{"id":5037,"date":"2022-02-22T16:26:58","date_gmt":"2022-02-23T00:26:58","guid":{"rendered":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/?page_id=5037"},"modified":"2022-02-22T16:26:58","modified_gmt":"2022-02-23T00:26:58","slug":"inedito-merlo-2015","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/inedito-merlo-2015\/","title":{"rendered":"David Rosenmann-Taub [In\u00e9dito]"},"content":{"rendered":"<h1>David Rosenmann-Taub<br>In\u00e9dito<\/h1>\r\n<h2>Por Pepa Merlo<\/h2>\r\n<p class=\"centered-quote\"><img decoding=\"async\" src=\"\/images\/inedito-image.jpg\" alt=\"[Inedito]\" \/><\/p>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n\r\n<p>Hablemos de dimensiones. Del arte de ser presencia sin estar jam\u00e1s presente. Hablemos del poeta David Rosenmann-Taub. Del chileno que no habita Chile, del residente del norte de Am\u00e9rica que naci\u00f3 en el sur de Am\u00e9rica hace ya m\u00e1s de ocho d\u00e9cadas. De aquel para quien sus ancestros decidieron una nueva vida, en un continente nuevo, m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras naturales que delimitan todo un oc\u00e9ano, m\u00e1s all\u00e1 de la Polonia de la que su familia era oriunda. Hablemos de dimensi\u00f3n, de \u00abla importancia, magnitud o alcance que puede adquirir un acontecimiento o suceso\u00bb. Aquel que procura reunir en una misma persona dos continentes, dos culturas. Es la osad\u00eda del inmigrante. David aglutina toda la historia del viejo continente que arrastraron sus padres hasta un rinc\u00f3n del cono sur, hasta una calle con patron\u00edmico vasco, Echaurren ( \u00abEchaurren derrocadero, Echaurren, calle escarlata ... \u00bb) y la raz\u00f3n de ser de un nuevo territorio, de una nueva regi\u00f3n en un nuevo hemisferio, donde nacer\u00e1 como individuo y se desarrollar\u00e1 como poeta, como m\u00fasico ... Porque ser hijos de inmigrantes debe imprimir car\u00e1cter. Pero no olvidemos que es de David de qui\u00e9n hablamos, \u00abdel amado y querido\u00bb, \u00abdel elegido de Dios\u00bb, no de Goliat, \u00abel que vive peregrinando\u00bb. Es elegido por un Dios al que el poeta vio recogiendo cuidadosamente sus enseres para mudarse de casa, como hicieran tantos y tantos a lo largo de los siglos para cruzar el Atl\u00e1ntico. Quiz\u00e1s estaba vieja, quiz\u00e1s quer\u00eda huir del desastre que contemplaba por la ventana, de un desastre del que no le quedaba otra que responsabilizarse. Como los ni\u00f1os peque\u00f1os, si no te ven, no est\u00e1s. As\u00ed, Dios abandona una perspectiva con la esperanza de encontrar otra mejor. Era <em>Cortejo y Epinicio<\/em>, el primer poemario de David Rosenmann-Taub, el primer galard\u00f3n -el del Sindicato de Escritores-, a un manuscrito que ver\u00eda la luz como libro en 1949 en la editorial chilena Cruz del Sur, el manuscrito de un autor que entonces a\u00fan quiz\u00e1s fuese incapaz de denominarse como tal: <\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">Dios se cambia de casa. En un coche de lujo<br>\r\ny con mucho cuidado guarda la estreller\u00eda <br>\r\ndel Este. Echa en un saco al \u00c1ngel Principal: <br>\r\nla loza del ropaje repica a festival. <br>\r\n[ ... ]<br>\r\nY as\u00ed entre trueno y trueno se desarma el palacio. <br>\r\nDios