{"id":5259,"date":"2022-06-23T14:20:04","date_gmt":"2022-06-23T22:20:04","guid":{"rendered":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/?page_id=5259"},"modified":"2022-06-24T13:03:18","modified_gmt":"2022-06-24T21:03:18","slug":"vertiz-2017-los-cinco-sentidos","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/davidrosenmann-taub.com\/es\/articles\/vertiz-2017-los-cinco-sentidos\/","title":{"rendered":"David Rosenmann-Taub y la educaci\u00f3n de los cinco sentidos"},"content":{"rendered":"<h1>\u201cDavid Rosenmann-Taub y la educaci\u00f3n de los cinco sentidos\u201d<\/h1>\r\n<h2>por Diana Rodriguez Vertiz<\/h2>\r\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\" \/><\/p>\r\n<h3>Resumen<\/h3>\r\n<p>En su constante b\u00fasqueda y cuestionamiento por las fuentes y la construcci\u00f3n del conocimiento, Michel Serres apuesta por una explicaci\u00f3n desde lo sensorial, pues \u201cno hay nada en el intelecto que no haya estado en los sentidos: lo sensible permanece\u201d. En la producci\u00f3n de David Rosenmann-Taub (Santiago de Chile, 1927) hay una constante apelaci\u00f3n a estados donde los sentidos suelen diluirse (el sue\u00f1o, la vigilia, la enso\u00f1aci\u00f3n) y alterarse, (la sinestesia, los reflejos, as\u00ed como constantes apelaciones a la presencia de la intensidad de luz en relaci\u00f3n con la ceguera); aunque estos temas son centrales en la discusi\u00f3n sobre el papel de lo sensorial en la poes\u00eda del chileno, en el presente ensayo nos enfocaremos en un an\u00e1lisis guiado por la preocupaci\u00f3n del fil\u00f3sofo franc\u00e9s, esto es, qu\u00e9 papel juegan los cinco sentidos y de qu\u00e9 manera desarrollamos conciencia de ellos.<\/p>\r\n<blockquote class=\"right-blockquote\">esta linguagem se faz de ar<br>e corda vocal<br>a m\u00e3o que intrinca o fio da<br>treli\u00e7a\/ o f\u00f4lego<br>que junta esta \u00e0quela<br>voz: o ponto<br>de tor\u00e7\u00e3o<br>trabalho di\u00e1fano mas que<br>se faz (perfaz) com os cinco<br>sentidos<br><span class=\"padtextmedmed\">&nbsp;<\/span>\u2014Haroldo de Campos<\/blockquote>\r\n<p>Dibujante, compositor, int\u00e9rprete y poeta, David Rosenmann-Taub (1927) afirma que su obra se nutre de la realidad, y que \u00e9sta puede expresarse como trazo, verso o sonido, o incluso bajo las tres formas creativas (Berger s\/n). Consciente de los l\u00edmites de estos lenguajes, el poeta apela a lo sensorial como un umbral para acceder a la realidad que los rebasa. Pero este acceso s\u00f3lo es posible bajo la consciencia y la educaci\u00f3n de los humanos cinco sentidos.<\/p>\r\n<h3>El conocimiento como gu\u00eda<\/h3>\r\n<p>Para desarrollar la propuesta de una educaci\u00f3n de los cinco sentidos en la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub es necesario comenzar reflexionando en torno a qu\u00e9 entiende el poeta por \u201ceducaci\u00f3n\u201d, pues, m\u00e1s all\u00e1 de las instituciones donde se difunde el conocimiento, (recordemos que Rosenmann-Taub es un creador alejado en muchos sentidos de la Instituci\u00f3n), para el poeta la b\u00fasqueda del saber es central tanto en su escritura como en sus composiciones musicales y pl\u00e1sticas: \u201c\u00bfhay algo m\u00e1s po\u00e9tico que saber y saberlo tan bien que uno sea capaz de ense\u00f1arlo?\u201d, respondi\u00f3 en torno al supuesto car\u00e1cter \u201cintegracionista\u201d de su obra. (Berger s\/n)<\/p>\r\n<p>En los estudios sobre la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub poco se profundiza en su torno a su formaci\u00f3n como profesor. El poeta estudia para encontrar formas de acceder al conocimiento y entender c\u00f3mo construimos el mismo. En sus a\u00f1os universitarios, paralelamente a la asistencia a cursos de bot\u00e1nica, anatom\u00eda, astronom\u00eda y f\u00edsica Rosenmann-Taub se matricul\u00f3 en el Instituto Pedag\u00f3gico de la Universidad de Chile, donde adquiri\u00f3, a los veinti\u00fan a\u00f1os de edad, el t\u00edtulo de profesor de espa\u00f1ol (Monterleone <em>Multiverso<\/em> 11-12). Dentro de todas las especialidades para la docencia el autor elige la de la lengua con la que m\u00e1s convive, lo cual conlleva a toda una serie de obligadas reflexiones en cuanto al central papel del idioma espa\u00f1ol y todos los conocimientos que nombramos con el mismo. Wittgenstein sentenciaba en su <em>Cuaderno azul<\/em>: \u201c\u00bfQu\u00e9 es el significado de una palabra? Ataquemos este problema preguntando, en primer lugar, qu\u00e9 es una explicaci\u00f3n del significado de una palabra; \u00bfa qu\u00e9 se parece la explicaci\u00f3n de una palabra?\u201d (27) Nuestro poeta podr\u00eda contestar a estas interrogantes a trav\u00e9s de los sentidos que forman a las palabras y a los cuales, a su vez, \u00e9stas estimulan. Pero estos est\u00edmulos no se dan de forma directa, pues la poes\u00eda hace un especial uso del lenguaje, \u00e9ste es obligadamente simb\u00f3lico, y por lo tanto, interpretable. En su definici\u00f3n b\u00e1sica \u201cEl s\u00edmbolo es un signo, con al menos, doble significado. Uno directo y otro escondido. El s\u00edmbolo es, entonces, el signo que remite a una realidad m\u00e1s rica, porque la tiene como su otra parte, como aquella parte que lo completa, que lo complementa\u201d. (Beuchot 14)<\/p>\r\n<p>Veamos un ejemplo de lo simb\u00f3lico del lenguaje en los significados de \u201cruise\u00f1or\u201d explicados\r\npor el mismo poeta. En un poema de <em>Auge<\/em>, sentencia \u201cMorir pas\u00f3 de moda ruise\u00f1ores;\/pero\r\nvivir, tambi\u00e9n\u201d, y explica en una entrevista:<\/p>\r\n<blockquote class=\"centered-blockquote\">Me dirijo a los inocentes que cantan donde no hay vida, ni muerte. Los inocentes me dir\u00edan: \u00abEntonces no hemos sucedido\u00bb o \u00abnuestras vidas no han empezado\u00bb. No es as\u00ed: los ruise\u00f1ores est\u00e1n libres, porque no han formado parte del disparate. Cierta gente, disfrazada de ruise\u00f1ores, cree que \u00abesto\u00bb es vivir.