{"id":5139,"date":"2022-04-11T09:36:39","date_gmt":"2022-04-11T17:36:39","guid":{"rendered":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/?page_id=5139"},"modified":"2022-04-11T09:36:39","modified_gmt":"2022-04-11T17:36:39","slug":"monteleone-2013-la-voz","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/monteleone-2013-la-voz\/","title":{"rendered":"DAVID ROSENMANN-TAUB, LA VOZ DEL MULTIVERSO"},"content":{"rendered":"<h1>&ldquo;DAVID ROSENMANN-TAUB, LA VOZ DEL MULTIVERSO&rdquo;<\/h1>\r\n<h2>por Jorge Monteleone<\/h2>\r\n<p>\r\nExpositor en el Congreso Internacional \u201cPoetry versus Philosophy: Life, Artifact &amp; Theory\u201d, Texas A &amp; M University, The Department of Hispanic Studies, College Station, TX, 11-13 abril 2013.<\/p>\r\n<p style=\"text-align:center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\"><\/p>\r\n\r\n<p>Hay una antigua noci\u00f3n que corteja nuestras noches, una certeza que acecha los d\u00edas, un saber repentino frente a los espejos y las distracciones, un encono s\u00fabito cuando el instante parece eterno: nacemos para morir. La poes\u00eda y la filosof\u00eda no hicieron m\u00e1s que atestiguar ese lugar com\u00fan de la sombra. Desde el <em>memento mori<\/em> y los versos de Quevedo \u201cEn el Hoy y Ma\u00f1ana y Ayer junto \/ pa\u00f1ales y mortaja\u201d hasta la idea de \u201cla muerte propia\u201d de Jens Peter Jacobsen, que Rilke perfecciona y recuerda que para sus antepasados cada uno llevaba \u201cla muerte dentro de s\u00ed como el fruto su semilla\u201d o, en fin, la certeza de Georg Simmel: \u201cla vida ser\u00eda desde el nacimiento y en cada uno de sus momentos y cortes transversales una distinta si no muri\u00e9semos\u201d y el <em>Sein zum Tode<\/em> de Heidegger. El poeta chileno David Rosenmann-Taub declar\u00f3: \u201cUna de mis composiciones pian\u00edsticas es \u2018Morir para nacer\u2019. Una diaria experiencia: para nacer el martes, usted tiene que morir el lunes. Todos llevamos el cad\u00e1ver de nuestro pasado. Ser ma\u00f1ana me exige morir hoy\u201d. Esa convicci\u00f3n, que el poeta confes\u00f3 haber adquirido escuchado a su madre la ejecuci\u00f3n en el piano de los \u201cEstudios sinf\u00f3nicos\u201d y el \u201cCarnaval\u201d de Schumann y lo hizo acostumbrarse a la idea de que lo que m\u00e1s quer\u00eda iba a desaparecer, se expande en su po\u00e9tica bajo la noci\u00f3n de <em>agon\u00eda<\/em>, en cuyo \u00e9timo se halla el vocablo griego <em>\u00e1gon<\/em>, lucha. En Rosenmann-Taub la agon\u00eda de la muerte es una agon\u00edstica.<\/p>\r\n\r\n<p>Ese car\u00e1cter aparece en la serie fundamental de su poes\u00eda: <em>Cortejo y Epinicio<\/em>, que conforma ya una tetralog\u00eda (<em>Cortejo y Epinicio<\/em>, <em>El Mensajero<\/em>, <em>La Opci\u00f3n<\/em> y el pr\u00f3ximo <em>La Noche Antes<\/em>). El vocablo cortejo, que re\u00fane ambiguamente el dulce asedio amoroso y el homenaje f\u00fanebre que despide a un muerto, alcanza una complejidad mayor al unirse al vocablo <em>epinicio<\/em>: se refiere a las odas laudatorias o cantos triunfales que se cantaban al paso de los deportistas vencedores en los cuatro cert\u00e1menes de los juegos Panhel\u00e9nicos, en la palestra o en el pugilato, en las carreras a pie o a caballo. Son c\u00e9lebres los compuestos por P\u00edndaro. La realidad prefiere la simetr\u00eda y los falsos anacronismos: como la tetralog\u00eda de Rosenmann-Taub, han llegado a nosotros precisamente cuatro libros de epinicios, y su estilo suele ser calificado de herm\u00e9tico y dificultoso. Pero hay otro matiz para ese vocablo: las fiestas ol\u00edmpicas habr\u00edan tenido su origen en juegos funerarios, como los que la <em>Il\u00edada<\/em> describe en honor a Patroclo. Habr\u00eda, entonces, una conexi\u00f3n primitiva y esencial entre el cortejo f\u00fanebre y el epinicio vinculada tambi\u00e9n a lo agonal, la lucha. La antigua agon\u00edstica era celebrada en su dimensi\u00f3n religiosa: el poema, el epinicio, presupone el triunfo y se consagra a festejarlo, porque los agones lucharon para llegar a la perfecci\u00f3n de su humanidad seg\u00fan el modelo del mundo divino. El fondo de esta lucha vital es la muerte o, mejor dicho, la <em>nada<\/em> como ruptura de toda continuidad y de toda identidad. Esa nada es una condici\u00f3n de existencia, la de <em>ser nada<\/em>: \u201cHechos de nada: somos nada: nosomos\u201d, escribe Rosenmann-Taub. Por ello, en su po\u00e9tica la <em>agon\u00eda<\/em> se vincula a la <em>agon\u00edstica<\/em> y por ello no hay en esa latencia de la muerte en la vida una pasividad sino una lucha de contrarios, es decir, un antagonismo irresuelto y simult\u00e1neo.<\/p>\r\n\r\n<p>La agon\u00eda es un motivo del mundo judeocristiano que el poeta retoma una y otra vez, como puede verse en un poema fundamental, \u201cSchabat\u201d, incluido en <em>Cortejo y Epinicio<\/em>, 1:<\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">Con los ojos sellados, vesperal,<br>\r\nante los candelabros relucientes<br>\r\nde s\u00e1bado, mi madre. La penumbra<br>\r\nlisonjea sus cuerdas. Desfallece<br>\r\n<br>\r\nla hora entre las velas encendidas.<br>\r\nLos muertos se sacuden \u2013 fiebre \u2013: huestes<br>\r\nde fiesta, sin piedad, cual candelabros,<br>\r\nperegrinan espejos. Desde el viernes,<br>\r\n<br>\r\navara, la agon\u00eda. En los cristales,<br>\r\natolondrado de fragor, el sol,<br>\r\nfilacteria de adi\u00f3s, cree so\u00f1ar.<br>\r\n<br>\r\nLa casa es un sollozo. El horizonte<br>\r\ncruza la casa: rostro del crep\u00fasculo<br>\r\nido entre lo jam\u00e1s y lo jam\u00e1s.<\/p>\r\n\r\n<p>\r\nAqu\u00ed se combinan dos tradiciones. El origen jud\u00edo del poeta aparece unido a la figura de la madre y a la escena de las velas encendidas del viernes por la noche para iniciar la celebraci\u00f3n del Schabat \u2013el descanso hasta la noche del d\u00eda siguiente\u2013. Pero tambi\u00e9n concurre en \u00e9l \u201cdesde el viernes, avara, <em>la agon\u00eda<\/em>\u201d, es decir, se combinan all\u00ed los preparativos para el Schabat con la noche del viernes santo de la Crucifixi\u00f3n de Jesucristo. En la ex\u00e9gesis que el poeta realiza del poema en <em>Quince<\/em>, se lee: \u201cEl S\u00e1bado \u2013Schabat-, corolario del d\u00eda \u2013noche-, del asesinato del Mes\u00edas. El Hijo observa el dolor inmaculado \u2013Mi Madre\u2013. (\u2026). Ella evoca \u2013invoca\u2013 la Crucifixi\u00f3n y desfallece: Viernes \u2013viernes\u2013: en la Pasi\u00f3n, ante la hueste homicida (\u2026). Desde ese Viernes, agon\u00eda\u201d. La figura del Hijo alude a Cristo, pero tambi\u00e9n al <em>otro<\/em> hijo que es \u201cel Poeta\u201d, ya que la figura materna atraviesa la subjetividad: \u201cMi madre, m\u00e1s \u2018yo\u2019 que \u2018yo\u2019, se esfuerza en \u2018traer\u2019 a sus \u2013mis\u2013 muertos al ahora\u201d. Principio y final: etapas del \u201cpre\u00f1ado comienzo\u201d.