justamente esta conciencia de la naturaleza y de nuestra vida dentro del universo; as\u00ed como del juego de la poes\u00eda, entendida  \u00e9sta como cualquier otro lenguajeintento de asir lo inabarcable, lo que reflejan los versos de David Rosenmann-Taub. Una de las caracter\u00edsticas b\u00e1sicas de la m\u00edstica salvaje es justamente el sentido de paz en el que convergen \u201c<\/p>\r\n<p>Sin duda lo esencial es la alegr\u00eda, una alegr\u00eda de la que ahora comprendemos que tiene la naturaleza de un alivio y un maravillamiento[...] reviste igualmente la forma de una desvelamiento y de una llamada: desvelamiento de una paz ya establecida en nosotros bajo el tumulto de nuestras pasiones, paz  inm\u00f3vil y m\u00e1s  plenificadora que cualquier triunfo mundano, y llamada a regresar   a ella de una vez por todas...\u201d (Hulin, <em>La m\u00edstica salvaje<\/em>, 179) Y s\u00f3lo podemos volver a esta paz a trav\u00e9s del conocimiento  de nuestra condici\u00f3n humana como parte del todo, y de la cotidiana convivencia con el infinito, as\u00ed como de la paradoja de poder vivirlo sin lograr dar cuenta, con recursos puramente huma-nos, de \u00e9l. Nuestra paz es la conciencia de lo infinito, nunca humanizable  pero inmensamente cercano a nosotros. En esta c\u00f3smica y cotidiana paz reside nuestra lectura desde la m\u00edstica salvaje, de la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Mi\u00e9rcoles de noviembre, cinco o trece.<br>\r\n\u00bfImporta la importancia?<br>\r\n\u00bfImporta, prisma, ust\u00e9, rey de alfileres,<br>\r\nconsumiendo su s\u00e1bado en su trampa?<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La hierba ambigua dura eternamente,<br>\r\ny ambigua, eternamente, su importancia:<br>\r\ncomo ust\u00e9 que, leyendo, no me lee,<br>\r\nbajo la luz banal de las galaxias.<br>\r\n(<em>Me incit\u00f3 el espejo<\/em>, 109)<\/p>\r\n\r\n<h3>NOTAS<\/h3>\r\n<p class=\"footnote-text\"><a id=\"foot01\" href=\"#src01\"><strong class=\"footnote\">[1]<\/strong><\/a> Este tipo de experiencias son definidas por R.C. Zaehner como \u201cunitivas\u201d y \u201cte\u00edstas\u201d, y ambos son conceptos que el autor vincula con la m\u00edstica sagrada. Ver cap\u00edtulo 2 de Zaehner, R.C. <em>Mysticism Sacred and Profane, An Inquriry into some Varieties of Praeternatural Experience<\/em>, Oxford University Press, London, 1957.<\/p>\r\n\r\n<h3>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/h3>\r\n<p class=\"citation\">CIORAN, \u00c9MIL MICHEL, <em>Breviario de los vencidos<\/em>, M\u00e9xico: Tusquets, 2010.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">DE LA CRUZ, SAN JUAN, <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>, Barcelona: Linkgua ediciones, 2008.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">D\u00cdAZ ARRIETA, HERN\u00c1N,  \u201cCortejo  y  epinicio\u201d,    El Mercurio,  Chile,  1950,  consultado  el 24 de marzo de 2015 en: \u02c2<a href=\"http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor-din\/cortejo-y-epinicio-0\/html\/00e6be30-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_0_\">http:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor-din\/cortejo-y-epinicio-0\/html\/00e6be30-82b2-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_0_<\/a>\u02c3<\/p>\r\n<p class=\"citation\">HULIN, MICHEL, <em>La m\u00edstica salvaje. En los ant\u00edpodas del esp\u00edritu<\/em>, Madrid: Ediciones Siruela, 2007.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">ROSENMANN-TAUB, DAVID, <em>Cortejo y epinicio<\/em>, pr\u00f3logo de Mar\u00eda Nieves Alonso, Santiago: LOM, 2002.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">_____________________, <em>El mensajero<\/em>, Santiago: LOM, 2003.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">_____________________,<em>Quince: autocomentarios<\/em>, Santiago: LOM, 2008.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">ROSENMANN-TAUB, DAVID, <em>Me incit\u00f3 el espejo<\/em>, Madrid, DVD Ediciones, 2010.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">SELLS, MICHAEL, A., <em>Mystical languages of unsaying<\/em>, Chicago: The University of Chicago Press, 1994.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">STEINER, GEORGE, <em>Nostalgia del absoluto<\/em>, Madrid: Siruela, 2008.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">UNDERHILL, EVELYN, <em>La m\u00edstica. 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An Inquriry into some Varieties of Praeternatural   Experience<\/em>, London: Oxford University Press, 1957.<\/p>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n<p class=\"the-credits\">Junio-Julio 2015&nbsp;&nbsp;&nbsp;&bull;&nbsp;&nbsp;&nbsp;ISSN: 2007-7483<br>\r\n&copy; 2015, Derechos Reservados.<br>\r\n<a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20231225171123\/https:\/\/revistadestiempos.com\/\">www.revistadestiempos.com<\/a>\r\n<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"Revista destiempos N\u00b045 &ldquo;LA M\u00cdSTICA SALVAJE DE DAVID ROSENMANN-TAUB&rdquo; De Diana Mar\u00eda Rodr\u00edguez V\u00e9rtiz Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico En el a\u00f1o 1915, y tras un largo periodo de convalecencia, Miss Montague se encontraba en un estado de conciencia estable. 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