<br>\r\nRui-se\u00f1ores: rui-do, al comienzo: los ruise\u00f1ores, m\u00e1s que cantar, hacen ruido. El canto de los ruise\u00f1ores es siempre, m\u00e1s o menos, el mismo: la primera vez, encantador; la segunda, ya no sorprende; la tercera, uno empieza a comprender y desea cerrar la ventana. Cantan, porque tienen hambre, porque necesitan algo, o para llamar la atenci\u00f3n y poder reproducirse.<br>\r\nLos ruise\u00f1ores, seguramente, cuando algunas personas se est\u00e1n insultando, discurrir\u00e1n, la primera vez: \u00ab\u00a1C\u00f3mo cantan! Qu\u00e9 lindas canciones: paf, paf: \u00a1qu\u00e9 preciosa \u00f3pera!\u00bb. La segunda vez: \u00ab\u00a1Hasta cu\u00e1ndo!\u00bb. La tercera, cerrar\u00e1n el nido<br>(Berger, s\/n)<\/blockquote>\r\n<p>El ave, cuyo canto se relaciona con lo belleza en la cultura popular, adquiere otro significado una vez recontextualizados los lexemas que componen su significante. Vale la pena se\u00f1alar la intervenci\u00f3n de los sentidos en esta comprensi\u00f3n de la <em>muscicapidae<\/em>. En primer lugar, el o\u00eddo, relacionado con el ruido, con el rechazo a la monoton\u00eda de la supuesta m\u00fasica de estas aves, y con \u00e9ste los motivos de su canto, el hambre vinculada a su vez con el gusto, aunque aqu\u00ed reducido a una mera necesidad instintiva. Por otra parte, necesitamos de la vista para acceder a este desglosamiento de la palabra, pues el registro de esta explicaci\u00f3n (en una entrevista) pasa de lo oral a lo gr\u00e1fico. Para entender lo onomatop\u00e9yico de esta definici\u00f3n de los ruise\u00f1ores necesitamos un registro escrito de sus sonidos.<\/p>\r\n<p>En las formas de entender el s\u00edmbolo el poeta otorga centralidad a lo sensorial y con ello a lo sensible<a href=\"#foot01\" id=\"src01\"><strong class=\"footnote\">[1]<\/strong><\/a>. Y esto aplica tambi\u00e9n en su b\u00fasqueda del conocimiento como forma de obtener conciencia. Pero \u00bfpara qu\u00e9 esta apuesta por una sensibilizaci\u00f3n que apela a lo f\u00edsico, a los sentidos externos en primera instancia?<\/p>\r\n<p>Michel Serres ubic\u00f3 al cuerpo y a sus sentidos como elementos centrales en la construcci\u00f3n del conocimiento. Recibimos est\u00edmulos todo el tiempo y a voluntad personal respondemos a los mismos de diferentes maneras: \u201cPor estas puertas vemos, escuchamos, probamos los sabores y las fragancias; por estos muros, incluso cerrados, tocamos. La tela del pabell\u00f3n o la piel del cuerpo pueden abrirse o cerrarse, y permanece el sentido externo ileso. El sentido interno se viste de piel, \u00e9sta, herm\u00e9tica u horadada de ventanas, forma su tienda o su pabell\u00f3n, h\u00e1bitat o tabern\u00e1culo\u201d (Serres 67).<\/p>\r\n<p>David Rosenmann Taub entiende tambi\u00e9n el cuerpo como un h\u00e1bitat, una morada temporal. De esta forma escribe, reflexionando sobre lo perecedero de este cuerpo en \u201cEl desahucio\u201d:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Del edificio de departamentos<br>\r\n\u2013ocupo uno mediano,<br>\r\nen el segundo piso,<br>\r\ndesde tanto ajetreo<br>\r\nque no recuerdo<br>\r\ncu\u00e1nto\u2013<br>\r\nel propietario,<br>\r\nfirme, tempran\u00edsimo.<br>\r\nYo no lo conoc\u00eda.<br><br>\r\nNos dio a cada inquilino<br>\r\ndiferentes motivos<br>\r\npara que nos mud\u00e1ramos.<br>\r\nSal\u00ed a comprar el diario<br>\r\n\u2013\u00abTu Pasqu\u00edn\u00bb\u2013.<br>\r\nBuscando arriendos,<br>\r\nech\u00e9 de ver<br>\r\nla fecha: el mes y el d\u00eda<br>\r\nvibraban bien;<br>\r\naberraci\u00f3n, el a\u00f1o\u2026<br>\r\n<span class=\"padtextmed\">&nbsp;<\/span>Entonces comprend\u00ed. (<em>Quince<\/em> 19-20)<\/p>\r\n<p>En el correspondiente comentario al poema, David Rosenmann-Taub declara que del edificio de departamentos ocupamos, arrendamos, uno, habitamos lo que no es nuestro y el d\u00eda del desahucio tendremos que dejar esta morada: \u201c\u00abDevolver\u00bb la sangre, la carne, los huesos, los estorbos, las u\u00f1as, los apegos, los terrores, la capacidad de vivir y morir, la capacidad de pensar y pensar\u00abme\u00bb, \u00a1la capacidad de saber\u00abme\u00bb pr\u00e9stamo!\u201d (<em>Quince<\/em> 25). Este desahucio, nos lleva al entendimiento de que habitamos de una forma pero al cambiar de departamento ocuparemos otro suelo, en este caso pasaremos de pisar el suelo material, energ\u00e9tico a pisar con inmateriales noenerg\u00e9ticos (33). Si en este momento, en esta particular manifestaci\u00f3n nuestra, estamos delimitados por una corporeidad temporal, org\u00e1nica y dirigida a \u201cdejar de ser\u201d, la consciencia de nuestro cuerpo, sus formas de recibir y responder a est\u00edmulos tanto internos como externos nos llevan a rechazar una lectura \u00fanica e inmediatista del mismo, para entenderlo hay que deconstruirlo:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Desaloj\u00e9 el mortero del mortero,<br>\r\nel pantal\u00f3n del pantal\u00f3n, la savia<br>\r\n<span class=\"padtextmedmed\">&nbsp;<\/span>de la savia<br>\r\nMe arrancar\u00e9 ma\u00f1ana la mirada,<br>\r\n<span class=\"padtextmed\">&nbsp;<\/span>la voz, la nuca, el miedo.