mete los edenes en unos cuantos tiestos, <br>\r\nY al fuego del infierno le aplica naftalina. <br>\r\n[ ... ]<br>\r\nDios sube a la azotea a ver si, por olvido, <br>\r\nalgo se ha quedado: y aunque atisba y traspasa <br>\r\nlos libres pasadizos, y baldean sus ojos <br>\r\ntejados y bualdas, se olvida de la muerte <br>\r\ny la vida que ri\u00f1en en un rinc\u00f3n vac\u00edo. <br>\r\nY Dios se va sin verlas, mas siente escalofr\u00edo. <br>\r\n<br>\r\n(Poema XXII)<\/p>\r\n\r\n<p>Veinti\u00fan poemarios despu\u00e9s, cuatro antolog\u00edas, el movimiento en dibujos, el silencio en una pluridiversidad de partituras, parece que Dios no consigui\u00f3 encontrar la casa so\u00f1ada con vistas, aunque s\u00ed las vistas: <\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">La Llanura <br>\r\nDios clarea \u2026<br>\r\n<br>\r\n( \u00abCortejo y Epinicio II. El mensajero\u00bb)<\/p>\r\n\r\n<p>Quiz\u00e1s descubri\u00f3 que la casa no existe. Olvid\u00f3 resguardar un rinc\u00f3n tranquilo en el conf\u00edn del universo, el para\u00edso que \u00e9l mismo desmantel\u00f3 cuando era un Dios joven, inexperto, irascible. El el\u00edseo no existe ni siquiera para \u00e9l, y el poeta lo sabe: <\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">-Tras gir\u00f3vagas<br>\r\nformas,<br>\r\nDios los mundos cre\u00f3. <br>\r\nLos atisb\u00f3:<br>\r\nsufri\u00f3<br>\r\npropia<br>\r\ncandonga:<br>\r\ntanta verg\u00fcenza, tanta depresi\u00f3n, que ...<br>\r\n-\u00bfQu\u00e9?<br>\r\n-...<em>se suicid\u00f3<\/em>.<\/p>\r\n\r\n<p>La b\u00fasqueda ha concluido. No hay m\u00e1s mudanzas. No hay m\u00e1s casas. Tan s\u00f3lo la que se contempla desde otro lado de la calle, de la \u00fanica calle posible, Etxaurrem, apellido vasco cuyo significado es \u00abfrente a la casa\u00bb. Aceptar la responsabilidad del fracaso de lo creado tiene un \u00fanico final posible: el del final de este peque\u00f1o poema in\u00e9dito en la madurez del poeta. Un peque\u00f1o poema de un poeta mayor, en todos los sentidos, que cierra en c\u00edrculo la l\u00ednea cuyo punto de partida fue aquel primer libro de un joven poeta.<\/p>\r\n\r\n<p>La humanizaci\u00f3n de Dios es una constante en toda la obra del chileno. Antes del dram\u00e1tico final de esta peque\u00f1a composici\u00f3n in\u00e9dita, Dios se hab\u00eda dado a la bebida, lo que supondr\u00eda un final coherente para este poema, el final de la historia de un personaje que es el mismo personaje, y no por tratarse de Dios, pues \u00e9ste es un Dios humanizado, sino porque como tal, como humano, el poeta nos ha ido narrando su trayectoria, su evoluci\u00f3n a lo largo de toda su obra. En \u00abCortejo y Epinicio III. La Opci\u00f3n\u00bb, encontramos el poema titulado \u00abEpopeya I\u00bb:<\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">Dios, en una de tantas borracheras, obr\u00f3 este multiverso: macedonia. <br>\r\nT\u00e9trico, ingenuo, c\u00ednico, <br>\r\nLos brunoviernes, a las once doce, lo admite, tambale\u00e1ndose.