<\/p>\r\n\r\n<p>As\u00ed, la muerte en el ahora no s\u00f3lo evoca el final sino tambi\u00e9n el origen. Esa paradoja abre una l\u00f3gica propia de la poes\u00eda de Rosenmann-Taub: la de los antagonismos simult\u00e1neos y a la vez irresueltos: \u201cSimultaneidad de antagonistas: \u2018dos\u2019: convivencia de vigilia y sue\u00f1o: el sue\u00f1o en la vigilia: vigilia que sue\u00f1a: dormir en vigilia: so\u00f1ar despierto\u201d, escribi\u00f3. Los antagonismos atraviesan numerosos poemas, de un modo u otro. Por ejemplo: \u201cEl duelo de la luz: la luz del sue\u00f1o: \/ el sue\u00f1o de la luz: la luz del duelo\u201d; \u201cAcabo de morir: para la tierra \/ soy un reci\u00e9n nacido\u201d; \u201ctiene sentido s\u00f3lo el sinsentido\u201d; \u201cpara penetrar todo, expresas nada, \/ perecederamente ind\u00f3mito. \/ Para penetrar nada, expreso \/ todo\u201d. De ese modo, el car\u00e1cter agonal del sujeto po\u00e9tico de Rosenmann-Taub sostiene en su agon\u00eda \u2013 muerte que es origen, principio y final como \u201cpre\u00f1ado comienzo\u201d\u2013 la tensi\u00f3n de los antagonismos. Por ello David Rosenmann-Taub retoma aquella noci\u00f3n constante del nacer para morir y transforma la muerte en un origen, como una inversi\u00f3n temporal, o una agon\u00eda vitalista que se dilata en el tiempo: <em>\u00edncipit<\/em> mortal, f\u00fanebre nacimiento. As\u00ed crea una gran paradoja: menos que nacer para la muerte, en David-Rosenmann Taub la agon\u00eda consiste en nacer al vac\u00edo o, m\u00e1s precisamente, desnacer, y ser deshijo, ser cero:<\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">C\u00f3mo me gustar\u00eda ser esa oscura ci\u00e9naga,<br>\r\nlibre de lo de ayer, qu\u00e9 alivio, oscura ci\u00e9naga,<br>\r\ndejar correr el tiempo. \u00a1La m\u00e1s oscura ci\u00e9naga!<br>\r\n<br>\r\nC\u00f3mo me gustar\u00eda jam\u00e1s haber nacido,<br>\r\nlibre de lo de ayer, jam\u00e1s haber nacido,<br>\r\ndejar correr el tiempo, jam\u00e1s haber nacido.<br>\r\n(\u2026)<br>\r\n<br>\r\nDicen que fue la muerte la causa de la vida,<br>\r\ny la vida \u2013 \u00bfla vida? \u2013 la causa de la muerte.<br>\r\nPero, ahora, mi muerte la causa de mi vida.<\/p>\r\n\r\n<p>\r\nEs la muerte lo que anula el origen y es lo originario lo que desplaza el fin mientras corre el tiempo. Las im\u00e1genes de la mortalidad terrenal son huellas diferidas de un origen: en el retorno a la matriz maternal \u2013lava o r\u00edo, fluidez del mundo\u2013, se halla tambi\u00e9n el colmado hueso de la nada, el <em>regressus ad uterum<\/em> como tumba invertida:<\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">En las lavas sensuales busco siempre el regreso<br>\r\na los cielos profundos del r\u00edo maternal.<br>\r\nPromontorio de cuervos, and\u00e1bata leal,<br>\r\nvolver anhelo al vientre por oasis de hueso.<\/p>\r\n\r\n<p>\u00bfCu\u00e1l es entonces el espacio propio de este sujeto imaginario del poema? \u00bfCu\u00e1l es el origen del hijo que se deshija, del ser que se desnace y a la vez de aquel que muere-para-nacer? \u00bfCu\u00e1l es, en esa encrucijada imposible, el tiempo de toda vida cuyo comienzo, ya que no s\u00f3lo su fin, se halla en una nada, el ser del no ser? Toda la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub se despliega en un espacio y en un tiempo que no se resuelven en uno de sus contrarios, sino se sostienen <em>entre<\/em> dualidades. Se trata de aquello que obra en el vac\u00edo de su propio acto y recuerda aquello que el fil\u00f3sofo Alain Badiou \u2013ex\u00e9geta de Mallarm\u00e9\u2013 llam\u00f3 la <em>sustracci\u00f3n<\/em>, lo indecidible y lo indiscernible <em>entre<\/em> dos t\u00e9rminos. No es casual que ese rasgo del intersticio entre dos sea el primer poema, el \u201cPreludio\u201d de <em>Cortejo y Epinicio<\/em>:<\/p>\r\n\r\n<p class=\"half-centered\">Despu\u00e9s, despu\u00e9s, el viento entre dos cimas,<br>\r\ny el hermano alacr\u00e1n que se encabrita,<br>\r\ny las mareas rojas sobre el d\u00eda.<br>\r\nVoraz volc\u00e1n: aureola sin imperio.<br>\r\nEl buitre morir\u00e1: laxo castigo.<br>\r\nDespu\u00e9s, despu\u00e9s, el himno entre dos v\u00edboras.