Intrevista a David Rosenmann-Taub: artículo por Patricio Tapia

Las edades del hombre según David Rosenmann-Taub
El Mercurio, Santiago de Chile, 1 de abril de 2013

1.- “La Noche Antes” concluye “Cortejo y Epinicio”. ¿Siempre lo pensó así?

Es el año 1941. Yo acababa de cumplir catorce. Me pareció muy importante dejar testimonio de lo que es y no es humano en el ser humano; sentí que ésa era la razón de mi existencia.
Los seres humanos forman un cortejo. Tener conciencia de la conciencia: la victoria – el epinicio –. Quise describir el regalo de saberse y el de tener una voluntad. Planifiqué la tetralogía. Me ha exigido setenta años cumplir lo que me propuse.

Cortejo y Epinicio es sólo uno de mis proyectos. He sido fiel a todos ellos. Creé Auge en dos volúmenes. El primero ya ha sido publicado. Los Despojos del Sol es una serie numerosa de volúmenes. Y hay otros más.

Cortejo y Epinicio podría haber sido publicado antes de mis treinta años. ¿Por qué he necesitado cuarenta años más? He querido constatar mi concepción: la experiencia directa del suceder. No ha habido diferencia. Mi visión no ha cambiado.

2.- ¿Cómo describiría la estructura de la obra total?

Cada volumen corresponde a una de las cuatro tradicionales edades del hombre, a una de las cuatro partes del día, y a la primavera, el verano, el otoño y el invierno de la vida. En cada una de las estaciones siempre están presentes las otras. En la vejez, a menudo, la primavera.

Si bien el cuarto volumen corresponde a la noche – el invierno, la vejez –, la energía de la destrucción aparece a toda hora. La Noche Antes sucede a cualquier edad. En un sentido obvio, La Noche Antes es cuando la persona sabe que se está marchando.

He  descrito, en otra obra, la Mañana siguiente a esa Noche. Nada termina y nada empieza. Y todo empieza y todo termina. El mundo físico: una contradicción. La verdadera lógica no posee lógica. No es disparatado afirmar “la eternidad nació muerta”. De la misma manera que todo desaparece, nada puede desaparecer.

3.- ¿Hay algunos cambios en los libros previos que imponga este último?

El trascurso del tiempo me ha permitido constatar que yo, por encima de la edad, soy  un espejo que refleja muchas cosas, pero el espejo es exactamente el mismo espejo.

En Cortejo y Epinicio, un poema ayuda al otro. En cada volumen están las cuatro estaciones y hay capítulos que se continúan de libro a libro. La referencia a la vejez y la muerte se hace más presente en La Noche Antes.

No es lo mismo el saludo cotidiano, que el definitivo adiós. Observar todo para ver el sentido.  Observar todo para ver que no hay ningún sentido.  Credulidad sin fe.  Fe en la incredulidad. ¿Tiene algún sentido vivir?  La condición humana es, en general, inhumana.

4.- En el poema “CL”, se lee “—¿Y mi obra?”: “—Yacerá en la intemperie”. ¿Así lo cree?

Estoy en las mismas condiciones que todos, que este planeta, que el cosmos.  El vocablo intemperie contiene tiempo.

El poema es un diálogo conmigo. Sé qué va a pasar con mi persona y pregunto por mi obra. Tiene otro destino que el mío. ¿El riesgo de la intemperie? La intemperie, como yo, depende de la intemperie.

5.- ¿Por qué sólo un poema  (“CIX”) tiene partitura?

Qué más música que la real unidad de dos verdaderos seres humanos.  Qué ritmo más perfecto. Una luminosa fusión. ¿Tú y yo? No. Tú y tú. Yo y yo. Cada uno quiere lo mejor para el otro, y esta disposición no va a cambiar. Todos mis poemas tienen su partitura rítmica. Me pareció falta de generosidad, en este caso, no compartirla con el lector.

6.- En el poema “Soberbia” dice: “No nací en Chile. / Chile nació en mí”. ¿Podría explicarlo?

 Hablo de mi Chile.

7.- Por otra parte, ¿se considera usted soberbio? ¿y en qué sentido de la palabra?

Conozco la soberbia y para ciertas situaciones es tan necesaria como la humildad. Hay que usarlas cuando corresponde. En Cortejo y Epinicio tomo todas las posiciones: el sí, el no, el quizá. Dichoso y desgraciado. Todas las disposiciones humanas. Con ética.