<br>\r\nY pasadoma\u00f1ana, desesfuerzo,<br>\r\nlas v\u00e9rtebras del alma. (<em>Multiverso<\/em>, 144)<\/p>\r\n<p>\u00bfQu\u00e9 busca este cuerpo consciente? \u00bfA qu\u00e9 tipo de conocimiento quiere acceder? A trav\u00e9s del filtro sensorial accedemos a lo material y a lo inmaterial, y as\u00ed, el s\u00edmbolo se complejiza. La exploraci\u00f3n del cuerpo y sus sentidos a la cual apela el poeta se nutre del discurso cient\u00edfico, aunque no busca respuestas en el objetivismo, bajo esta consciencia de los sentidos se quiere acceder a otra \u201cciencia\u201d, aquella que a trav\u00e9s de lo humano rebase lo humano. En la Canci\u00f3n XXVII del <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>, tras el desposorio con Dios se ense\u00f1a al alma \u201cciencia muy sabrosa\u201d. Esto es, en la glosa de San Juan, \u201cla teolog\u00eda m\u00edstica\u201d, la \u201cciencia secreta de Dios\u201d y es muy sabrosa \u201cporque es ciencia por amor, el cual es maestro de ella y todo lo hace sabroso. Y por cuanto Dios le comunica esta ciencia e inteligencia en el amor con que se comunica el alma, es sabrosa para el entendimiento\u201d (de la Cruz 140). En la disoluci\u00f3n de lo corp\u00f3reo en lo Uno, lo absoluto o Dios, encontramos la plenitud de lo sensorial, el estado l\u00edmite que busca el erotismo en la anulaci\u00f3n a trav\u00e9s de rebasar los sentidos. Pero, m\u00e1s que el conocimiento a trav\u00e9s de la disoluci\u00f3n en lo divino<a href=\"#foot02\" id=\"src02\"><strong class=\"footnote\">[2]<\/strong><\/a> o lo Uno, as\u00ed como la v\u00eda asc\u00e9tica, al poeta le interesa agudizar los sentidos, educarlos, para dar cuenta de las diversas manifestaciones de la realidad y de la verdad, de las posibilidades de ser y no ser del Multiverso. La Unidad, lo \u00fanico, no existe para los humanos, que en su calidad corp\u00f3reaconsciente de fragmento del Universo, s\u00f3lo puede manifestarse y comprenderse, al igual que el s\u00edmbolo, el lenguaje, y la poes\u00eda, a trav\u00e9s de lo m\u00faltiple (Multiverso, lo creado y lo que se puede crear). Podemos captar la totalidad a trav\u00e9s de sus gui\u00f1os, es por eso Rosenmann-Taub un poeta de lo infinito en lo cotidiano, m\u00e1s que un poeta de lo divino, y una de las manifestaciones de este infinito es justamente el conocimiento:<\/p>\r\n<blockquote class=\"centered-blockquote\">Me definir\u00eda cient\u00edfico. En mi poes\u00eda, la idea de Dios est\u00e1 en el conocimiento, en la ignorancia y en el deseo de alcanzar el mayor conocimiento para abrazar el verdadero conocimiento, lo que exige m\u00e1s conocimiento: una carrera sin fin. \u00bfY Dios?: tener claridad, estar libre de prejuicios, distinguir la bondad de la maldad, recordar la desgracia, la dicha, la ingenuidad y la irresponsabilidad. (Canfield s\/n)<\/blockquote>\r\n<p>Otros elementos centrales en la concepci\u00f3n en la infinita b\u00fasqueda del conocimiento son aquellos actores que desean y gu\u00edan hacia el mismo. Maestro y alumno, gu\u00eda y disc\u00edpulo son temas importantes en la poes\u00eda del chileno. <em>Los despojos del sol<\/em>, publicaciones de 1976 y 1978, se presenta bajo el t\u00edtulo <em>Ananda primera y Ananda segunda<\/em>, respectivamente. Como Jorge Monteleone apunta: \u201cel vocablo <em>ananda<\/em> proviene del s\u00e1nscrito y significa \u2018beatitud\u2019 o \u2018dicha\u2019. [\u2026] el <em>ananda-sam\u00e2dhi<\/em> consiste en un condicional estado de beatitud, mediante el placer, el bienestar o la felicidad, por el cual el yogui goza temporariamente de la delicia del sattva: la inteligencia o la luminosidad\u2026\u201d (<em>Multiverso<\/em> 20-21). Ananda es tambi\u00e9n el nombre de uno de los principales disc\u00edpulos de Siddhartha Gautama. \u201cEl recto conocimiento\u201d y la \u201crecta acci\u00f3n\u201d son centrales en el la \u00faltima de las Cuatro nobles verdades el budismo, para liberarnos hay que buscar con rectitud un tipo determinado de conocimiento. En las enigm\u00e1ticas respuestas que el Buda otorga a sus disc\u00edpulos, y a Ananda en especial, hay un interesante juego con los sentidos: el Buda calla para ser escuchado, para que el silencio pueda ser captado en trav\u00e9s de lo sensorial, mantiene los ojos hacia su nariz, en un punto fijo, para se\u00f1alar la imagen del loto, flor a la cual accedemos tambi\u00e9n v\u00eda el sutil olfato, se\u00f1ala \u00e1rboles, no para ser sentidos o mirados sino para escuchar el silencio que los rodea\u2026 La forma enigm\u00e1tica en la cual el Buda gu\u00eda a este conocimiento est\u00e1 presente tambi\u00e9n en algunos de los poemas de <em>Los despojos del sol<\/em>:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\"><strong>ATARAXIA<\/strong><br><br>\r\n<span class=\"padtextmed\">&nbsp;<\/span>De rodillas, el \u00c1rbol.<br>\r\nCaigo sobre mis ojos: me acompa\u00f1o:<br>\r\ns\u00f3lo tengo caminos.<br>\r\nLa luz clama: \u00ab\u00a1estoy ciega!\u00bb<br>\r\nCunde frescos sentidos<br>\r\nel ansia, polvorienta, disoluta.<br>\r\nLos pies del cielo con mis pies tropiezan.<br>\r\nVetusto claroscuro:<br>\r\ncaminos y ninguna<br>\r\nhuella. Jam\u00e1s el mundo. (en <em>Multiverso<\/em> 102)<\/p>\r\n<p>El conocimiento est\u00e1 acompa\u00f1ado en estos versos \u2014y aqu\u00ed otra relaci\u00f3n con el budismo y el particular uso que se hace del cuerpo en esta doctrina\u2014 por un estado de serenidad, fruto de una profunda meditaci\u00f3n. En ataraxia, de rodillas, el sujeto l\u00edrico <em>toca<\/em> la tierra y <em>observa<\/em> un \u00c1rbol, frente al mismo, boca abajo se inclina, cae sobre sus ojos, mira las ra\u00edces \u201cme acompa\u00f1o\u201d, es consciente de los caminos que marcan en \u00e9l las ra\u00edces, sus propios antepasados. Y <em>escucha<\/em> a la luz que no puede mirarse. El ansia, bajo el estado de paz, est\u00e1 casi difuminada y da pie a la expansi\u00f3n de \u201cfrescos sentidos\u201d, nuevos, conscientes, en contraposici\u00f3n con el \u201cvetusto clarobscurso\u201d, la idea de dualidad rechazada en el budismo, pues ah\u00ed hay caminos falsos, no hay huella o pista que lleve a la liberaci\u00f3n. El cielo, en su aparentemente independiente curso, ha tropezado con los pies del ser en ataraxia, violentamente los toca, se ha chocado con un pedazo del infinito, el meditador no desea lo terrenal, \u201cJam\u00e1s el mundo\u201d.