Auge

NICHO

 ¿No sabes?:
¡hoy,
mamá, encontré tus llaves!
Protegido – enseñado – por tu aplomo,
nadé hasta el jol central
de esta argamasa
¡y descubrí quién soy!:
una avispa de grasa
que cayó, no sé cómo,
en el milagro de tu delantal.