<\/p>\r\n\r\n<p>Quiz\u00e1s estemos ante el Dios que todos llevamos dentro. Ese arrogante que cree que puede hacer y deshacer, crear a voluntad lo que se le antoje. El lado humano de ese Dios termina siempre por aparecer como un mazazo, como un golpe certero, para despertar y mostrar la realidad que nos evidencia de un modo rid\u00edculo frente a la obra creada. En este punto aparece la iron\u00eda que el poeta maneja con la maestr\u00eda con la que un relojero manipula entre las yemas gruesas de sus dedos las min\u00fasculas piezas del artilugio. Y entonces tan s\u00f3lo queda irse de borrachera los \u00abbrunoviernes\u00bb, resacas que terminar\u00e1n dando respuesta al pronombre relativo de interrogaci\u00f3n incisivo e impaciente de la \u00faltima composici\u00f3n: \u00abse suicid\u00f3\u00bb. David Rosenmann-Taub se r\u00ede de s\u00ed mismo, del poeta-Dios que hace y deshace:<\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">Puesto que la literatura -pacotilla-miente sin desmentidos, <br>\r\ninvita a don Tapiz don Evangelio a un recital de poes\u00edas m\u00edas <br>\r\npor un conjunto de copihues negros. Gratis, la entrada. U\u00e1nderful: me invito. <br>\r\nClandestino, escuchar: casto bullicio. <br>\r\nClandestino, apedar: ni un intermedio. <br>\r\n<br>\r\n(\u00abCortejo y Epinicio 111. La Opci\u00f3n\u00bb)<\/p>\r\n\r\n<p>Eduardo Moga ha escrito de David Rosenmann-Taud: \u00abEs un poeta total\u00bb. Y lo es. Toda una vida po\u00e9tica avalan esta afirmaci\u00f3n. Pues pocos poetas son conscientes de que \u00abla poes\u00eda es una forma de conocimiento del yo y del mundo\u00bb, tal y como han se\u00f1alado \u00c1lvaro Salvador y Erika Mart\u00ednez, a prop\u00f3sito de la obra de David Rosenmann-Taub, en el pr\u00f3logo de <em>Me incit\u00f3 el espejo<\/em>, la primera antolog\u00eda que, con un t\u00edtulo tan provocador, apareci\u00f3 en Espa\u00f1a en DVD Ediciones en 2010 <a href=\"#foot01\" id=\"src01\"><strong class=\"footnote\">[1]<\/strong><\/a>.<\/p>\r\n \r\n<p>Tomar conciencia del \u00abyo\u00bb y del \u00abmundo\u00bb en el que habita y sue\u00f1a el \u00abyo\u00bb, supone rozar la idea de la totalidad. Acariciar un concepto decisivo entre los grandes poetas. Y como aquellos que adem\u00e1s tuvieron el don de la m\u00fasica en la yema de sus dedos, David Rosenmann-Taub ha llegado a conseguir una pureza ling\u00fc\u00edstica, una limpieza casi as\u00e9ptica de la imagen. Tal y como leemos en el pr\u00f3logo de la antolog\u00eda <em>El duelo de la luz<\/em>, \u00abla b\u00fasqueda de significaciones forzadas que transforman al poema en un objeto ins\u00f3lito, el silencio y la opacidad como s\u00edntoma de la errancia sin sentido del hombre y del universo\u00bb. El lector que ha seguido su trayectoria lo sabe, porque lo ha ido palpando pausadamente, como si cualquier cosa, como palpa el m\u00fasico el marfil del piano, acordes que se cuelan entre los versos en forma de neologismos, de juegos de palabras, de im\u00e1genes imposibles, en una forma sonata de car\u00e1cter modulan te que combina motivos de lo m\u00e1s heterog\u00e9neos y, por supuesto, en un laconismo cada vez m\u00e1s profuso en la obra del poeta chileno. Peque\u00f1as composiciones matem\u00e1ticamente medidas en las que la forma breve se ha ido haciendo con el poeta, del mismo modo que el amor enajena al enamorado: <\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">Puesto Acechos: <br>\r\nhebras <br>\r\npl\u00e1cidas, <br>\r\nfraternas: <br>\r\nintu\u00edan que t\u00fa, breve poema,<br>\r\nsin fin, sin compa\u00f1ero, <br>\r\nme esperabas.