<\/p>\r\n<p>En la gran producci\u00f3n de David Rosenmann-Taub encontramos una apelaci\u00f3n a estos estados de quietud; elementos como la cadencia, el silencio, el alargamiento de las vocales al escuchar y leer sus poemas, as\u00ed como la pausa obligada en la mirada de los personajes de la mayor\u00eda de sus dibujos, invitan a un estado de reflexi\u00f3n a trav\u00e9s de la calma. Concentrados en las formas de aprehender las manifestaciones materiales e inmateriales, los sentidos deben estar enfocados en su objeto, nunca sobreestimulados. S\u00f3lo as\u00ed, pueden aprehenderlo en todas sus posibilidades, significarlo, entender su riqueza simb\u00f3lica. El poeta, a trav\u00e9s del trazo y el lenguaje, hace una invitaci\u00f3n a esta cuidadosa captura: \u201cEl s\u00edmbolo siempre hace pasar, es un gu\u00eda; alguien que inicia en un aprendizaje: un pedagogo; sobre todo alguien que inicia en un secreto: un mistagogo. Es clave para rastrear algo, generalmente un sentido oculto: el de las cosas, el de las personas, el de la vida, el de la realidad, el del misterio.\u201d (Beuchot, 47)<\/p>\r\n\r\n<h3>Music of elements, that a miracle makes!<\/h3>\r\n<p>Sobre la relaci\u00f3n entre la m\u00fasica y la poes\u00eda se ha escrito bastante, as\u00ed como en torno a la relaci\u00f3n que tienen estas dos artes en la escritura de David Rosenmann-Taub.<a href=\"#foot03\" id=\"src03\"><strong class=\"footnote\">[3]<\/strong><\/a> El mismo autor hace continuas referencias a la m\u00fasica en su formaci\u00f3n y en su trabajo creativo. Desde muy peque\u00f1o aprendi\u00f3 a tocar el piano, tomando clases en el conservatorio y componiendo a edad temprana, la m\u00fasica es parte constitutiva de su ser, \u201cEl piano y el escribir son parte de mi persona, lo mismo que mi cuerpo\u201d (cit. en <em>Multiverso<\/em> 11). El camino m\u00e1s directo para relacionar al sentido del o\u00eddo con su producci\u00f3n ser\u00eda el de la referencia a la m\u00fasica. Pero la agudizaci\u00f3n del sentido auricular, aunque tiene sus manifestaciones m\u00e1s sensibles en la m\u00fasica, tambi\u00e9n juega un importante papel en la escritura, desde la concepci\u00f3n auditiva de las palabras mismas.<\/p>\r\n<p>Al referirse al eco, a la memoria y a la funci\u00f3n de la poes\u00eda en relaci\u00f3n con la m\u00fasica, Rafael Felipe Oteri\u00f1o confesaba que \u201cla inquietud que deslizo es por la eufon\u00eda que subyace en las palabras consideradas en su particularidad y dentro de la secuencia mayor de la figura encriptada en el verso\u201d (Oteri\u00f1o 101). En efecto, la musicalidad que cada palabra carga en su complexi\u00f3n abre, en vez de cerrar, oportunidades para jugar, para crear con las mismas. Pero no es s\u00f3lo la entonaci\u00f3n sino que en el n\u00facleo de cada palabra hay una musicalidad, y el poeta busca as\u00ed, por medio de diversos recursos, crear sensaciones a trav\u00e9s de la eufon\u00eda que crea con las mismas. Al nombrar el mundo lo afina. En uno de los m\u00e1s conocidos poemas del chileno se lee en una atm\u00f3sfera universalista:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Cuando, de vez en noche, soy real,<br>\r\nsobre el teclado azul de mi estandarte<br>\r\na\u00falla el horizonte, vertical.<br>\r\nPiano del mundo, d\u00e9jame afinarte. (<em>Quince<\/em>, 137)<\/p>\r\n<p>Es central la noci\u00f3n de realidad en este poema, y el sonido para acceder a la misma \u201clos <em>reales<\/em> sonidos pa\u00abten\u00bbtizan la des-<em>afinaci\u00f3n<\/em> del piano del mundo\u201d (141), explica el poeta en el comentario correspondiente a estos versos. Observamos, por otra parte, que son el aullido y la afinaci\u00f3n (registros del sonido de la naturaleza y el arte respectivamente) los que delimitan el estar del sujeto po\u00e9tico, \u00e9ste es s\u00f3lo real cuando est\u00e1 sobre el teclado y el mundo se le manifiesta a trav\u00e9s de un horizonte que, al igual que las bestias, s\u00f3lo puede aullar en posici\u00f3n vertical. Desde su condici\u00f3n moment\u00e1nea de \u201creal\u201d, en el teclado azul del estandarte, se busca crear otras resonancias, \u201cPiano del mundo, d\u00e9jame afinarte\u201d. La contraposici\u00f3n del caos, el ruido, con la armon\u00eda tiene tambi\u00e9n una clara manifestaci\u00f3n en \u201cEquilibrio\u201d, donde es de nuevo un sonido animal, un relincho, el desencadenante de una serie de respuestas que llevan a la creaci\u00f3n dentro de la creaci\u00f3n.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Un relincho abigarra los pastales,<br>\r\nse encoge,<br>\r\ntorbellina las yeguas de la tarde,<br>\r\nse encrespa, se enrojece, se dilata, se engola,<br><br>\r\nfustiga los hocicos, cachondea las crines:<br>\r\nmeditabundo alc\u00e1zar,<br>\r\nedicto de los v\u00f3rtices,<br>\r\ntropel de burla t\u00f3rrida,<br><br>\r\n<span class=\"padtextmed\">&nbsp;<\/span>carcajada de piedra, convulsi\u00f3n que se ci\u00f1e<br>\r\na las grupas tortuosas de las yeguas carpidas,<br>\r\nengrifadas,<br>\r\na las tiesas molleras: oqueruela feliz.<br>\r\nZumbido de astros:<br>\r\nlos pastales embragan<br>\r\nel relincho, y parece que el cosmos se pusiera a parir.