<br>\r\nDespu\u00e9s, la noche que no conocemos<br>\r\ny, extendido en lo nunca, un solo cuerpo<br>\r\ncallado como luz. Despu\u00e9s, el viento.<\/p>\r\n\r\n<p>En ese intersticio, en ese entre dos, en ese hiato, en ese blanco, en ese himen, en ese espaciamiento, en ese silencio extendido entre lo nunca y la noche incognoscible, la poes\u00eda de Rosenmann-Taub habla callando como luz, viento parlante, h\u00e1lito lenguaraz. Sujeto y poema se sustraen y en esa vacuidad, significan, pero de un modo singular. En su \u201cConferencia acerca de la sustracci\u00f3n\u201d (<em>Condiciones<\/em>, Buenos Aires, Siglo XXI, 2002), Badiou escribi\u00f3: \u201cInnombrable es entonces un t\u00e9rmino del Universo <em>si es el \u00fanico del Universo en no ser nombrado por ninguna f\u00f3rmula<\/em>\u201d. Para Rosenmann-Taub ese es el lugar de la poes\u00eda y as\u00ed no s\u00f3lo \u00e9l mismo es <em>el innombrable<\/em>, sino tambi\u00e9n la suya es <em>la voz de lo innombrable<\/em>. Pero aquello que nombra el poema no es el Universo, sino ese espacio-tiempo indecidible, la intersecci\u00f3n entre el ser y el no ser, entre la vida y la muerte, entre lo visible y lo invisible, lo externo y lo interno, el sue\u00f1o y la vigilia: ese lugar, ese <em>topos<\/em>, es el <em>Multiverso<\/em>.<\/p>\r\n\r\n<p>\u201cEl poeta: la voz del Multiverso\u201d, escribi\u00f3. Lo que Rosenmann-Taub llama la \u201cexistencia multiversal\u201d es este sitio intersticial donde el tiempo es \u201cun instante que no dura\u201d, y el espacio \u201cun punto que est\u00e1, sin estar, en ning\u00fan sitio\u201d. La facultad del poema ser\u00eda la de expresar en un verso m\u00faltiple \u2013que es, entonces, tambi\u00e9n un <em>multi<\/em>-verso\u2013, esta mismidad plural de la intersecci\u00f3n que se extiende, se expande en la p\u00e1gina como fulgurante vacuidad donde los signos estallan, notas musicales de una partitura fantasmal: \u201cen la duraci\u00f3n, la extensi\u00f3n, en \u00e9sta, el <em>multiverso<\/em>, (\u2026) elemento del sue\u00f1o de la nada\u201d, escribi\u00f3 el poeta. Y asimismo: \u201cSoy el inespacial espacio en que me instalo a escudri\u00f1ar la noche multiversal que soy\u201d.<\/p>\r\n\r\n<p>Pero \u00bfhay un fundamento trascendental de la voz del Multiverso? \u00bfDescifra, esa voz, la otra Voz que nombra o escribe la Totalidad del mundo, el Logos divino que nombra o escribe el ser? La met\u00e1fora del Libro del Mundo o de la naturaleza como un Libro de Dios que se descifra, siquiera trabajosamente, ha caducado en la autocomprensi\u00f3n de la modernidad, en aquello que Derrida llam\u00f3 \u201cla ausencia del signo divino y la obsesi\u00f3n por el signo divino\u201d, determinantes de toda la est\u00e9tica y la cr\u00edtica modernas. David Rosenmann-Taub no es ajeno a esta problem\u00e1tica. La figura divina aparece en su poes\u00eda a trav\u00e9s de una referencia ir\u00f3nica y distante, a veces melanc\u00f3lica y otras humor\u00edstica y gozosa, acerca de esa vasta ausencia que emplaza la modernidad. Es decir, la voz del Multiverso aparece <em>infundamentada<\/em>, o acaso su fundamento proviene de un Dios que ya se ha distanciado, que enmudeci\u00f3 y desaparece: se habla en los poemas de \u201cla noche de Dios\u201d mientras el alba crece en el Yo que toma su lugar, un Dios terrenal: \u201cEra yo Dios y caminaba sin saberlo\u201d; se habla del \u201cDios viajero\u201d, o del \u201ccad\u00e1ver de Dios\u201d; se habla de Aqu\u00e9l que debe ser amortajado por las alondras. Pero el poema que comienza \u201cDios se cambia de casa. En un coche de lujo \/ muy sol\u00edcitamente guarda la estreller\u00eda \/ del sur. Echa en un saco al \u00e1ngel principal\u201d, es uno