{"id":5124,"date":"2022-04-01T15:20:59","date_gmt":"2022-04-01T23:20:59","guid":{"rendered":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/?page_id=5124"},"modified":"2022-04-01T15:20:59","modified_gmt":"2022-04-01T23:20:59","slug":"nomez-2016-el-duelo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/nomez-2016-el-duelo\/","title":{"rendered":"Rese\u00f1a del libro\u00a0El duelo de la luz"},"content":{"rendered":"<h1>&ldquo;Rese\u00f1a del libro\u00a0<em>El duelo de la luz<\/em>&rdquo;<\/h1>\r\n<h2>por Na\u00edn Nomez (Universidad de Santiago de Chile)<br>nain.nomez@usach.cl<\/h2>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n\r\n<p>[<em>El duelo de la luz. Antolog\u00eda de Cortejo y Epinicio<\/em>. Valencia: Pre-Textos, 2014.]<\/p>\r\n\r\n<p>La poes\u00eda de David Rosenmann-Taub se relaciona con una amplia cohorte de poetas, cuya producci\u00f3n se inicia alrededor de los a\u00f1os cuarenta del siglo XX en Chile y cuya matriz central es la ruptura con las vanguardias hist\u00f3ricas, ruptura que se da de manera central en Nicanor Parra y de manera tangencial en otros poetas como Gonzalo Rojas, Jorge Teillier, Enrique Lihn, Stella D\u00edaz Var\u00edn, Armando Uribe y el poeta aqu\u00ed antologado. Dentro de la trayectoria po\u00e9tica del autor (m\u00e1s de una docena de poemarios), la tetralog\u00eda <em>Cortejo y Epinicio<\/em>, es una obra que el poeta ha desarrollado durante toda su vida. El primer libro de los cuatro, apareci\u00f3 en 1949 con el t\u00edtulo de <em>Cortejo y Epinicio<\/em> y fue editado Cruz del Sur, tomando el nombre de lo que ser\u00eda la tetralog\u00eda completa, lo que ha llevado a confusi\u00f3n puesto que cuando el autor concibi\u00f3 la tetralog\u00eda, el primer volumen se denominaba <em>El Z\u00f3calo<\/em> (con ediciones corregidas de 1978, 2002 y 2013) y los cuatro tomos recib\u00edan el nombre de <em>Cortejo y Epinicio<\/em>. Los otros tres vol\u00famenes son <em>El Mensajero<\/em> (2003), <em>La Opci\u00f3n<\/em> (2011) y <em>La Noche Antes<\/em> (2013). El editor de Cruz del Sur, Arturo Soria, le dijo al poeta en relaci\u00f3n al t\u00edtulo <em>El Z\u00f3calo<\/em>, que \u201cpublicar a un autor desconocido como volumen I no es la mejor manera de darlo a conocer\u201d. De este modo, sugiri\u00f3 para el primer tomo el nombre de la tetralog\u00eda con el acuerdo del poeta y luego debido al \u00e9xito de edici\u00f3n este t\u00edtulo se mantuvo durante las siguientes ediciones.<\/p>\r\n\r\n<p>El propio poeta ha se\u00f1alado lo que significa, a su juicio, el t\u00edtulo de la tetralog\u00eda, explicaci\u00f3n que ha sido recogida por los editores en la presentaci\u00f3n de la antolog\u00eda <em>El duelo de la luz<\/em>: \u201c<em>Cortejo y Epinicio<\/em>: la esencia de lo que es, para el hombre, vivir en la tierra, en un particular tiempo y espacio, desde su ahora hasta su adi\u00f3s. Volumen I: <em>El Z\u00f3calo<\/em>: la primavera: la ma\u00f1ana: los iniciales veinte a\u00f1os. Volumen II: <em>El Mensajero<\/em>: el verano: la tarde: de los veinte a los cuarenta a\u00f1os. Volumen III: <em>La Opci\u00f3n<\/em>: el oto\u00f1o: el crep\u00fasculo: de los cuarenta a los sesenta a\u00f1os. Volumen IV: <em>La Noche Antes<\/em>: el invierno: la noche de los sesenta a los\u2026\u201d.