<br>(<em>Los surcos inundados<\/em> 31)<\/p>\r\n<p>Abigarra, torbellina, encrespa, v\u00f3rtice, tropel, refuerzan la idea del desorden una vez lanzado el relincho, el cual altera a los pastales y a las yeguas que los habitan. Crea caos, incluso engola su original sonido. A mitad del poema hay una contenci\u00f3n, \u201ccarcajada de piedra\u201d, el sonido estruendoso \u201cse ci\u00f1e\u201d, las yeguas comienzan a estar en calma. En el comienzo de la tranquilidad el zumbido de los astros, la lejana vibraci\u00f3n de las estrellas, se manifiesta, y el pastal hace part\u00edcipe al relincho de esta vibraci\u00f3n, lo \u201cembraga\u201d. En la convivencia del relincho y el zumbido, lo natural y lo celeste, hay una nueva sonoridad, parecida al proceso mismo de dar vida, (proceso tambi\u00e9n natural y celeste). Se pasa entonces, del caos original que desat\u00f3 el relincho, a la creaci\u00f3n, \u201cy parece que el cosmos se pusiera a parir.\u201d<\/p>\r\n<p>Debussy, compositor fascinado con la naturaleza, especialmente con el mar, consideraba que no era el fin de la m\u00fasica imitar a \u00e9sta \u201cfor Debussy music cannot present or represent nature and should not attempt to do so, and that to perceive music in nature is to occupy a position from which music becomes inhuman, and therefore humanly impossible to write\u201d (Dayan, 226). Con la agudeza del m\u00fasico que busca percibir los sonidos m\u00e1s all\u00e1 de lo humano, David Rosenmann-Taub busca en los sonidos de la naturaleza, los relinchos, los aullidos, los zumbidos celestes, manifestaciones de la infinita sonoridad de la creaci\u00f3n, constante e infinita en el Multiverso.<\/p>\r\n\r\n<h3>El olor y la mirada<\/h3>\r\n<p>A trav\u00e9s del acto vital de respirar, el cual pasa por nuestro olfato, nutrimos no s\u00f3lo de ox\u00edgeno\r\na nuestro cuerpo, \u201cIn fact, all environmental nutrients and airborne chemicals necessary for\r\nlife enter the body via the nose and the mouth\u201d (Bromley y Doty 221). El olfato tambi\u00e9n nos\r\nalerta, \u201cThis sensory system warns of such dangers as spoiled food, leaking natural gas,\r\npolluted air, and smoke\u2026\u201d (Ibid), el olor es por lo tanto una gu\u00eda. Bajo la nariz de un perro,\r\nla ciudad se presenta viva y campestre en los siguientes versos del David Rosenmann-Taub:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Buzones de lechugas,<br>\r\nfrutas<br>\r\nrojas,<br>\r\nun perro corretea<br>\r\npor la ciudad campestre en primavera;<br>\r\ncemento,<br><br>\r\n<span class=\"padtextmed\">&nbsp;<\/span>miel, hechizos de artefactos<br>\r\nen flor, ferreter\u00edas<br>\r\n-f\u00e1bricas de ramajes-, \u2026 (<em>O\u00f3,o<\/em> 55)<\/p>\r\n<p>A trav\u00e9s del fin\u00edsimo olfato canino, la ciudad se presenta, m\u00e1s all\u00e1 del concreto y el ruido con la que solemos aprehenderla, a trav\u00e9s de lo vegetal. El caracter\u00edstico y disimulado olor de la hort\u00edcula y los frutos, de la miel y los ramajes gu\u00edan el paso apresurado por la ciudad. Pero el olfato se agudiza m\u00e1s al guiarse por los \u201chechizos de artefactos en flor\u201d y por la \u201cf\u00e1brica de ramajes\u201d, olores agradables y apenas perceptibles para los humanos. Si bien nuestro olfato es incapaz de percibir con tal facilidad olores sutiles s\u00ed es capaz de advertirnos, como hemos mencionado en el p\u00e1rrafo anterior, de los peligros y sobre la organicidad que lleva a la muerte. Los frutos hieden cuando han cumplido su ciclo, al igual que los humanos. Pero, si los olores se acrecientan cuando algo est\u00e1 dejando de estar, el olfato tiene la virtud, tambi\u00e9n, de guiarnos a aquello que no existe m\u00e1s, al pasado desaparecido. M\u00e1s sutil y permanente que el olor de la muerte, resulta el olfato para evocar la memoria, el poeta invita a este reconocimiento en los siguientes versos:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Puma de luz: me he sumergido<br>\r\nen el cuarto de Sara,<br>\r\nhurgando una quimera de pudores y almizcles<br>\r\nen las gavetas ya no hay nada:<br>\r\nembriaguez de baldosa con lluvia,<br>\r\nde retratos o broches o acacias\u2026 (<em>El duelo de la luz<\/em> 37)<\/p>\r\n<p>Los olores de la infancia se relacionan una vez m\u00e1s con elementos naturales \u2014almizcles, lluvia, acacias \u2014el recuerdo llega de forma directa, por ejemplo, a trav\u00e9s de la acacia y el peculiar olor de la baldosa mojada, no necesitamos agudizarlo para invocar a la memoria. El tiempo queda suspendido al reconocer inhalando. \u201cEl aroma forma el esplendor de la memoria por la imposibilidad de analizar el cuerpo mezclado: se presenta \u00edntegro o no se presenta. Alrededor de la intersecci\u00f3n estrellada, una singularidad se reproduce. Resurge, resucita\u201d (Serres 227) y as\u00ed el olfato, pone en duda la temporalidad lineal de nuestras vivencias.<\/p>\r\n<p>Asociada a la memoria tambi\u00e9n se encuentra la imagen, y con ella su accesibilidad como\r\nfuente: fotograf\u00edas, videos, retratos, funcionan como testimonio de eventos y personas. Pero\r\nno es en su manifestaci\u00f3n directa como Rosenmann Taub plantea el acceso al pasado a trav\u00e9s\r\nde la mirada, sino en la meditaci\u00f3n sobre ese pasado en uno mismo. El espejo, las pupilas, el\r\ncristal, son centrales para su poes\u00eda, tanto como sus antepasados. En \u201cSchabat\u201d la imagen de\r\nlos antecesores invocados por la madre en sucesiones infinitas, \u201chuestes\/ de fiesta, sin piedad,\r\ncual candelabros\/ peregrinan espejos...\u201d (<em>Quince<\/em> 67) apela al juego de los reflejos sin fin que\r\ntambi\u00e9n se\u00f1ala una entrada para percibir lo inabarcable. El poeta es consciente de la\r\nimposibilidad del ojo humano para comprender la inmensidad directamente:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">En el n\u00e1ufrago d\u00eda de mi nave m\u00e1s bella<br><br>\r\nme encaram\u00e9 sobre su mastelero<br>\r\n<span class=\"padtextmed\">&nbsp;<\/span>para mirar el mar.<br><br>\r\nNo hab\u00eda mar: no hab\u00eda ni su huella:<br>\r\nno hab\u00eda ni el vac\u00edo dese d\u00eda postrero.