de los textos de la poes\u00eda hispanoamericana donde m\u00e1s agudamente se conforma el final del fundamento divino del mundo, la efectiva ausencia del Dios en la modernidad \u2013que ya analizaba la gramatolog\u00eda de Jacques Derrida\u2013: la cr\u00edtica del fundamento del Logos. El Dios al que se interroga es, entonces, un mero atajo y recuerda acaso al \u201cDios mentido\u201d de <em>Muerte sin fin<\/em> (1939), de Jos\u00e9 Gorostiza, al que llamaba \u201coquedad que nos estrecha \/ en islas de mon\u00f3logos sin eco\u201d:<\/p>\r\n\r\n<blockquote class=\"centered-blockquote\">Dios se cambia de casa. En un coche de lujo\r\nmuy sol\u00edcitamente guarda la estreller\u00eda\r\ndel sur. Echa en un saco al \u00e1ngel principal:\r\nla loza del ropaje afina el festival.\r\nCu\u00e1n atareado se halla: por convencer a un brujo\r\nde una residencial, de que la estanter\u00eda\r\ndel juicio amamant\u00f3 a la percha del mundo\r\n\u2013 los grimorios ganz\u00faan la absoluta palabra \u2013,\r\nse le escapa la luz del carro de mudanza,\r\ncon primogenitura. (En la tierra, iracundo,\r\nse queja un costur\u00f3n.) Perpleja, la Balanza\r\nredila los reba\u00f1os y la dilecta cabra\r\napacienta en la nada. Requiriendo su espacio,\r\nla vilhorra, en desquite, trisca en una mejilla\r\ndeste Dios distra\u00eddo que cierta vez nos hizo.\r\nLos torpes serafines tropiezan en un rizo\r\nde Lucifer. Los coros yacen con la vajilla.\r\nY as\u00ed entre trueno y trono se desarma el palacio.\r\nDios mete los edenes en unos cuantos tiestos,\r\ny al fuego del infierno le aplica naftalina.\r\nLos imanes neutrales en un ba\u00fal son puestos\r\njunto a la senectud del alma y los anteojos\r\nde Dios. El turbulento bergant\u00edn se encamina\r\npor las olas del f\u00e1rrago hacia la nueva casa.\r\nAntes de abandonar el reino carcomido,\r\nlogrando repinarse sin que el polvo despierte,\r\nDios sube a la azotea a ver si, por olvido,\r\nalgo se le ha quedado: y aunque atisba y traspasa\r\nlos libres pasadizos, y baldean sus ojos\r\ntejados y buhardas, se olvida de la muerte\r\ny la vida que ri\u00f1en en un rinc\u00f3n vac\u00edo.\r\nY Dios se va sin verlas, mas siente escalofr\u00edo.\r\n<\/blockquote>\r\n\r\n<p>\r\nEn <em>El Mensajero<\/em> (2003) Rosenmann-Taub escribi\u00f3: Me incrustar\u00e9 en las v\u00e9rtebras \/ \u2013pinzas\u2013 de Dios: poema\u201d, y tambi\u00e9n: \u201cPor resultado, versos: \/ par\u00e1frasis de Dios\u201d. Y en <em>Auge<\/em> (2007) se lee: \u201cDios reza: \u2018Pensamiento, \/ ex\u00edliate de m\u00ed: \/ s\u00e9 pensamiento.\u2019 \/\/ Misterio, sin \/ misterio, \/ la fibra, sin la fibra. \/\/ Yo rezo: \u2018Poes\u00eda, \/ aprox\u00edmate a m\u00ed: \/ s\u00e9 poes\u00eda\u2019\u201d. Por un lado, la poes\u00eda aparece como un suplemento al Logos, el poema escrito sobre los huesos calcinados del vasto Cad\u00e1ver que abarca el mundo o el poema que parafrasea una santa escritura ausente. Por otro, se manifiesta como un rezo el pasaje a la autoconciencia humana: se torna pensamiento, caduca su misterio y la poes\u00eda es la acci\u00f3n propia de un sujeto que ahora debe fundamentarse a s\u00ed mismo. Y halla en su expresividad propia la antigua labor divina, ya que ahora Dios le \u201cdio su cat\u00e1logo\u201d: \u201cDios y el poeta se amalgaman. Si yo, \u2018quiz\u00e1\u2019, no soy \u00c9l, por m\u00ed \u2013su\u2013 correspondencia \u00c9l entiende \u2013se informa de\u2013 lo que no comprende\u201d, apunta Rosenmann-Taub en Quince.<\/p>\r\n\r\n<p>Por ello la figura de Jesucristo no es privativamente divina, sino tambi\u00e9n se halla en un hiato, en una intersecci\u00f3n entre el mundo divino y el mundo humano, y es el intermediario que tambi\u00e9n simboliza al hijo, al poeta en su Pasi\u00f3n. \u201cLo imperecedero \u2013despabilado cetro de Jesucristo y del poeta\u2013 advierte lo que la brisa no advierte ni -\u00a1nunca!