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Enero 2005

Más allá de la poesía

por José Ignacio Silva A

David Rosenmann-Taub
“País más allá”
LOM, Santiago, 2004, 177 págs

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Quizás uno de los escritores chilenos más legendarios del momento es el poeta David Rosenmann-Taub (1927), quien ha logrado lo que miles de otras personalidades de la literatura nacional ni siquiera vislumbran, ni tampoco les interesa: el hacer ruido única y exclusivamente por su obra. El “altoparlante” de este poético ruido ha sido la editorial LOM, que editó “País más allá” (2004), cuarta entrega de la poesía de Rosenmann-Taub, luego de “Cortejo y Epinicio” (2002), “El Mensajero” (2003) y“El Cielo en la Fuente/La Mañana Eterna” (2004).

Ya de antes este autor había construido su mito, que además del ingrediente poético, incluye la casi increíble y muy envidiable beca de la que goza desde 1976, otorgada por la Oriental Studies Foundation, que, en palabras simples, le paga por escribir poesía y dictar unas cuantas conferencias al año, qué mejor. Lo anterior, y las referencias indirectas de terceros, como su gran amigo, Armando Uribe, que no ha dudado en calificarlo, con vehemencia, como el “poeta vivo más importante y profundo de toda la lengua castellana.”

Y para hacer todavía más sorprendente el mito, Rosenmann-Taub realmente escribe una poesía totalmente distinta a cualquier cosa que veamos en nuestras librerías. Muy mal leída, la poesía de Rosenmann-Taub daría la impresión de ser hermética, “escrita en complicado”, con palabras obsoletas y anacrónicas, con poemas casi epigramáticos. Pero eso es desde una óptica pobre y deplorable. De más está decir que la realidad nos entrega, afortunadamente, a un poeta que domina a cabalidad la materia prima de la poesía, el lenguaje, y lo hace de tal forma que es capaz de construir estructuras mínimas y cuasi perfectas, propias de un trabajo que se ha ido destilando casi por medio siglo. Si por ahí se definió a la poesía como el arte de forzar el lenguaje, entonces Rosenmann-Taub es el poeta por antonomasia. Dueño de un estilo y una maestría eficaz y poderosa, Rosenmann-Taub sirve a la fábula que otros han alimentado, con poesía única, con un lenguaje vivificador de la palabra, y de una poesía cargada de significación, música y ritmo. Más simple, a Rosenmann-Taub no se le escapa nada, y al lector no debería escapársele la posiblidad de revisar esta poesía, única en nuestras letras.