<br>\r\nS\u00f3lo hab\u00eda mirar.<br><br>\r\nMir\u00e9 el mar navegar que espero. (<em>Quince<\/em> 79)<\/p>\r\n<p>Limitada la mirada, el ojo humano es insuficiente ante lo inmenso. No se puede acceder con la vista a lo infinito ni a lo divino, el exceso de luz nos enceguece. Pero la mirada puede se\u00f1alar ese infinito. En los dibujos de Rosenmann-Taub, retratos en su mayor\u00eda, es casi imposible compartir la mirada con los personajes trazados, por cierto, s\u00f3lo con grafito en un juego de luz y sombra. Mirando hacia la lejan\u00eda (<em>Los surcos inundados<\/em>), a otro personaje (<em>Auge<\/em>), o hacia alg\u00fan punto inclinado hacia abajo (<em>El duelo de la luz<\/em>), s\u00f3lo en <em>El mensajero<\/em> y en <em>La Opci\u00f3n<\/em> los rostros est\u00e1n dirigidos al espectador. En <em>El mensajero<\/em> la mirada hace un esfuerzo, escrudi\u00f1e algo m\u00e1s all\u00e1 del observador, algo a sus espaldas (nueva alusi\u00f3n a los antepasados), mientras el retrato de <em>La Opci\u00f3n<\/em> propone, con un acercamiento al ojo, un encuentro de miradas, la decisi\u00f3n de concretar este sumergimiento visual est\u00e1 abierta, como abierta queda la entrada hacia lo \u201cotro\u201d, lo fuera del trazo y de la vista misma del observador en los retratos del chileno. De la misma forma en que no se puede mirar la totalidad del mar, no podemos acceder a lo que observan los retratos, pero sabemos que est\u00e1 ah\u00ed, ellos lo se\u00f1alan con la vista, jam\u00e1s con ojos humanos podremos saber que hay m\u00e1s all\u00e1, pero tenemos sus se\u00f1ales y con paciencia ah\u00ed llegaremos, \u201cMir\u00e9 el mar navegar que espero\u201d.<\/p>\r\n\r\n<h3>El vinagre, en el pincel<\/h3>\r\n<p>Las miles de papilas gustativas en la lengua humana son capaces de percibir s\u00f3lo cinco sabores principales: dulce, salado, amargo, \u00e1cido y umami. Inconformes con los mismos, aderezamos, cocemos y mezclamos todo aquello que nos alimenta, alteramos qu\u00edmicamente los productos comestibles. Adorno del que tambi\u00e9n nos nutrimos y hasta cierto punto nos enga\u00f1amos:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Nos invadimos,<br>\r\nhoy,<br>\r\ncon aderezos.<br>\r\nTarace\u00f3,<br>\r\ncompungida, la gumia del hast\u00edo<br>\r\n\u2014de los huecos:<br>\r\npamemas:<br>\r\nlos anzuelos<br>\r\ndel planeta\u2014. (<em>La Opci\u00f3n<\/em> 140)<\/p>\r\n<p>Forrando lo natural, cual nos es dado, cubrimos todo: alimentos, sentimientos, verdades, realidad\u2026 En interminables capas, taracea, la ara\u00f1a del hast\u00edo, adorna, oculta lo primigenio. Probamos entonces lo superficial, lo que adereza y no nos permite llegar al n\u00facleo, estamos invadidos de pamemas, de simulaciones y \u00e9stas fungen como anzuelos del mundo. En contraposici\u00f3n con estas formas de aderezar el mundo, la experiencia directa del gusto tambi\u00e9n funge como imprescindible puente para experiencias de plenitud: Probamos al amado a trav\u00e9s del beso \u201cHe colocado besos en tus sienes. \/ Tus hombros, envidiosos desfallecen\u2026\u201d (<em>La Opci\u00f3n<\/em> 152); recibimos el cuerpo de Cristo al comulgar, y a trav\u00e9s del \u201ctrago amargo\u201d del veneno tomamos la muerte:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">\u00a1Fronda de grupas \u00e1ridas! \u00a1Cicuta!<br>\r\n&nbsp;&nbsp;*<br>\r\n&nbsp;* *<br><br>\r\n(Percances torrenciales)<br><br>\r\n&nbsp;&nbsp;*<br>\r\n&nbsp;* *<br><br>\r\nEscalfaste<\/p>\r\n<p>La exclamaci\u00f3n con la que abre el poema acompa\u00f1a la intensidad de lo que viene con la ingesta de la cicuta, todo se mueve con la velocidad impulsada por las grupas que ya cubre la vida como una fronda. Una pausa antes de la muerte, un par\u00e9ntesis, \u201cpercances torrenciales\u201d. Al final, el calor, indispensable en nuestra forma de tratar el alimento, nos devora con el veneno, hirviendo (imagen cl\u00e1sica de la m\u00edstica en el cual la flama devora al individuo) ponemos fin a nuestro cuerpo.<\/p>\r\n\r\n<h3>Escafandra<\/h3>\r\n<p>Vestidura del cuerpo, expulsora de sustancias internas y receptora del calor y otros est\u00edmulos\r\nexternos, la piel es nuestro v\u00ednculo (de adentro hacia fuera y de fuera hacia adentro) con el\r\nmundo. Cubriendo nuestro cuerpo la piel abarca nuestros sentidos:<\/p>\r\n<blockquote class=\"centered-blockquote\">La piel forma bolsillos y pliegues, en este germen se afina; he aqu\u00ed el ojo, en cualquier otro lugar deshace las evidencias ah\u00ed concentradas, solamente oceladas. Forma una cavidad, un abanico orlado, plegado, ahuecado, de medio \u00f3valo; la oreja se condensa en el o\u00eddo, en todos lados, t\u00edmpano, tambor; oye ampliamente y a veces menos, pero escucha siempre, vibrante, como auricular [\u2026]El dibujo de los sentidos se despliega all\u00ed [\u2026]La piel, tejido com\u00fan con sus concentraciones singulares, despliega la sensibilidad. Se estremece, expresa, respira, escucha, ve, ama y se deja amar, recibe, rechaza, retrocede, se eriza de horror, se cubre de grietas, rubores, heridas del alma (Serres 63-64).<\/blockquote>\r\n<p>Fuertemente ligado con el origen, el tacto es el primer sentido que desarrolla el feto. Conciencia de nuestro primer filtro de percepci\u00f3n, en medio del l\u00edquido amni\u00f3tico, creamos una primera barrera, a manera de escafandra:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">Invisible escafandra<br>\r\ndetersoria,<br>\r\nno habla de m\u00e1s,<br>\r\nno ans\u00eda<br><br>\r\n<span class=\"padtextmed\">&nbsp;<\/span>jandi cap,<br>\r\nno yace, no se estira,<br>\r\nno interroga.<br>\r\nMedia escafandra, a veces, oligarca.<br><br>\r\n\u00bfLongevidad?<br>\r\nPostiza.