<\/p>\r\n\r\n<p>Esta explicaci\u00f3n necesaria nos introduce en el meollo de esta antolog\u00eda de <em>Cortejo y Epinicio<\/em>, cuya principal caracter\u00edstica es entregar una selecci\u00f3n de poemas de los cuatro vol\u00famenes, que se focaliza en dar una visi\u00f3n espec\u00edfica de la producci\u00f3n del poeta. En este sentido, se escogieron aquellos textos que pudieran acercar al lector, a una obra de por si compleja por su car\u00e1cter neobarroco y postvanguardista. M\u00e1s aun, si se considera que se trata de materiales po\u00e9ticos trabajados una y otra vez hasta despojarlos de toda tesitura excesivamente ret\u00f3rica. Para los editores, \u201cRosenmann-Taub es [\u2026] un poeta de la totalidad, de la totalidad y de lo absoluto, de la creaci\u00f3n en un sentido b\u00edblico. En consecuencia es tambi\u00e9n [\u2026] un poeta de los l\u00edmites, de lo inefable, del m\u00e1s all\u00e1 del poema. Es decir, un poeta autoexigente, que no se cansa de pulir y de corregir su obra todo lo que considera necesario\u201d (<em>El duelo\u2026<\/em>, 14). Al escoger esta selecci\u00f3n, Salvador y Mart\u00ednez se han focalizado en poemas que puedan mostrar de manera fehaciente el meollo de la po\u00e9tica de Rosenmann-Taub con sus neologismos, sus v\u00ednculos con una trascendencia totalizadora, sus b\u00fasquedas est\u00e9ticas y su autoconciencia de la relaci\u00f3n de la poes\u00eda con una verdad siempre transitoria, siempre articulada a una historia que se mueve en lo ef\u00edmero del tiempo. Por otro lado, prima en esta selecci\u00f3n tambi\u00e9n el deseo de llegar a un lector para quien esta poes\u00eda puede ser dificultosa, nueva o demasiado innovadora.<\/p>\r\n<p>La antolog\u00eda privilegia del tomo I, <em>El Z\u00f3calo<\/em>, poemas como \u201cPreludio\u201d, \u201cEl gato coge a una mariposa\u201d, \u201cCanci\u00f3n de cuna\u201d, \u201cGenetrix\u201d, \u201cDios se cambia de casa\u2026\u201d, \u201cAh, ser la triste oveja que ante el perro temible\u2026\u201d y \u201cLa taza de caf\u00e9, la cafetera..\u201d, que dan cuenta de las diferentes matrices de trabajo del poeta. La selecci\u00f3n del tomo I culmina con el texto \u201cPasi\u00f3n\u201d, que es tambi\u00e9n el \u00faltimo poema del libro. Entre el primero y el \u00faltimo poema se encauza el planteamiento central de toda la obra del poema: movimiento del sujeto hacia la vida, aspiraci\u00f3n a la regeneraci\u00f3n y trascendencia hacia la muerte. El primer poema es un p\u00f3rtico a toda la tetralog\u00eda. Citamos un fragmento: \u201cDespu\u00e9s, despu\u00e9s el viento entre dos cimas,\/ y el hermano alacr\u00e1n que se encabrita,\/ y las marcas rojas sobre el d\u00eda\u2026\/ Despu\u00e9s la noche que no conocemos\/ y extendido e lo nunca un solo cuerpo\/ callado como luz. Despu\u00e9s el viento\u201d (21). El preludio ejerce el sentido de una entrada en un tiempo-lugar que se sit\u00faa en un despu\u00e9s, un universo que se muestra a trav\u00e9s de im\u00e1genes desorbitadas que evocan la muerte, un desplazamiento permanente. Es hacia ese lugar del \u201cnunca\u201d y del \u201cdespu\u00e9s\u201d, que se desarrolla el despliegue de la memoria en el poemario con sus desplazamientos hacia un pasado que solo aparece