{"id":5089,"date":"2022-03-18T10:21:37","date_gmt":"2022-03-18T18:21:37","guid":{"rendered":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/?page_id=5089"},"modified":"2022-03-18T10:57:59","modified_gmt":"2022-03-18T18:57:59","slug":"marks-2005-en-la-prosa","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/marks-2005-en-la-prosa\/","title":{"rendered":"En la prosa de estos versos las fogatas se calientan"},"content":{"rendered":"<h1>EN LA PROSA DE ESTOS VERSOS<br>LAS FOGATAS SE CALIENTAN<\/h1>\r\n<h2>por Camilo Marks<\/h2>\r\n<h2>(Revista de Libros, El Mercurio, 9 de diciembre de 2005)<\/h2>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n\r\n<p>Ser considerado dif\u00edcil por los propios contempor\u00e1neos es bastante corriente en la historia del arte actual, pero la niebla ensombrecedora se disipa con el tiempo a medida que el p\u00fablico aprende nuevos modos de leer, mirar y escuchar. En el caso de David Rosenmann-Taub (1927), si el paso de los a\u00f1os ha tra\u00eddo mayor atenci\u00f3n hacia sus libros, ellos a\u00fan son desconocidos no s\u00f3lo para la mayor\u00eda, sino tambi\u00e9n para ese grupo decreciente, apasionadamente interesado en el g\u00e9nero l\u00edrico. En verdad, algunos t\u00edtulos de Rosenmann-Taub se publicaron hace m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os y est\u00e1n fuera de circulaci\u00f3n (<em>Los surcos inundados<\/em>, <em>La enredadera del j\u00fabilo<\/em>), en tanto otros, aparecidos en la \u00faltima d\u00e9cada, son casi siempre reediciones de viejas antolog\u00edas: <em>Cortejo y Epinicio, El mensajero, Pa\u00eds m\u00e1s all\u00e1<\/em> y ahora el nuevo volumen <em>Poesiectom\u00eda<\/em>. Al parecer, el corpus de Rosenmann-Taub se hallar\u00eda terminado y s\u00f3lo nos queda esperar la impresi\u00f3n del resto de su obra. Como sea, estamos ante un escritor que ha logrado, pese a su escasa divulgaci\u00f3n, un prestigio superior, siendo hoy aceptado como uno de los mejores poetas chilenos del presente.<\/p>\r\n<p>En <em>Poesiectom\u00eda<\/em> los versos se manifiestan como parte del lenguaje, un lenguaje depurado de la necesidad diaria de la intermediaci\u00f3n. El poema alcanza, as\u00ed, una existencia aut\u00f3noma, desplazando en importancia a todo lo que pueda estimarse mensaje. Rosenmann-Taub fija nuestra atenci\u00f3n en las palabras, el ritmo, la yuxtaposici\u00f3n de im\u00e1genes, las asociaciones emocionales, lo cual suspende la comprensi\u00f3n, alej\u00e1ndonos moment\u00e1neamente del sentido del material escrito, mientras intentamos aprehender las relaciones de unos vocablos con otros. Desde luego, no es la forma habitual de acercarse a la poes\u00eda, y aunque la riqueza ling\u00fc\u00edstica evoque el Siglo de Oro espa\u00f1ol, el bloqueo temporal del contenido nos remite a la vertiente radical de Parra, Lihn, Anguita en Chile, o de Celan, Eliot, Mallarm\u00e9 en Europa.<\/p>\r\n<p>De esta manera, el hermetismo cesa cuando abarcamos el espacio verbal en su totalidad: \"Marta descansa; pero no Mar\u00eda:\/ testaruda arboleda.\/ Suelto, el corcel de actividad pasiva.\/ Guarda el tronco los brazos en las piernas.\/ Entregando a la almohada la certeza,\/ me digo: \"Tempran\u00eda\",\/ lisio el asombro -bulto de materia-\/ y parto a practicar la gran partida\". Es evidente que Rosenmann-Taub utiliza las voces en combinaciones tan armoniosas que inducir\u00e1n en el lector un \u00e1nimo que no se menciona en el texto, aun cuando haya sido de suprema importancia en la mente del vate durante su gestaci\u00f3n.<\/p>\r\n<p><em>Poesiectom\u00eda<\/em>, como los dem\u00e1s tomos de este exigente artista de las letras, tiende a ahuyentar a los perezosos, quienes se complacen en conseguir frutos a primera vista. En Rosenmann-Taub el aspecto externo es a veces una provocaci\u00f3n, un m\u00e9todo para decirnos que hay una propiedad interior; el trabajo de entendimiento tenemos que efectuarlo nosotros mismos: \"Me acuesto sobre mi cuerpo.\/ Arrodillo mi cabeza.\/ [ ... ] En la prosa de estos versos\/ las fogatas se calientan\".<\/p>\r\n<p>La m\u00fasica es una fuente de inspiraci\u00f3n para este versificador y tambi\u00e9n lo ha sido para muchos poetas rom\u00e1nticos o todav\u00eda vivos. Ello es f\u00e1cilmente explicable: en las sinfon\u00edas o piezas de c\u00e1mara, sobre todo las del siglo XX, el papel de lo que Mallarm\u00e9 llamaba \"comunicaci\u00f3n material\" -es decir, el mensaje- se encuentra reducido al m\u00ednimo. Para apreciar este universo sonoro debemos primero discernir algo de su t\u00e9cnica; despu\u00e9s, el sentimiento se descubre con una intensidad arrolladora -en Schoenberg, Webern, Stravinsky-, por encima de la que se experimenta al o\u00edr a compositores cl\u00e1sicos. En la poes\u00eda moderna de calidad, a diferencia de la ch\u00e1chara impenetrable e inh\u00f3spita que se ha producido a raudales, la percepci\u00f3n retardada llega con m\u00e1s poder que las figuras de lenguaje d\u00f3ciles o manoseadas. <em>Poesiectom\u00eda<\/em> representa un buen momento de nuestra l\u00edrica, si bien muestra sus bemoles. La predilecci\u00f3n de Rosenmann-Taub por trozos menores, meros fragmentos con un par de l\u00edneas o, cuando mucho, estructuras de tres estrofas, revela un grado de limitaci\u00f3n en alguien que es capaz de obtener momentos excelentes, de expresividad fuera de lo com\u00fan.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"EN LA PROSA DE ESTOS VERSOSLAS FOGATAS SE CALIENTAN por Camilo Marks (Revista de Libros, El Mercurio, 9 de diciembre de 2005) Ser considerado dif\u00edcil por los propios contempor\u00e1neos es bastante corriente en la historia del arte actual, pero la niebla ensombrecedora se disipa con el tiempo a medida que el p\u00fablico aprende nuevos modos [&hellip;]","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":150,"menu_order":97,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"nf_dc_page":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"class_list":["post-5089","page","type-page","status-publish","hentry"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/5089","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5089"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/5089\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5094,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/5089\/revisions\/5094"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/150"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5089"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}