<br>\r\nSu bizarra<br>\r\npalanca,<br>\r\nde paz ejecutiva:<br>\r\ngermin\u00f3 mi frente, por error.<br>\r\n<span class=\"padtextmedmedmed\">&nbsp;<\/span>(<em>O\u00f3,o<\/em> 157)<\/p>\r\n<p>En el primer desarrollo de la piel, en el \u201cr\u00edo maternal\u201d, el tacto es totalmente puro (detersorio), no hay deseo, \u201cno ans\u00eda\u201d. Una vez fuera del vientre es \u201cjandi cap\u201d desventaja, este traje nos cubre, nos protege, pero no nos permite sentir la inmensidad, representada por el agua, convive con ella, se moja, pero quien est\u00e1 dentro es inaccesible a ella, \u201cno yace,\/ no se estira,\/no interroga\u201d es limitada, \u201cmedia escafandra\u201d de longevidad prestada, postiza. Bizarra su palanca, su forma de hacerla funcionar, es producto de un error.<\/p>\r\n<p>Las cicatrices en la piel de Cristo fungen como testimonio del dolor en la vida terrenal, incluso en la resurrecci\u00f3n: \u201cCarm\u00edn, alerta a Cristo, al tercer d\u00eda, de las llagas estr\u00e9pito, la risa: \u00ab\u00a1Recalcitrante ah\u00ed!\u00bb\u201d (<em>La Opci\u00f3n<\/em> 88). Fastidio de ser hombre.<\/p>\r\n<p>Pero el tacto es tambi\u00e9n, por su convivencia con los otros sentidos, consciencia de la totalidad\r\nde las formas en que aprehendemos la realidad humanamente, con sutilezas y limitaciones.\r\nEste conocimiento, esta educaci\u00f3n de los cinco sentidos nos brinda, desde el origen, la\r\nposibilidad de otro tipo de manifestaciones, no ser seres limitados por nuestra organicidad,\r\npor nuestra importancia, por el limitado raciocinio. Entre la infinidad de las formas de\r\ncrearnos o asumirnos como creaci\u00f3n, elegir, en vez de la contemplaci\u00f3n, el con-tacto directo\r\ncon lo divino:<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">\u2014Dios me dio su cat\u00e1logo.<br>\r\n\u2014\u00bfCaduco? \u00bfFutil? \u00bfLoco?<br>\r\n\u2014No lo observo. Lo toco. (<em>La Opci\u00f3n<\/em> 66)<\/p>\r\n\r\n<h3>Intuiciones<\/h3>\r\n<p>En <em>A educa\u00e7\u00e3o dos cinco sentidos<\/em> el poeta brasile\u00f1o Haroldo de Campos buscaba definir un sexto sentido po\u00e9tico conformado por los cinco sentidos humanos, las manifestaciones de este sexto sentido podr\u00edan buscarse en espacios liminares (de <em>Campos<\/em> 9). La propuesta del poeta concreto nos llev\u00f3 a la pregunta sobre el papel que juega la sensorialidad no s\u00f3lo en la poes\u00eda, sino tambi\u00e9n en la m\u00fasica y la pintura de David Rosenmann-Taub. A modo de umbral entre la realidad (tema central en la poes\u00eda del chileno) y lo subjetivo, los cinco sentidos son, m\u00e1s que limitantes, puertas para acceder a pedazos de infinito, son intuiciones a trav\u00e9s del cuerpo sobre experiencias y realidades m\u00e1s all\u00e1 del mismo. La complejidad y multiplicidad de reacciones qu\u00edmicas, neurol\u00f3gicas y fisiol\u00f3gicas que est\u00e1n en juego al acceder al mundo con cada uno de nuestros sentidos, el sentido (entendido como raz\u00f3n) de que aprehendamos ciertos objetos y situaciones con los mismos, as\u00ed como la apuesta por lo corporal en vez de una renuncia a ello, gu\u00edan la consciencia y con ella la educaci\u00f3n de los cinco sentidos en el trabajo creador y creativo del chileno. S\u00f3lo bajo un pleno conocimiento de lo que somos capaces de escuchar, tocar, oler, mirar y degustar podemos depositar lo inconmensurable en nuestra humana forma de sentir y percibir, elegir c\u00f3mo ser creados y recreados, pues para entender la inmensidad necesitamos intuirla, y despu\u00e9s de esta primera aproximaci\u00f3n crear sentido.<\/p>\r\n<p class=\"half-centered\">\u00abEntiendo\u00bb, dijo el n\u00edspero.<br>\r\n\u00abTambi\u00e9n yo\u00bb, dijo el cielo.<br>\r\n\u00abNo entiendo\u00bb, dijo Dios,<br>\r\n\u00absi, al entender, no siento\u00bb.<br>\r\n\u00ab\u00bfNo entiendes\u00bb, dijo el n\u00edspero,<br>\r\n\u00absin sentir? No te entiendo\u00bb.<\/p>\r\n\r\n<p style=\"text-align: center;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"\/images\/books\/bar_rust.jpg\" alt=\"alt\" width=\"400\" height=\"2\" \/><\/p>\r\n\r\n<h3>Notas<\/h3>\r\n<p class=\"footnote-text\"><a id=\"foot01\" href=\"#src01\"><strong class=\"footnote\">[1]<\/strong><\/a> Es importante acotar la diferencia entre sensibilidad y sensorialidad, la primera es meramente subjetiva, y suele vincularse con los sentimientos, \u201calgo en el sujeto y que pertenece al sujeto; con o sin fundamento exterior\u201d (Vicente Burgoa 46), y tambi\u00e9n relacionado, desde el siglo XVII, tanto con lo corporal como con otros campos como la \u00e9tica y la est\u00e9tica \u201csensibility, while including sensation, has a wider remit, being responsible for all human activities from conception to cognition [\u2026] was the essential link between the human body and the psychological, intellectual, and ethical faculties: it helped unify the human faculties, as it was \u2018seen as the root of all human perceptions and reflections as the innate and active principle of sociability that gave rise to human society, as a kind of sixth sense whose special affective energy was essential to both virtue and to art\u2026\u2019 (Garret, 382). Lo sensorial, por su parte, est\u00e1 ligado a los sentidos externos, a las sensaciones, as\u00ed \u201cse refiere a algo normalmente exterior o distinto al sujeto como tal. Son impresiones <em>representativas<\/em> del medio objetivo o de situaciones del mismo, incluido el mismo sujeto como parte del medio objetivo\u201d (Vicente Burgoa, <em>ibid<\/em>)<\/p>\r\n<p class=\"footnote-text\"><a id=\"foot02\" href=\"#src02\"><strong class=\"footnote\">[2]<\/strong><\/a> Aunque existen algunos gui\u00f1os de la m\u00edstica (no precisamente cristiana e incluso religiosa) en la poes\u00eda de David Rosenmann-Taub: \u201cDespu\u00e9s, la noche que no conocemos\/ y, extendido en lo nunca, un solo cuerpo\/ callado como la luz\u2026\u201d (<em>Cortejo y Epinicio<\/em>); \u201cAparecer y desaparecer\/-inc\u00f3lume\/premeditada fruta-\/hasta que amanecer\/ y noche,\/ de improviso, se fundan.