\u2013 advertir\u00e1.(\u2026). Y \u2018mi\u2019 \u2013nuestro\u2013 poema celebra \u2013 Jesucristo y \u2018yo\u2019 celebramos\u2013\u201d, escribi\u00f3 el poeta. Y tambi\u00e9n: \u201c\u00bfImitar a un sigiloso Dios invisible? Este, a veces, aprende del hombre, Cristo, <em>en<\/em> orfandad. El Todopoderoso no responde\u201d. Esa figura humanizada tambi\u00e9n se reitera en la poes\u00eda de Rosenmann-Taub de diverso modo: aquella vinculaci\u00f3n de \u201cSchabat\u201d fue llamada \u201cNivel del Cristo\u201d por el autor en su autocomentario. Un poema clave de <em>La Opci\u00f3n<\/em> (<em>Cortejo y Epinicio III<\/em>) es aquel donde se establece un di\u00e1logo entre Cristo y el yo: el Mes\u00edas revela, acaso c\u00ednicamente, la inutilidad del sacrificio y la multiplicaci\u00f3n de los enigmas, el origen no originario, el car\u00e1cter ilusorio que el Multiverso revela: \u201c\u2013\u00bfFrenos? \/ \u2013De origen sin origen. \/ \u00bfQu\u00e9 urde este Multiverso? \/ \u2013Acertijos. No existe\u201d. En cierto modo el Cristo y el Poeta son dobles y la interrogaci\u00f3n al Mes\u00edas es, asimismo, una pregunta \u00edntima y desesperada y rabiosa que <em>no halla<\/em> respuesta: si Dios permanece en silencio, tambi\u00e9n Cristo se niega a responder y calla o, acaso, no sabe. Sigue el poema: \u201c\u2013\u00bfY t\u00fa en la Cruz? \/ \u2013\u00bfEn d\u00f3nde? \/ \u2013En esa ascua de esti\u00e9rcol. \/ \u2013\u00bfEn cu\u00e1l ascua? \/ \u2013Resp\u00f3ndeme \/ \u00a1Resp\u00f3ndeme! \/ \u2013No quiero.\u201d<\/p>\r\n\r\n<p>\r\nAquellos que interpretan el viernes santo como el d\u00eda del asesinato de Jesucristo, entienden que la \u00faltima Cena del jueves santo correspondi\u00f3 a la celebraci\u00f3n jud\u00eda del S\u00e9der de P\u00e9saj. La Cena, el beso de Judas, la agon\u00eda y la Pasi\u00f3n son acontecimientos simb\u00f3licos que tambi\u00e9n aparecen de diversos modos en la poes\u00eda de Rosenmann-Taub, incluso con paradojas o iron\u00edas. Podr\u00eda hablarse de una \u201cm\u00edstica negativa\u201d en la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub. La premisa de la uni\u00f3n m\u00edstica con la divinidad y el camino de perfecci\u00f3n y ascenso del alma para alcanzarla, prev\u00e9 ese proceso espiritual por el cual el sujeto y la divinidad se identifican: <em>Yo es T\u00fa<\/em>. \u201cEl ojo con que veo a Dios es el mismo ojo con el que Dios me ve\u201d, sentenci\u00f3 Meister Eckhart. Pero, asimismo, la materializaci\u00f3n de lo espiritual en el cuerpo y aun en lo sensual y f\u00edsico \u2013la uni\u00f3n carnal de la Amada en el Amado como met\u00e1fora de la uni\u00f3n del alma con Dios; o el Dios \u201checho Hombre\u201d que, en tanto hombre sacrificado, redime\u2013 habla de una <em>encarnaci\u00f3n<\/em> de lo divino en lo material, que la m\u00edstica explora. Ese desdoblamiento, como escribi\u00f3 Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente en uno de sus luminosos ensayos sobre la poes\u00eda m\u00edstica, \u201cengendra del s\u00ed mismo al otro, a ese otro especular cuyo deseo deseamos y (\u2026) nos haga existir\u201d, es el deseo imposible del m\u00edstico: ser el otro de quien no tiene otro. La palabra del m\u00edstico postula ese imposible: \u201ctal es, y no otra, \u2013escribe Valente\u2013 la ra\u00edz \u00faltima o cierta de la palabra po\u00e9tica en cuanto decir de lo imposible, de lo indecidible, que lleva la palabra a su tensi\u00f3n m\u00e1xima (\u2026), al forzarla a decir en su misma precariedad, y s\u00f3lo en ella, la imposibilidad del decir\u201d Pero \u00bfc\u00f3mo es posible <em>decir<\/em>, nombrar a \u201cquien que no tiene otro\u201d cuando se torna ausencia, nada o vac\u00edo?