en esa especie de no-lugar entre la vida y la muerte, pero tambi\u00e9n en un \u201centre\u201d despu\u00e9s de la muerte. El poema final del libro que comentamos y que aparece en la antolog\u00eda, cierra el c\u00edrculo. En este texto todo se hace tierra, lo que permite regenerar la vida: los cuerpos caen y mueren, pero todo cae y muere y a la vez brota de esa muerte. Citamos un fragmento del poema \u201cPasi\u00f3n\u201d: \u201c(S) obre la cumbre, muere, mu\u00f1\u00f3n de tierra, el aire.\/ Vedada epifan\u00eda hacia los cielos,\/ mueren mis brazos.\/ Muero\u2026Se precipita el llanto\u201d (43). La tierra, aqu\u00ed, se humaniza y se transforma en un b\u00e1lsamo a trav\u00e9s de su llanto. De este modo, en el texto final del libro, Cortejo y Epinicio se re\u00fanen. Vida y muerte, aparecer y desaparecer, as\u00ed como aire y tierra, amanecer y noche, se funden, fragmentan y re\u00fanen en una uni\u00f3n-desuni\u00f3n permanente que aparece como un fulgor de trascendencia.<\/p>\r\n<p>En el tomo II, <em>El Mensajero<\/em>, la selecci\u00f3n incluye, entre otros, los poemas \u201cFicci\u00f3n\u201d, \u201cRodeado de naranjos blanquecinos\u2026\u201d, \u201cHurgando el escozor de una turgencia\u2026\u201d, \u201cPor unos hilos de agua\u2026\u201d, \u201cC\u00f3mo me gustar\u00eda ser esa oscura ci\u00e9naga\u2026\u201d y \u201cEl lecho \u2013que nav\u00edo\u2013 nos separa\u2026\u201d. El tomo se caracteriza por poner textos sin nombre, solo separados por la p\u00e1gina. En estos casos elegimos el primer verso para dar nombre al poema. El poema \u201cFicci\u00f3n\u201d que abre la selecci\u00f3n de este tomo, se inicia con los versos que dan nombre a la misma: \u201cEl duelo de la luz: la luz del sue\u00f1o\/ el sue\u00f1o de la luz: la luz del duelo\u2026\u201d. En forma recurrente, apreciamos la b\u00fasqueda de una trascendencia que se sabe ut\u00f3pica, pero aun as\u00ed se busca y conjura a trav\u00e9s de un discurso exorcizante, reiterado, de una complejidad oscura y que sin embargo, destella. Comentamos el texto que comienza \u201cC\u00f3mo me gustar\u00eda ser esa oscura ci\u00e9naga\u2026\u201d, para ejemplificar este tomo. Escrito en alejandrinos con 12 estrofas, de tres y cuatro versos, la estructura paralel\u00edstica y la construcci\u00f3n anaf\u00f3rica intensifica el sentido musical y conjurativo del texto. Indica el poema en su inicio: \u201cC\u00f3mo me gustar\u00eda ser esa oscura ci\u00e9naga,\/ libre de lo de ayer, qu\u00e9 alivio, oscura ci\u00e9naga,\/ dejar correr el tiempo. \u00a1La m\u00e1s oscura ci\u00e9naga!\u201d (62). Basado en el refr\u00e1n del primer verso, la reiteraci\u00f3n y las variaciones de ese deseo, expuestos en forma de ensalmo, dan cuenta de la contradicci\u00f3n de un sujeto que sufre la vida y apela a una divinidad en la que se quiere creer pero al que tambi\u00e9n se quiere olvidar para no ser: \u201cC\u00f3mo me gustar\u00eda olvidarte, Dios m\u00edo.\/ Cav\u00edlame en tu nada. \u00a1No me hagas volver nunca!\u201d (63). Deseo de borrar la memoria y con ello borrar cualquier posibilidad de utop\u00eda o trascendencia humana. Pero tambi\u00e9n deseo imposible, ya que cualquier deseo se inscribe en la historia y en el poema como b\u00fasqueda de una trascendencia impotente.