\u201d (<em>Auge<\/em>); \u201cDentro de lo dentro\/-di\u00e1fana tempestad-,\/estremecerme\u2026\u201d (<em>Pa\u00eds m\u00e1s all\u00e1<\/em>). Podemos hablar m\u00e1s \u201cde un poeta de la totalidad, de la totalidad y de lo absoluto\u201d (Salvador y Mart\u00ednez, 14) al referirnos a su trabajo creativo. Pues los tratamientos de lo absoluto y lo infinito en su poes\u00eda no son <em>\u00fanicamente<\/em> m\u00edsticos, no es la uni\u00f3n con lo divino, absoluto o Uno lo central, aunque s\u00ed un elemento importante, en la poes\u00eda del chileno.<\/p>\r\n<p class=\"footnote-text\"><a id=\"foot03\" href=\"#src03\"><strong class=\"footnote\">[3]<\/strong><\/a> En entrevistas, parece casi obligada la pregunta al autor por la relaci\u00f3n de la m\u00fasica con su poes\u00eda. Para una primera aproximaci\u00f3n a la relaci\u00f3n m\u00fasica y poes\u00eda en el trabajo creativo de Rosenmann-Taub ver Ripoll, Jos\u00e9 Ram\u00f3n, \u201cM\u00fasica y poes\u00eda en David Rosenmann-Taub\u201d en <em>Revista Letral<\/em>, No. 17, a\u00f1o 2016, pp. 17-25.<\/p>\r\n\r\n<h3>Obras citadas<\/h3>\r\n<p class=\"citation\">Berger, Beatriz, \u201cDavid Rosenmann-Taub:\u00abIdentifico Poes\u00eda con Verdad\u00bb\u201d entrevista en\r\nhttp:\/\/www.cervantesvirtual.com\/obra-visor\/david-rosenmanntaub-identifico-poesia-converdad--\r\n0\/html\/1815731a-fefb-48ab-987a-58f913682eab_2.html#I_0_ [Consultado en febrero de 2018]<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Beuchot, Mauricio. Hermen\u00e9utica anal\u00f3gica, s\u00edmbolo, mito y filosof\u00eda, M\u00e9xico, UNAM,\r\n2007.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Canfield, Martha L., \u201cEntrevista a David Rosenmann-Taub\u201d en https:\/\/davidrosenmanntaub.\r\ncom\/downloads\/Martha%20Canfield%20entrevista%20David%20Rosenmann-\r\nTaub.pdf [Consultado el 25 de febrero de 2018]<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Dayan, Peter, \u201cOn Nature, Music and Meaning in Debussy\u00b4s Writting\u201d en <em>19th-Century\r\nMusic<\/em>, Vol. 28, no. 3, Primavera de 2005, pp. 214-229.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">De Campos, Haroldo. <em>A educa\u00e7\u00e3o dos cinco sentidos<\/em>, San Pablo, Iluminuras, 2013.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">De la Cruz, San Juan. <em>C\u00e1ntico espiritual<\/em>, Barcelona, Red ediciones. 2018<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Forguet, Javier et. al. <em>La m\u00fasica de la poes\u00eda<\/em>, Buenos Aires, Ediciones del Dok, 201.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Garret, Aaron (ed.) <em>The Routledge Companion to Eighteenth Century Philosophy<\/em>, New York, Routledge, 2014.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Oteri\u00f1o, Rafael Felipe, \u201cM\u00fasica del sentido o los ecos de un impensado diapas\u00f3n\u201d en Forguet, Javier et. al. <em>La m\u00fasica de la poes\u00eda<\/em>, Buenos Aires, Ediciones del Dok, 2011, pp. 100-107.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Ripoll, Jos\u00e9 Ram\u00f3n, \u201cM\u00fasica y poes\u00eda en David Rosenmann-Taub\u201d en <em>Revista Letral<\/em>, No. 17, a\u00f1o 2016, pp. 17-25.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Rosenmann-Taub, David. <em>Pa\u00eds m\u00e1s all\u00e1<\/em>, Santiago de Chile, LOM, 2004.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">____________________ . Auge, Santiago de Chile, LOM, 2007<\/p>\r\n<p class=\"citation\">____________________ . Quince. Autocomentarios, Santiago de Chile, LOM, 2008.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">____________________ . La Opci\u00f3n, Santiago de Chile, LOM, 2011.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">____________________ . Multiverso, selecci\u00f3n y estudio preliminar de Jorge Monteleone,\r\nBuenos Aires, Mansalva, 2012.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">____________________ . El duelo de la luz (Antolog\u00eda de Cortejo y epinicio), edici\u00f3n de \u00c1lvaro Salvador y Erika Mart\u00ednez, Valencia: Pre-textos, colecci\u00f3n La Cruz del sur, 2014.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">____________________ . Los surcos inundados, Santiago de Chile, LOM, 2014.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">____________________ . O\u00f3,o, pr\u00f3logo de Jaime Siles, Valencia: Pre-textos, colecci\u00f3n La Cruz del sur, 2015.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Serres, Michel. <em>Los cinco sentidos. Ciencia, poes\u00eda y filosof\u00eda del cuerpo<\/em>, Madrid, Taurus, 2002.<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Vicente Burgoa, Lorenzo. <em>Introducci\u00f3n al estudio sobre el conocimiento sensible y la\r\nexperiencia. Ensayo Filos\u00f3fico: fenomenolog\u00eda y cr\u00edtica<\/em>, Espa\u00f1a, Universidad de Murcia\/Editum, 2014<\/p>\r\n<p class=\"citation\">Wittgenstein, Ludwig. <em>Los cuadernos azul y marr\u00f3n<\/em>, Madrid, Tecnos, 1976.<\/p>\r\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\u201cDavid Rosenmann-Taub y la educaci\u00f3n de los cinco sentidos\u201d por Diana Rodriguez Vertiz Resumen En su constante b\u00fasqueda y cuestionamiento por las fuentes y la construcci\u00f3n del conocimiento, Michel Serres apuesta por una explicaci\u00f3n desde lo sensorial, pues \u201cno hay nada en el intelecto que no haya estado en los sentidos: lo sensible permanece\u201d. 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