<\/p>\r\n\r\n<p>\r\nLa poes\u00eda moderna, que hall\u00f3 en el <em>Yo es Otro<\/em> de Rimbaud su piedra de toque, busc\u00f3 en los anacronismos de la m\u00edstica una v\u00eda exploratoria para esa alteridad del Yo donde la divinidad se ha eclipsado. La poes\u00eda de Rosenmann-Taub examina dram\u00e1ticamente el hiato de ese desplazamiento donde el <em>Yo es T\u00fa<\/em> de la m\u00edstica se vuelve alteridad: \u00bfcu\u00e1l es el proceso espiritual que lleva a <em>Yo es Otro<\/em> si el lugar de ese otro estaba ocupado por la Mismidad esencial del Logos? El sujeto, en lugar de realizar el camino de perfecci\u00f3n de la uni\u00f3n m\u00edstica, realiza un camino por el cual progresivamente se des-encarna de lo divino y establece el alterno, arduo camino de la des-uni\u00f3n m\u00edstica, del vaciamiento y el \u00e9xtasis negativo bajo la forma de una agon\u00eda o una pasi\u00f3n, conservando todos los significados del misticismo, aunque invertidos. Es sintom\u00e1tico que el sujeto de <em>El Cielo en la Fuente<\/em> sea una figura femenina llamada <em>Jesusa<\/em>, que el texto lleve por subt\u00edtulo <em>El Libro del Camino<\/em> y que se aluda a su obliterado o cautivo coraz\u00f3n (\u201cporque mi coraz\u00f3n no est\u00e1, \/ y t\u00fa est\u00e1s en mi coraz\u00f3n\u201d) finalmente poblado por la nada, mientras fuga o cabalga, y escapa su voz misma para nombrar la variedad del mundo hasta que al fin \u201cel prado entrega lo que m\u00e1s ped\u00eda\u201d. Y asimismo, Pedro \u2013el que al alba neg\u00f3 tres veces al Mes\u00edas, el que representa la piedra sobre la que se edificar\u00e1 la Iglesia, el que porta las llaves del Cielo\u2013 parece evocado ir\u00f3nicamente como <em>Pedrito<\/em> en <em>La Ma\u00f1ana Eterna<\/em>, subtitulado <em>El Libro de la Copa<\/em>. Y acaso es aquel sobre el que se edifica el acto po\u00e9tico a partir de un gigantesco gesto de negaci\u00f3n o asunci\u00f3n de la nada, aunque anhele \u201caquel sue\u00f1o\u201d del Cielo y sea al fin \u201clo que no so\u00f1\u00f3\u201d.<\/p>\r\n\r\n<p>\r\nLa poes\u00eda es un acto de olvido y borramiento, es decir, de <em>ablaci\u00f3n<\/em> de la conciencia de lo divino: la poes\u00eda como corte, como ectom\u00eda, es decir: <em>poiesiectom\u00eda<\/em>. \u201cLa voz del yo y la voz del yo multiversal (la voz de Dios: el Dios de Dios, que ans\u00eda olvidarse de Dios\u2013 apremian a borrar un acto execrable: \u2018Ay\u00fadenme a olvidarme de M\u00ed: ay\u00fadenme a borrarme!\u2019\u201d, escribe Rosenmann-Taub.<\/p>\r\n\r\n<p>El camino m\u00edstico se des-anda, el camino se des-camina: \u201cJesucristo y la nave (el poeta del poeta): monodia. El Camino camina, sin caminar, por camino incaminable\u201d, escribe Rosenmann-Taub. El sendero de perfecci\u00f3n es un replegarse que supone, parad\u00f3jicamente, un desplegarse del poema. Es ya el <em>auge<\/em> de lo po\u00e9tico, lo que se alza como una ni\u00f1ez nueva: \u201cSe empina, adulta, hacia el atardecer, \/ mi calma, \/ para alcanzar un poco de ni\u00f1ez: \/ \u2018\u00a1Tan alta!\u2019\u201d. O bien, como en ese notable poema que inicia <em>Auge<\/em> (2007): \u201cCuando, de vez en noche, soy real, \/ sobre el teclado azul de mi estandarte \/ a\u00falla el horizonte, vertical. \/ Piano del mundo, d\u00e9jame afinarte\u201d. Ese sujeto es real cuando se despliega en el ritmo del mundo, en tanto Dios es obliterado como fundamento. Esa afinaci\u00f3n es un modo de ritmar el ser en el propio \u201csucederse\u201d del Yo: el sujeto sucede como acontecer de lo real en la palabra po\u00e9tica y su despliegue se realiza como pulso verbal, ecos de ecos, ecolalias sucesivas del rel\u00e1mpago po\u00e9tico: \u201cSucesiva percepci\u00f3n de rel\u00e1mpago y trueno: escucho \u2018mi\u2019 trueno \u2013\u00a1All\u00e1 voy!