<\/p>\r\n<p>En los \u00faltimos dos tomos de la trilog\u00eda que se antologa, se seleccionan varios poemas que mantienen estas l\u00edneas de trabajo del poeta y que permiten al lector apreciar en forma amplia la obra de Rosenmann-Taub. Del tomo III, <em>La Opci\u00f3n<\/em> se privilegian los poemas que empiezan \u201cEste viento de oto\u00f1o me nutre\u2026\u201d, \u201cSe oscurec\u00eda el bosque\u2026\u201d y el texto \u201cLa traici\u00f3n\u201d. En el \u00faltimo volumen, <em>La Noche Antes<\/em>, destacamos \u201cTrizalejo, trizalejo\u2026\u201dLas proas habr\u00e1n aprendido arraigo\u2026\u201d, \u201cEl cuento empez\u00f3 en Echaurren\u2026\u201d, \u201cSublime Antolog\u00eda Mundial de Poes\u00eda\u2026\u201d y \u201cEl carruaje ligero de la noche\u201d. Con un temple cada vez m\u00e1s desprovisto de adornos, los poemas se van decantando y mondando hasta llegar a un esencialismo de pureza asc\u00e9tica que se focaliza en la palabra desnuda, como en el verso final de \u201cEste viento de oto\u00f1o me nutre\u2026\u201d de <em>La Opci\u00f3n<\/em>: \u201cNieve ch\u00facara:\/ viento luz: mi anaconda:\/ mi buitre de horizontes:\/ santidad rufianesca:\/ mi tahona de entra\u00f1as.\/ \u00a1Viento ef\u00edmero!\u201d (70). Lo mismo ocurre en el poema que empieza \u201cSe oscurec\u00eda el bosque.\/ Sedienta, la vertiente.\/ No un alma a la redonda.\/ \u2018Quedar\/ en la memoria\/ de los hombres.\u2019 \u2018\u00a1Jes\u00fas!\u2019, me tasc\u00f3 Cristo\u201d (82). En poemas de <em>La Noche Antes<\/em>, como \u201cTrizalejo, trizalejo\u2026\u201d, la s\u00edntesis ling\u00fc\u00edstica no impide que el poema deje entrever el gesto de defensa del sujeto ante la presencia de la muerte: \u201cArrebujarse. No hay m\u00e1s\/ que sentir fr\u00edo: morir.\/ Sucumbiendo, resistir\/ la nostalgia del jam\u00e1s.\/ Arrebujarse. No hay m\u00e1s\/ que sentir fr\u00edo: morir\u201d (94).<\/p>\r\n<p>En definitiva, creo que <em>El duelo de la luz<\/em> es una excelente antolog\u00eda de la tetralog\u00eda de David Rosenmann-Taub. La selecci\u00f3n, el formato y la presentaci\u00f3n del libro permiten que los lectores accedan a la producci\u00f3n de un poeta complejo, cuya imaginer\u00eda se arraiga en las profundidades de una genealog\u00eda literaria que recobra la tradici\u00f3n hispana cl\u00e1sica medieval, del Siglo de Oro y de las vanguardias europeas y latinoamericanas.<\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n<p>Este art\u00edculo ha sido publicado en el n\u00famero 17 (2016) de la Revista Letral. Revista Electr\u00f3nica de Estudios Transatl\u00e1nticos de Literatura. <a href=\"http:\/\/revistaseug.ugr.es\/index.php\/letral\">http:\/\/revistaseug.ugr.es\/index.php\/letral<\/a><\/p>\r\n<p>This article was published in Revista Letral, number 17, 2016. Electronic Journal of Transatlantic Literary Studies. <a href=\"http:\/\/revistaseug.ugr.es\/index.php\/letral\">http:\/\/revistaseug.ugr.es\/index.php\/letral<\/a><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&ldquo;Rese\u00f1a del libro\u00a0El duelo de la luz&rdquo; por Na\u00edn Nomez (Universidad de Santiago de Chile)nain.nomez@usach.cl [El duelo de la luz. Antolog\u00eda de Cortejo y Epinicio. 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