<\/p>\r\n\r\n<p>Y cuando la vida decide sorprender mostrando sus cartas, David Rosenmann-Taub ya es un tah\u00far de la palabra. Se adelant\u00f3 a la jugada y extendi\u00f3 sobre el mantel su farol. En el momento en que el Tiempo amenaza con mostrar los l\u00edmites del horizonte, David Rosenmann-Taub ya se asom\u00f3 a \u00e9l y ahora est\u00e1 de vuelta. \u00c9l es el n\u00famero no algebraico, el trascendente, el que deambula m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites:<\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">Patinir. <br>\r\nFuego de la verdad, <br>\r\nCaronte, <br>\r\ny a te vi. <br>\r\nNo me mires a m\u00ed.<br> \r\nMira, por caridad, el horizonte.<br>\r\n<br>\r\n(\u00abEstigio\u00bb)<\/p>\r\n\r\n<p>El poeta rompe el Tiempo coloc\u00e1ndose en el punto de mira de los ojos de un Caronte que quinientos a\u00f1os atr\u00e1s plasmarajoachim Patinir (1480-1524) en su <em>Caronte cruzando la laguna Estigia<\/em> (1520-1524). La s\u00faplica de los versos finales de esta composici\u00f3n, tambi\u00e9n in\u00e9dita, es la misma que el pintor, precursor del paisajismo como g\u00e9nero y disc\u00edpulo de otro David, Gerard David, de la escuela renacentista de Amberes, hiciera al trazar los ojos penetrantes de un Caronte que m\u00e1s que mirar, acecha, transmiti\u00e9ndonos el miedo ante la certeza de un viaje obligado.<\/p>\r\n\r\n<p>Un mundo on\u00edrico en el que se nos disimula con el empleo masculino, lo que del otro lado, el de la realidad, es femenino, el r\u00edo Estigia cuyo significado griego -\u00abEstix\u00bb- es \u00abodiar\u00bb, \u00abdetestar\u00bb. Uno de los cinco r\u00edos que rodean el reino del Hades, pero no el que cruzaba Caronte, barquero del r\u00edo Aquer\u00f3n. Del cuadro de Patinir y de la mitolog\u00eda, el Cerbero es el \u00fanico que est\u00e1 en el lugar que le corresponde, el perro de tres cabezas, hermano de Quimera. <\/p>\r\n\r\n<p>El pr\u00f3ximo oto\u00f1o se nos presenta un nuevo poemario <em>O\u00d3, O<\/em> que ver\u00e1 la luz en Pretextos. El asombro de la vida. Poemas in\u00e9ditos de un poeta que tararea la cantinela que los a\u00f1os va convirtiendo en esa melod\u00eda instalada en la conciencia, que lleg\u00f3 a nosotros sin saber c\u00f3mo y no deja de repetirse, a pesar de nosotros mismos. David Rosenmann-Taub, una vez m\u00e1s, nos abre los ojos al asombro, eleva los p\u00e1rpados y nos hace despertar en el sue\u00f1o. <\/p>\r\n\r\n<h3>Notas<\/h3>\r\n<p class=\"footnote-text\"><a id=\"foot01\" href=\"#src01\"><strong class=\"footnote\">[1]<\/strong><\/a> La segunda antolog\u00eda en Espa\u00f1a, <em>El duelo de la luz<\/em>, se public\u00f3 en el a\u00f1o 2014 en Pretextos, con selecci\u00f3n e introducci\u00f3n de Alvaro Salvador y Erika Martmez.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"David Rosenmann-TaubIn\u00e9dito Por Pepa Merlo Hablemos de dimensiones. Del arte de ser presencia sin estar jam\u00e1s presente. Hablemos del poeta David Rosenmann-Taub. Del chileno que no habita Chile, del residente del norte de Am\u00e9rica que naci\u00f3 en el sur de Am\u00e9rica hace ya m\u00e1s de ocho d\u00e9cadas. 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