\u2013 despu\u00e9s de \u2018mi\u2019 rel\u00e1mpago \u2013ver<em>me<\/em> sin ver\u201d.<\/p>\r\n\r\n<p>As\u00ed el poema parte del no-saber hacia su enigma l\u00facido, desde una lengua desmembrada hacia su lengua propia, desde los ritmos descoyuntados de la armon\u00eda universal hacia las m\u00fasicas s\u00fabitas de la partitura multiversal. El poema, sin verse todav\u00eda, se escucha. De all\u00ed que el hermetismo presunto de la poes\u00eda de Rosenmann-Taub es un falso problema: \u201cel sinsentido tiene \u2018s\u00f3lo\u2019 sentido\u201d, escribi\u00f3 el poeta. Y as\u00ed construye su c\u00f3digo \u00fanico, hecho de neologismos y reticencias, de vocablos que se duplican o triplican, de rimas y metros que retornan con otro significado, de rezagos de oralidad, adagios resonantes, frases hechas que se transfiguran, de palabras tomadas de otras disciplinas como la anatom\u00eda, la bot\u00e1nica, la astronom\u00eda, la filosof\u00eda, la arquitectura, de recurrencias y de ecos, de formas dialogadas, incisos y par\u00e9ntesis, glosolalias repentinas y t\u00e9rminos antes aherrojados en los diccionarios, de imposibles resonancias e inauditas reverberaciones, de \u00e9timos que abren un abismo sem\u00e1ntico: el di\u00e1fano pensamiento s\u00f3lo se patentiza en una lucent\u00edsima oscuridad. Desde Vallejo y Girondo y Gerardo Deniz no se leyeron en la poes\u00eda latinoamericana poemas que parecen escritos en una otredad exiliar del espa\u00f1ol; desde Lugones las rimas no mutaban las semejanzas en un calidoscopio de congruencias ins\u00f3litas: \u201cEl pulg\u00f3n, suspirando, en el manzano: \/ Diclorodifenilcloroetano, \/ te necesito, hermano\u201d. \u00bfQu\u00e9 otra lengua podr\u00eda dar nombres al multi-verso del Multiverso? \u00bfC\u00f3mo hacer que la monodia proliferante del poeta se sujete a una gram\u00e1tica previsible, a un c\u00f3digo un\u00edvoco, a un orbe lexical de horizontes cerrados? Y algo m\u00e1s: el poema de Rosenmann-Taub est\u00e1 concebido como una partitura: \u201cun soneto y una sonata suceden sonoramente\u201d, declar\u00f3. Su autoengendramiento r\u00edtmico es, literalmente, musical: el nombre es n\u00famero, el blanco es silencio, la voz es timbre, la tipograf\u00eda es nota. Lo figurativo se torna serie porque no hay caligrama, sino pentagrama. El poeta, adem\u00e1s de escribir poemas dedicados a Debussy o a Grieg, adem\u00e1s de componer y ejecutar como pianista sus obras musicales, ha grabado sus poemas y en <em>Quince<\/em> pueden apreciarse las partituras que organizan musicalmente su propia dicci\u00f3n. \u201cMi poes\u00eda y mi m\u00fasica son dos amigas que me ayudan mucho. Escribo en m\u00fasica, escribo en espa\u00f1ol\u201d, declar\u00f3. Partitura del Ego, ritmo subjetivado, m\u00fasica tal m\u00edmica yoica pero de espectral virtualidad: \u201cMe env\u00edo noticias \/ de m\u00ed: \/ las rimas, \/ sin s\u00edlabas, \/ de un verso feliz infeliz\u201d. La voz del Multiverso.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"&ldquo;DAVID ROSENMANN-TAUB, LA VOZ DEL MULTIVERSO&rdquo; por Jorge Monteleone Expositor en el Congreso Internacional \u201cPoetry versus Philosophy: Life, Artifact &amp; Theory\u201d, Texas A &amp; M University, The Department of Hispanic Studies, College Station, TX, 11-13 abril 2013. 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